La teoría del ensamble lunar

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El evento que ocasionó la expansión de las órbitas planetarias y la desaparición de la vida en Venus y Marte

Por ÁNGELO CONTRERAS

Según las investigaciones, las evidencias y lo que podemos observar, Venus y Marte, alguna vez aproximadamente hace 600 millones de años, pudieron ser planetas abundantes en vida como en la tierra. La razón que ha llevado a esta conclusión entre otras apreciaciones es que, si no fuera por las temperaturas de estos dos planetas, las condiciones estarían dadas para el sostenimiento de biosistemas, pues poseen atmosféricamente un equivalente de sus elementos proporcional como en la tierra, sin embargo, el factor más semejante que da a esta propuesta aceptabilidad es que en ambos planetas hay 100 de certeza que contienen agua.

Angelo Contreras – Autor

Nuestras apreciaciones apoyadas con los estudios geológicos terrestres, los informes científicos y evidencias obtenidas por las diferentes agencias espaciales a través de sus misiones de explotación, nos han proporcionado un sinnúmero de sucesos y acontecimientos interplanetarios conectados entre sí, que nos hacen creer que hace unos 600 millones de años, ocurrió un evento inesperado, que provocó que todos los planetas del sistema solar tuvieran que alterar sus orbitas solares. Ese “misterioso acontecimiento”, es el que hizo que tres planetas muy similares como Venus la tierra y Marte comenzaran a actuar de forma diferente dando como resultado el presente que vemos hoy.

Dentro de las interrogantes más incomprensibles, que no se hallan respuestas coherentes está ¿por qué la luna no tiene rotación propia?, ¿Por qué Venus rota en sentido contrario? Además, qué las apreciaciones concluyen en que junto con la tierra pudieron tener un principio similar, surge la gran pregunta: ¿qué suceso provocó que Venus sea un planeta tan hostil en el presente?, y ahora ante las nuevas evidencias marcianas también debemos preguntarnos ¿Qué extinguió la vida en Marte?

LAS EVIDENCIAS

A través de una simple observación, podemos apreciar dos resultados contrarios, en Venus y Marte, que representa la evidencia cumbre, pues permite comparar que el primero está absorbido por altas e insoportables temperaturas, mientras Marte lo envuelve temperaturas muy por debajo del soportado por un biosistema. Posiblemente la tierra hace unos 350 millones de años, llego a tener una temperatura muy parecida.

Las apariencias de estos tres planetas nos dan otra conclusión que es verificable a simple vista, pues el “evento misterioso” provocó en la tierra y en marte un congelamiento brutal, mientras en Venus provocó unas oleadas de calor que ambientaron la temperatura en cerca de los 400°. 

Como ya lo citamos, Marte y Venus presentan una similitud atmosférica, muy trascendental que no podemos dejar pasar por alto, pues revela pistas fundamentales en todo este misterio y es que ambos planetas presentan en sus atmosferas concentraciones de CO2 que superan el 93%. Pero algo más sorprendente es que esa misma posibilidad también podría ser potencialmente viable en la tierra, si nos imaginamos un momento donde por alguna circunstancia las plantas dejaran de fotosintetizar energía. El resultado sería que, en unos cientos de años, el oxígeno liberado volvería a molecularse como gas carbónico y finalmente se estandarizaría en un ambiente donde el CO2 superaría el 90% atmosférico. Estos cálculos son sencillos de hacer y es justo lo que le ha sucedido a Marte y a Venus a partir que los biosistemas dejaron de existir.

Podemos imaginar que hace unos 2.500 millones de años, todos los planetas tendrían una apariencia muy similar a la de Venus hoy. Eso nos obliga a preguntarnos, ¿que obligó a Venus a retroceder geológicamente en el tiempo?

Lo maravilloso de todo esto, es que los planetas ante el ataque provocado por “el evento misterioso”, reaccionaron intuitivamente para proteger su integridad planetaria en el sistema.

A pesar de que las necesidades en cada planeta eran muy particulares, se observa que todos acudieron a su sistema volcánico como la herramienta fundamental para enfrentar la crisis. En el caso nuestro y de Marte se activó el sistema volcánico para calentar la superficie y superar las bajas temperaturas, hasta lograr el equilibrio corporal permanente, Igualmente ha actuado Venus, pero como se observa sus necesidades, son diferentes y por eso le toco dejar de ser un planeta transparente, con el propósito de equilibrar el impacto solar sobre sus elementos entre otras medidas. Podríamos suponer que al poseer una corteza terrestre parecida a la de la tierra, el efecto del “evento misterioso” provocó incendios naturales descontrolados que dañaban los elementos, razón por la cual su propósito fue activar el sistema volcánico, pero con más intensidad que la tierra para sepultar los vestigios de su corteza y estabilizar una temperatura apropiada para la protección del núcleo planetario. Esto explica esos momentos cruciales cuando los biosistemas dejaron de existir en Venus.

Toda esa maraña de pruebas y acontecimientos, muestran que “el evento misterioso” fue un suceso que seguramente pudo ir más allá y afectar a todos los planetas del sistema solar, con resultados distintos.

Si nos ponemos a entrelazar los resultados actuales, podemos llegar a otra conclusión maravillosa que es la distancia orbital planetaria con respecto al sol. Esta es el factor determinante en este suceso, pues según lo observado, pudiéramos decir es que “el suceso misterioso” desarmonizó bruscamente la relación entre el sol y los planetas provocando las reacciones observadas.

EL MOMENTO DEL ENSAMBLE LUNAR

Nuestra propuesta nos remite a unos 3.000 millones de años atrás durante la formación del sistema solar, que es cuando sucederá un acontecimiento extraordinario. Para ese entonces la luna ya orbitaba la tierra. Todo nos ubica a un momento donde la tierra se encontraba en el punto cúspide del perihelio y coincidió que Venus también estaba pasando sobre su órbita una situación similar, pero además la luna también se encontraba en una perfecta alineación entre los dos planetas. Tal parece esa proximidad hizo que la Luna y Venus quedaran atrapadas en un ensamble de atracción mutua tan fuerte que de inmediato la rotación lunar se detuvo provocando que junto con la tierra iniciaran una navegación orbital sincronizada, mediada por la luna que vino a romperse unos 2.400 millones de años después.

Considerando la situación, posiblemente ese ensamble tomo a la tierra por el polo norte mientras que Venus se enganchó por el polo opuesto como un sistema de engranaje, que sería el efecto que hizo que con el paso de los años se invirtieran la posición venusiana haciéndola parece que gira en sentido contrario.

Durante todo este tiempo la distancia entre la tierra y venus la promediaban unos 3.000 millones de kilómetros, pero manteniendo cada planeta su órbita original.  Podríamos proponer que la distancia promediada con respecto al sol se aproximaba a los 138.000 y 141.000 millones de kilómetros respectivamente.

En acuerdo con las teorías geológicas, esto explicaría que la temperatura de la tierra y de Venus en ese entonces podría haber sido levemente más alto con respecto a la actual, lo que condujo a que la vida silvestre abundase los reptiles escamosos o de piel liza, pues funcionaba perfecto para balancear la temperatura corporal.

Usando los promedios orbitales, nos atrevemos a proponer que Marte distanciaba del sol unos 171.000 millones de kilómetros que es una distancia muy adecuada para acondicionar una temperatura favorable para la conservación de biosistemas. Posiblemente oscilaban climas levemente más frio que la de nuestra tierra actualmente, lo que nos podría llevar a creer que los mamíferos eran las especies mandantes desde sus inicios.

LA RUPTURA DEL ENSAMBLE LUNAR

Hace 600 millones de años aproximadamente, sucedió lo inesperado, por alguna circunstancia, Venus comenzó a alejarse más allá lo permitido de la luna y se produjo la ruptura del ensamble lunar. Este incidente provocó variaciones en cadena de todas las orbitas solares.

Venus comenzó a cerrar su órbita, que finalmente durante los siguientes 150 millones de años, terminaría acercando el planeta con respecto al sol en aproximadamente 21.000 millones de kilómetros, la tierra tomo un camino contrario y los patronímicos la ubicarían unos 11.000 millones de kilómetros más lejos del sol, pero Marte tuvo que ampliar su órbita en cerca de 36.000 millones de kilómetros. Muy seguramente los demás planetas también soportaron ese alejamiento.

Bajo esta observación podemos imaginar que, si la tierra que se movió una distancia relativamente pequeña con respecto a Marte y considerando que se encuentra más cerca del sol, tuvo que soportar una glaciación tan fuerte como la llamada “bola de nieve”, que mantuvo la tierra sepultada por una gruesa capa de hielo que superaba los 3 kilómetros de espesor durante millones de años, como sería en Marte que se estandarizó cerca de 70.000 millones de kilómetros más lejos del sol que la tierra.

Podríamos creer que la vida se salvó en la tierra es porque a pesar de que fue una glaciación global, su intensidad no fue tan brutal como en Marte y además su momento de mayor impacto no superó los 50 millones de años, lo que impidió que en las profundidades los mares se congelaran completamente.  

DOCUMENTACION

Las referencias expuestas en este artículo son tomadas de los estudios, observaciones y comprobaciones propuestas por entidades científicas como la Administración Nacional del Espacio y la Aeronáutica NASA, Agencia Espacial Canadiense, Agencia Espacial Europea, Agencia Japonesa de Exploración Espacial, Agencia Espacial Federal Rusa y están a disposición para su consulta pública a través de muchos medios. También los registros de “la glaciación bola de nieve” se encuentran registradas en infinidad de libros y documentos de alta confiabilidad.

Las pistas dejadas por este evento son observables en los tres planetas, y su presente concuerda con las evidencias. Partiendo de toda esa información, el trabajo nuestro ha consistido en unir toda esa revelación y nos han conducido a un evento único interplanetario que modifico todo el sistema orbital.

A través de “la teoría del ensamble lunar” se resuelven interrogantes muy importantes en este momento de la ciencia como la falta de rotación lunar, se comprendería la razón por la cual se dio “la glaciación bola de nieve”, también resuelve los tres interrogantes más profundos con respecto a Venus que son: la aparente similitud con nuestro planeta, la causa de la inversión polar o de la aparente rotación inversa y explica la condición climática actual venusiana. Pero esta teoría también respondería la situación actual de Marte, como el excesivo frio y la posible razón de la desaparición de sus biosistemas. 

Una conclusión importante es que, si bien las condiciones Venusianas y Marcianas no son apropiadas para los biosistemas, podemos decir que representan ambientes propicios para los geosistemas.  También esta similitud nos dice que la ausencia de biosistemas en un planeta impacta en la formación de atmosferas apropiada para geosistemas donde su característica primordial es la abundancia de CO2.

Esta observación también nos ayuda a comprender como la vida y el agua son consecuencia uno del otro, es decir sin un principio fotosintético, no habría sobreabundancia de oxígeno para molecularse hídricamente.

POSIBILIDADES

Con respecto a Marte, seguramente su temperatura actual obedece a que hasta ahora se está recuperando de su también “glaciación bola de nieve”, posiblemente bajo su superficie aún se conservan intactos fosilizados o activos todos los vestigios de la vida planetaria congelada por más de 350 millones de años y cuando los primeros expedicionarios lleguen a ese planeta encontraran muy completa la historia, lista para ser contada a través de su majestuosa conservación; también podría suceder  que aún se conserven especies en estado latente esperando su oportunidad o ya hayan fenecido todos los biosistemas, considerando el tiempo de congelamiento.

Si la situación es como la planteamos, Marte se verá muy favorecido con la llegada del hombre en las próximas décadas, pues este tiene el conocimiento suficiente para acelerar ciertos procesos y con un planeta que tiene casi todos sus elementos intactos, será posible cultivar biosistemas en solo unos miles de años.

El primer trabajo que debería de hacer nuestros científicos sería invadir el planeta con fotosintetizadores, para comenzar la liberación de oxigeno de forma natural. Esta situación no es muy difícil considerando que hay agua.

Se podrían comenzar a desarrollar cultivos experimentales en la tierra a bajas temperaturas, hasta lograr una especie que soporte los fríos marcianos y conociendo la dinámica planetaria, acomodar los ciclos.

Con respecto a Venus, la situación es diferente, posiblemente según lo observado en unos 50 millones de años habrá corregido su rotación y no sabemos qué situación presente en ese momento. Hoy sabemos que existen redes de micro biosistemas compuestos por organismos fotosintetizadores que se cultivan sobre las nubes acidas y son roseadas con el vapor de agua elevado por las altas temperaturas planetarias.

Esta posibilidad es un manjar de descubrimientos asombrosos pues permite observar la acción de la energía patronímica sobre los cuerpos para su adaptabilidad, conservación y mantenimiento del orden universal.

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