A Cicerón, el hombre de las mil frases lo mataron un 7 de diciembre

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Por Guillermo Romero Salamanca

Dion Casio hizo un resumen en 80 tomos de la Historia de Roma. Su nombre completo era Lucio Casio Dion y en uno de sus capítulos narró la forma como fue asesinado Marco Tulio Cicerón, un jurista, político, filósofo, escritor y sobre todo un gran orador.

Cicerón

Su nombre completo en latín, Marcus Tullius Marci fīlius Marci nepōs Cicero, que viene a traducirse por Marco Tulio, hijo de Marco, nieto de Marco, Cicerón.

Salió de su natal Arpino rumba a Roma con el fin de estudiar Derecho. A los pocos meses se convirtió en un alumno aventajado.

Como moralista, defendió la existencia de una comunidad humana universal más allá de las diferencias étnicas y la supremacía del derecho natural en su obra maestra, el De oficios o «Sobre las obligaciones» y se manifestó contra la crueldad y la tortura.

Sus estudios, diálogos, discursos y escritos fueron analizados por pensadores como San Agustín y es tema obligado para los estudiantes de Derecho en las Facultades de este siglo.

Llegó a ser cónsul de Roma-, vivió la turbulenta época del fin de la República romana y de las abusivas imposiciones senatoriales. Se opuso al demagógico golpe de Catilina y tomó partido por Pompeyo frente a César, aunque, a la muerte de éste, atacó a Marco Aurelio en unas Filípicas que retomaron el estilo de Demóstenes. De hecho, Bruto, al asesinar a César, levantó la espada y gritó el nombre de Cicerón, aunque éste no era uno de los conjurados, pero su influencia y su oposición a la dictadura de César, y su defensa de la República, estaban en la mente de los conjurados que acabaron con la vida de Julio César.

En política fue un republicano convencido, absolutamente enemigo de la tiranía, y se le deben obras dialogadas como el De república y De legibus («Sobre la república» y «Sobre las leyes»). Compuso además un tratado De gloria que no se ha conservado y cuyo rastro se pierde en las manos del humanista Francesco Petrarca, que alcanzó a leerlo en la Edad Media.

Cicerón era franco en sus expresiones.

Fallecido César, estalló una enorme crisis política en la que Cicerón lideró a un Senado que propuso amnistiar a los conspiradores para disminuir la tensión hasta que Antonio, cónsul y responsable del testamento del dictador, tomó de nuevo el poder, según narró Veleyo Patérculo, en el libro Historia romana.

En abril, cuando el heredero de César —Octavio— retornó a Italia, Cicerón intentó sin éxito usarlo contra Antonio. Cinco meses después publicó varios discursos, las Filípicas, en los que atacaba violentamente al cónsul.

En medio de las disputas los amos del poder ordenaron sacar del camino a Cicerón.

El 7 de diciembre de 43 a. C. el cónsul dio el visto bueno para su ejecución, así como que su cabeza y sus manos se expusieron en el Foro. Cicerón no opuso resistencia a su ejecución, y, ofreciendo la cabeza, se limitó a pedir que se lo matara con corrección. También serían eliminados su hermano, Quinto, y su sobrino; solo sobrevivió su hijo Marco Tulio.

Sobre la muerte de Cicerón y lo que hizo Fulvia, esposa de Marco Antonio, cuenta Dión Casio:

«Y cuando les enviaron la cabeza de Cicerón (pues cuando huía fue apresado y degollado), Antonio, después de dirigirle muchos y desagradables improperios, ordenó que la colocaran en un lugar destacado, más visible que las demás, en la tribuna de oradores, allí desde donde había pronunciado tantas soflamas contra él, y allí se podía ver junto con su mano derecha, que le había sido amputada, y Fulvia cogió la cabeza con las manos, antes de que se la llevaran, y, enfurecida con ella y escupiéndole, la colocó sobre las rodillas y abriéndole la boca le arrancó la lengua y la atravesó con los pasadores que utilizaba para el pelo, al tiempo que se mofaba con muchas y crueles infamias».

Assinato de Cicerón.

ALGUNAS DE LAS FAMOSAS FRASE DE CICERÓN PARA REFLEXIONAR

  • Qué cosa más grande que tener a alguien con quien te atrevas a hablar contigo mismo.

·        La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.

·        Una cosa es saber y otra saber enseñar.

·        Cuando mejor es uno, tanto más difícilmente llega a sospechar de la maldad de los otros.

·        Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros.

·        La confidencia corrompe la amistad; el mucho contacto la consume; el respeto la conserva.

·        La amistad es un acuerdo perfecto de los sentimientos de cosas humanas y divinas, unidas a la bondad y a una mutua ternura.

·        La justicia no espera ningún premio. Se la acepta por ella misma. Y de igual manera son todas las virtudes.

·        Es una necedad arrancarse los cabellos en los momentos de aflicción, como si ésta pudiera ser aliviada por la calvicie.

·        El amor es el deseo de obtener la amistad de una persona que nos atrae por su belleza.

·        El que seduce a un juez con el prestigio de su elocuencia, es más culpable que el que le corrompe con dinero.

·        Este es el primer precepto de la amistad: Pedir a los amigos sólo lo honesto, y sólo lo honesto hacer por ellos.

·        No hay nada tan increíble que la oratoria no pueda volverse aceptable.

·        En cuanto a la adversidad, difícilmente la soportarías si no tuvieras un amigo que sufriera por ti más que tú mismo.

·        No basta con alcanzar la sabiduría, es necesario saber utilizarla.

·        Mi conciencia tiene más peso que la opinión de todo el mundo.

·        Si cerca de la biblioteca tenéis un jardín ya no os faltará de nada.

·        Recuerdo incluso lo que no quiero. Olvidar no puedo lo que quiero.

·        Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.

·        La amistad comienza donde termina o cuando concluye el interés.

·        Los hombres son como los vinos: la edad agria los malos y mejora los buenos.

·        No logran entender los hombres cuán gran renta constituye la economía.

·        Si quieres aprender, enseña.

·        No todo error debe calificarse de necedad.

·        Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma.

·        Nada resulta más atractivo en un hombre que su cortesía, su paciencia y su tolerancia.

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