No somos muebles viejos

Por Mary Stapper para Somos la revista

Aclaro que la expresión del presidente Iván Duque me enternece y me enfurece a la vez cuando habla de proteger a los abuelitos y las abuelitas cuando debería hablar de personas adultas. Lo que desagrada realmente, es cuando nos hace sentir como personas débiles mentales, incapaces de decidir por sí mismas. Poco responsables.

“Nosotros tenemos que ir responsablemente, paulatinamente, progresivamente, recuperando espacios productivos”, expresó este martes el Jefe de Estado, Iván Duque, en el espacio diario de televisión sobre la tarea contra el coronavirus.

Con el cuento de la protección, ahí
nos mantiene entre cuatro paredes como si fuéramos enfermos mentales o
inválidos.  Si nos mantiene encerrados,
es posible que esta población se le convierta en un problema de salud pública.
Un problema de salud mental.

Encierre a los de 20 o a los de 30
o los de 40 que no hacen caso y toman la vida olímpicamente. Encierre a los
políticos corruptos. Encierre a los alcaldes y gobernadores que se roban el
dinero de las ayudas.

Que no nos llamen abuelitos por
pasar de 65 años, 70 o más.  Por tener
más de 65 años no puede llamarnos viejos ni improductiva porque gozamos de
plenas facultades físicas y mentales, estamos en condiciones de direccionar nuestra
propia vida, y de direccionar a otros. Por lo tanto, no merecemos ser castigados
y condenados al encierro.

Científicos, profesores, artistas, periodistas y en general, personas productivas, ya están cansados de la cuarentena.

Me rebelo. Pese a estar de acuerdo con usted, señor presidente, en muchas cosas, me rebelo. Me rebelo porque muchos mayores de 65 años trabajamos porque nos gusta hacerlo o porque las semanas cotizadas no alcanzaron para una pensión o porque las empresas en las que laboramos por prestación de servicios nunca cotizaron por nosotros y, por lo tanto, moriremos sin un ahorro para cuando seamos realmente viejos y no podamos valernos por nosotros mismos. Con el cuento del coronavirus, se nos atrofiarán las piernas si seguimos entre cuatro paredes. Se nos atrofiará la mente si seguimos confinados como trastos viejos.

Por ahora, sin pensión, sin poder salir a trabajar porque el encierro obligatorio lo impide, no solo vamos a ser los abuelitos que inspiran lástima, sino una generación que se vuelve loca a causa del encierro.

Encierre a la alcaldesa de Bogotá
que anda como volador sin palo. Encierre a los mamertos que todo lo critican.
Encierre a los gobernadores y alcaldes que se roban el dinero de las ayudas. Encierre
a quienes no guardan distancia. Encierre a los bocones que hablan sin pensar en
el daño que causan. Encierre a los incendiarios, pero no siga castigando a los
de 70 por el simple hecho de llevar sus canas.

No más castigo, señor presidente.  Nuestra salud mental está en peligro si seguimos en el encierro. No somos muebles viejos.

Después de ejercer durante 40 años el periodismo tradicional, confieso que desde 2010 migré al periodismo digital y esta cuarentena ha servido para aprender nuevas tecnologías de la información, hacer mejores fotos en espacios reducidos, realizar videos, editarlos, asistir a conferencias virtuales, participar en juntas directivas y hacer entrevistas a través de nuevas plataformas tienen su lado buenos porque nos lleva a otra dimensión, pero… darle la vuelta a la manzana, hacer las vueltas del banco, salir al mercado, caminar por las calles de Cúcuta por el placer de hacerlo, recorrer la emblemática avenida cero y tocar sus árboles hace falta. Hace falta el sol que brilla en nuestra tierra dando matices dorados y azules a árboles y montañas que nos rodean. Pónganos tapabocas, máscaras y lo que quiera, pero, déjenos respirar libremente. No más abuelitos ni abuelitas, querido presidente Duque.

No somos tan vulnerables ni tan irresponsables como para que nos mantenga encerrados. Lo haremos sin que nos obligue por decreto.

Señor presidente, nuestra salud mental está en sus manos.

Mary Stapper. Periodista

10 comentarios para "No somos muebles viejos"

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