El pueblo de los molinos de viento

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«Un escritor se le antoja librar a diario una batalla con los versos y la prosa … entonces, dispone su rincón para el combate en su cabaña de invierno y de sosiego…y, empieza a tatuar sus huellas con sus letras que vierte sobre una página en blanco, con la ilusión de vencer, o al menos, de salir ileso».

Álvaro Orlando Pedroza Rojas, profesor titular de la UFPS, vicepresidente de la junta directiva de la Fundación Cultural El Cinco a las Cinco e integrante del movimiento cultural El Zaguán fue el encargado de presentar la obra «El pueblo de los molinos de viento», del escritor Gustavo Gómez Ardila.

Gustavo Gómez Ardila

Por Álvaro Orlando Pedroza Rojas

Presento en nombre de la Fundación Cultural el Cinco a las Cinco, de su Junta Directiva y, en especial de su director, Ing. Patrocinio León Ararat Díaz, quien se encuentra fuera de la ciudad, un fraternal y cordial saludo y les agradezco la deferencia de haber aceptado la invitación a este acto solemne de lanzamiento del libro “El PUEBLO DE LOS MOLINOS DE VIENTO Y OTROS RELATOS”, del escritor Gustavo Gómez Ardila.

Para la Fundación es un honor que el amigo escritor y poeta Gustavo Gómez Ardila haya querido hacer el lanzamiento de su libro en el marco de la actividad cultural del Cinco a las Cinco. La presente es el evento 19 de 2022 y la sesión 362 en la Vida Institucional cultural, académica y social de nuestra querida fundación, que el pasado 6 de mayo arribó a sus primeros 16 años de vigencia cultural continua.

Nuestra Fundación Cultural El Cinco a las Cinco nació al interior de la Universidad de Santander Sede Cúcuta, con la conferencia del investigador español Enrique de Miguel  Fernández, quien disertó  sobre la vida y obra de Pablo Picasso. A todas las personas y entidades (Alcaldía de Cúcuta, Biblioteca Julio Pérez Ferrero, Club Rotario Cúcuta, Floristería Pistilos, Hoteles Bolívar y Casino Internacional) que han hecho posible el trasegar de la Fundación, muchas gracias.

Coincidentemente, hoy, 19 de mayo, se celebra en el mundo “el día de aprender un idioma mientras navegas” y nos hemos dado cita para festejar la puesta en marcha en la región, después de haber sido dado a conocer en la reciente feria internacional del libro en Bogotá, un aporte al idioma, a la literatura, a la narrativa, a la historia…una forma de poner a navegar el alma y de embriagar el espíritu con letras.

PRESENTACIÓN DE LA OBRA

Un escritor se le antoja librar a diario una batalla con los versos y la prosa … entonces, dispone su rincón para el combate en su cabaña de invierno y de sosiego…y, empieza a tatuar sus huellas con sus letras que vierte sobre una página en blanco, con la ilusión de vencer, o al menos, de salir ileso. Es como si dejara que el alma buscara  la palabra  exacta…el ungüento que alivia o la oración precisa que mitiga el dolor de las cruces que le acosan…como si al lograrlo, estuviera recibiendo la calidez y la sonrisa con la que  una madre posa su mano sobre el hijo, como un gesto de amor y de ternura.

Y en ese lugar de invierno, cavilando y esquivando al sueño, el escritor toma por espada una pluma y sobre esa página en blanco que es el patio de combate, inicia la batalla de escritura de un poema, de una narrativa, una leyenda…la página en blanco es la doncella en dulce espera, que  anhela que los trazos del poeta o del escritor, vestidos de caricias, la cometan.

El libro titulado “El pueblo de los molinos de viento y otros relatos” del escritor nortesantandereano Gustavo Gómez Ardila, publicado por la Organización Cultural “A sol y lápiz Editores”, es un texto que recoge historias y leyendas, mitos y realidades de diferentes pueblos de la región y, destaca personajes autóctonos y hechos que dibujan paisajes y recrean, realzando la fina pluma de su autor caracterizada por la frescura, jocosidad e imaginación, la idiosincrasia de nuestro departamento.

Es un libro que vale la pena leer en su totalidad, para comprender lo que subyace a la realidad que vivenciamos en la actualidad; porque, sin pretender ser un compendio de historia, o una narrativa taxativa de hechos acontecidos en diferentes latitudes del Norte de Santander, el texto se vuelve camino que nos conduce a un feliz encuentro con los días marchados, con la propia historia si se quiere y, con nuestros antepasados que hincaron bien profundo sus raíces.

Es un libro que posibilita la comprensión de la frase del poeta Francisco Luis Bernárdez, quien señala en su  poema “para celebrar lo prohibido” que, “lo que tiene el árbol de florido, vive de lo que tiene sepultado”. Después de leer el libro, entenderá el lector la investigación de campo que debió realizar el escritor Gustavo Gómez Ardila, el reto a la memoria que debió conjugar para rescatar vivencias disfrutadas por él, en distintos momentos de su vida,  sus ríos de imaginación para concretar la escritura del texto e hilvanar dichos y refranes de la cotidianidad con los diálogos coloquiales de los protagonistas, dando la idea de que el pasado es el presente y que el futuro es hoy; de modo que los tres tiempos del verbo nos dinamiza la mente entre la realidad y  la fantasía, al mejor estilo de Juan Rulfo en su novela Pedro Páramo, quien muestra  una combinación de la vivencia y el recuerdo, con acciones desarrolladas en escenarios rurales y urbanos.

Es un libro que invita a rescatar la memoria de los pueblos, a leer y releer los hechos y, a evaluar la realidad para poder visionar un futuro que nos permita estructurar una impronta regional que nos identifique. Cuando un hombre sabe cuánto cuesta la siembra del trigo  aprende a valorar el pan sobre la mesa y, empieza a comprender el orgullo y afán que les asistía a nuestros abuelos, por legarnos un mundo mejor al que vivieron, sin que desfalleciera en ellos la esperanza… como el anciano que muestra la poetisa Ofelia Villamizar Buitrago en su poema “Señorita: Hágame una carta” que esperaba temeroso en la puerta de la oficina del correo, a que se apaciguara y no saltara en su pecho, eso que ignoramos, si es músculo o alma.

El libro “El pueblo de los molinos de viento y otros relatos” es un producto intelectual con narrativa, estructuración y edición, bien hecho, que recoge en 175 páginas, un total de 24 historias, con una galería de igual número de fotografías bien logradas, de muy buena resolución, que aparecen a manera de hoja inicial titulando cada historia y, a la vez siendo separación y continuidad entre un relato y otro, en forma tal que, cada imagen, además de abrir la puerta al tema que anuncia, contextualiza y da a conocer su propio cuento.

Confieso que he disfrutado la lectura del libro. Conocía algunas de las historias narradas. Tenía una versión bastante próxima a la contada por el amigo Gustavo Gómez Ardila y me deleité con muchas otras que esperaban ansiosas mi lectura. En medio del lenguaje ameno, jocoso y entretenido del autor, se realza su seriedad, para traer a superficie la historia que subyace a la civilización moderna que apreciamos en nuestros días. En algunas de las historias se combina la narrativa en prosa con una muestra en verso, de algunos protagonistas invitados de honor en los textos. Se dan cita en él varios géneros de la literatura: el diálogo, la narrativa, la poesía, la historia, en sus diferentes manifestaciones (clásico, modernismo, romanticismo, realismo, naturalismo, renacimiento), que guardan en esencia, el cuento, la leyenda, el mito, el hecho, el mensaje que enaltece al espíritu y lo ameno que cautiva la atención de quien funge de lector.

Dicho de esta manera, no dudo en afirmar que el maestro Gustavo Gómez Ardila, con este libro entró a codearse con los grandes y, de paso, al titularle “El pueblo de los molinos de viento”, para hacer referencia al nuevo casco urbano del municipio de Gramalote, pasa a la historia como el escritor que visionó para ese encantado municipio una impronta que, bien usado y  explotado, le puede significar una fama mundial como centro turístico.

Las historias compiladas en esta obra son apropiadas para viajar sin viajar, para soñar que aún estamos en los patios de la infancia, para entrar por los vericuetos del recuerdo y rescatar vivencias que dormitan respirando olvidos, para leer con nuestros viejos, para recrear la imaginación de nuestros niños, para departir con los amigos, para regresar a la dorada juventud, para entender que la palabra es metáfora de encuentro, que nuestro rico idioma nos envuelve en solidario abrazo, que la historia, la leyenda, la poesía y el cuento, son heraldo anunciador  e identificador de un pueblo y que la amplia geografía  desaparece cuando la palabra desvanece las distancias.

Se trata de un texto que los docentes de español, literatura y sociales, actuales y futuros, deberán tomar de referencia, porque aproxima al conocimiento cierto de nuestros pueblos, deja al desnudo nuestra historia, recobra el retrato de diferentes cápsulas de tiempo como una vena abierta por donde fluye la prosa describiendo los sueños, aflorando sentimientos, mostrando la inspiración de seres, sencillamente humanos, que tuvieron y vivieron un ayer, como nosotros hoy, gotas de tiempo.

ACERCA DEL AUTOR

Gustavo Gómez Ardila, oriundo de Sardinata, Norte de Santander y con el corazón arraigado al Corregimiento de Las Mercedes, donde descubrió seguramente que los símbolos y letras servía para vaciar palabras en poemas y tejer ilusiones y esperanzas, no oculta su amor por la patria chica, por el pueblo de sus juegos y sus cuitas, por su familia, por las entidades a las que ha servido.

Es un escritor, tallerista y conferencista nortesantandereano, con vasta experiencia en dictar charlas en entidades educativas y culturales, y publicar libros de historia, poesía y relatos.

Habiendo concluido su primaria en la Escuela de Las Mercedes, Sardinata, N. S. y, la secundaria en el Seminario de Ocaña, la Escuela Normal Rural, Convención y  la Escuela Normal Superior, Pamplona se tituló de abogado de la Universidad Libre, Bogotá; se diplomó en Lengua castellana en la U.  Pedagógica y complementó su formación con capacitación periodística educativa, en el marco del programa Prensa-Escuela del Convenio España-Colombia.                                       

Su experiencia laboral revela a un intelectual romántico por naturaleza, que hilvana versos y teje en prosa vocablos como paz, amistad, diálogo, historia, sentimientos, verdad, cultura, cuento y  poesía, para demostrar que es posible con un giro de letras cambiar el sustantivo ARMA por el verbo AMAR, de modo que las balas sean serpentinas de esperanzas, al volverse metáfora de vida y lugar de encuentro. 

Por eso, la trayectoria laboral de Gustavo tiene como vehículo propio a la palabra; sin los vocablos, no podíamos encontrar al Maestro de escuela en  Las Mercedes y en el Distrito Especial de Bogotá, tampoco hallaríamos al profesor de Español y Literatura  en la Escuela Normal Superior de Ocaña y, en el Gimnasio Superior Colombiano de Fontibón, D.E., ni estarían sus huellas cuando fungió de  Secretario de Hacienda departamental N.S., o de líder de la Secretaría General de la Alcaldía de Cúcuta,  o como Secretario General de la Lotería de Cúcuta, tampoco tropezaríamos con sus Columnas y su legado de  Editor y, Corrector de estilo, en el Diario La Opinión, de esta ciudad; ni veríamos sus huellas como Secretario General  de la Academia de Historia de Norte de Santander.

La palabra hablada, como la escrita, le han acompañado siempre … la huella impresa de Gustavo Gómez Ardila está plasmada  en la Feria internacional del libro, en la ciudad de  Bogotá, en la Fiesta del libro de la capital nortesantandereana; en la Universidad Simón Bolívar, en la Cooperativa Coomeva, en el Diplomado de la Urbe y, naturalmente, en la Fundación cultural El Cinco a las Cinco.

Su cosecha literaria es diversa y abundante: 5 libros de historia ( De la mano con Bolívar, De la mano con Santander, Cúcuta para reírla, Muestra literaria y Burrito González); 4 libros de poesía (Oficio de caminante, Esta ciudad de calles largas, Invitación a la lluvia, Estaciones en tu cuerpo; 3 crónicas periodísticas (Se acabaron las vírgenes, ¿Qué hiciéramos sin ellas?, Y todo por un murciélago) y, 4 libros de relatos (Al final de la calle; Corran que empezó la guerra ; Los asaltantes y, ahora, El pueblo de los molinos de viento y otros relatos). 

No en vano, con esta producción, pertenece a las Academias de Historia: de Norte de Santander, de Ocaña, de Boyacá y, del Estado Táchira, Venezuela; a la Asociación de escritores de Norte de Santander, de la Sociedad Bolivariana de San José de Cúcuta, a la Alianza Colombofrancesa Sede Cúcuta, al Movimiento cultural El Zaguán y, al Editorial “A Sol y Lápiz”.

Álvaro Orlando Pedroza Rojas

Su huella y su legado le han hecho merecedor de la Medalla Juana Rangel de Cuéllar, categoría especial otorgada por la Alcaldía de Cúcuta; de la mención de honor del Club Rotario Cúcuta II, de las distinciones concedidas por las Alcaldías de Sardinata, Arboledas, Pamplona, la Universidad Simón Bolívar, los Colegios María Concepción  Loperena, Municipal de Bachillerato, Simón Bolívar, Nacional de Comercio y, El Diario La Opinión. La calidad y sostenibilidad de sus columnas periodísticas argumentan  la reciente distinción obtenida de haber sido elegido el Columnista más leído de Norte de Santander por la firma (Cifras y Conceptos, 2021).

Entre sus galardones obtenidos por el maestro Gustavo Gómez Ardila se destacan el ser Ganador del Concurso de poesía Ciudad de Cúcuta, 2001; Segundo puesto concurso de cuento El Espectador 80 años; Finalista concurso de cuento Ciudad de Cúcuta y haber logrado que la Editorial Chiado, España y Portugal, publicaran su libro “Corran que empezó la guerra”.

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