Colombia de ruana en ruana

Los campesino son los verdaderos héroes, los que día a día batallando con su precariedad superan en forma humilde los obstáculos para hacer llegar sus productos a los pueblos y ciudades.

Mercado campesino. Foto archivo.

Por: Isbelia Gamboa Fajardo

Cuando se avecina la conmemoración de una fecha especial de cualquier sector laboral los medios de comunicación se encargan de su exaltación reconociendo la importancia que cada una de las profesiones u ocupación ofrece y da a conocer sus afectaciones.  Hoy, 2 de junio, Dia del Campesino no será la excepción.

El sector rural en nuestro país se ha
visto abocado a lo largo de la historia a hechos de violencia que ha
incrementado el desplazamiento de los campesinos hacia las ciudades, aumentando
la informalidad y la pobreza. Ese desplazamiento ubicado históricamente entre
los años noventa marcó tristemente la población de un campesinado que tuvo que
dejar sus tierras ante la arremetida de los grupos guerrilleros, los narcotraficantes
y los paramilitares.

Esta dolorosa situación llevó a muchas
injusticias en el territorio nacional.

Asimismo, la afluencia de dichos grupos
logró la estigmatización de los colombianos en el mundo y ha sido una marca con
la cual aún nos etiquetan e infortunadamente es alimentada por series que estimulados
por el rating centran su libreto en estos temas. Por un lado, esta consecuencia,
por el otro el abandono del campo.

Tierras fértiles, productivas han sido abandonadas tanto por la incursión de los actores ilegales como por la inasistencia estatal que no ha consolidado un campo fuerte, competitivo, con aplicación tecnológica y vías terciarias adecuadas.

Un estado que no ha proyectado la potencialidad agropecuaria de los 26 millones de hectáreas que tiene para explotar, del total de 111 agrupados en el sector rural. Y solo 7 millones de hectáreas son cultivadas.

Por eso la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación) le ha hecho el llamado al país a el incremento, al desarrollo del campo.

Paradójico que Colombia con extensos terrenos para tener una agricultura fuerte tenga que importar cerca de 12 millones de toneladas de alimento al año como el maíz y otros cereales como el trigo y la cebada.

Las importaciones han crecido más de 100% mientras que las exportaciones no se han logrado afianzar en el ámbito internacional. Simplemente porque no hay la suficiente oferta del campo colombiano, porque su gente, el campesino raso, el labrador innato afianzado a su terruño no puede acceder a créditos blandos que le ayuden a modernizar y usar tecnología para aumentar la producción.

Porque el campo colombiano no ha recibido la atención que se merece.

No se ha valorado en toda su esencialidad el papel preponderante del campesino como primer agente de la supervivencia humana.

Ellos son los verdaderos héroes, los que día a día batallando con su precariedad superan en forma humilde los obstáculos para hacer llegar sus productos a los pueblos y ciudades.

Por ello, el trabajo del campo debería ser el mejor remunerado, el más atractivo para los jóvenes que percibieran en estas profesiones un desarrollo económico rentable y que el estado haga lo concerniente para aplicar   una política encaminada a posicionar a Colombia como potencia agropecuaria a nivel mundial.  Tenemos el terreno, tenemos la benevolencia de los pisos térmicos que ofrece la posibilidad de variedad de cultivos. ¿Entonces?

2 comentarios para "Colombia de ruana en ruana"

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