Las instituciones de salud deben estar dirigidas por médicos o científicos

Por Hugo Hernán Pérez A. MD – Somos la revista

El problema con un virus, que se comporta clínicamente benigno con el 80% de la población es básicamente porque  es muy difícil determinar cuál o cuáles medicamentos son   efectivos contra el mismo. No hay forma  de establecer (al menos en el corto o mediano plazo) si  la mejora de las condiciones clínicas es debida al medicamento que se está suministrando o es  la respuesta  del  organismo que consumiendo este  medicamento o un placebo o nada resultaría   similar…esta parece ser la regla  y las incongruencias en el caso de COVID 19,  algunos de los medicamentos utilizados inicialmente  al  parecer contribuirían más al deterioro de las condiciones de salud.

Covid 19. Foto cortesía Minsalud.

Es por ello por lo que cuestionar es el deber del médico o
profesional de la salud, y financiar las investigaciones retrospectivas y
prospectivas es obligación de cada Estado y es que una Nación, que este tomando
decisiones alejado de la ciencia y con baja inversión en investigación local,
pone en alto riesgo su población.

Es un escenario propicio para promover tratamientos y curas
milagrosas, ya que el 80% puede curarse espontáneamente, no hay estudios
clínicos suficientes para cada una de estas alternativas y las Historias
Clínicas no están   disponibles al
observador independiente.

Del 20% de la población que enferma moderada o severamente
solo la proporción de pacientes que requieren hospitalización o cuidados
intensivos tiene una aproximación de rigor medianamente científico pero los
estudios carecen de multiobservación para mejorar el rigor científico.

Por ello se hace necesario invertir en investigación clínica
y científica de manera suficiente a fin de descartar en el menor tiempo posible
los errores que se pueden estar cometiendo.

También es mandatorio continuar el confinamiento de la
población de riesgo y mayores de 70 años, así mismo la población joven menor de
18 años
, los primeros por el riesgo inherente y los segundos por ser el
vector más potencialmente activo en una propagación.

Hoy con una población cercana a los 5.500.000 infectados
debidamente documentados y cerca de 350.000 fallecidos en el mundo, y cinco
meses de desarrollo de la pandemia, se hace indispensable que nuestros países
en Latinoamérica la cual se está convirtiendo en el foco de la pandemia, observe
y evalúe con mayor rigor los factores alrededor de la misma.

En primer orden la primera enseñanza para tener en cuenta es que las autoridades mundiales e internacionales de la salud, no contaron con las herramientas y capacidad para advertir sobre el problema con la oportunidad necesaria y ello plantea la urgente necesidad de acordar un tratado entre naciones para el control de epidemias con el compromiso de cada Estado de asumir el cierre de su país ante cualquier indicio de un brote potencialmente riesgoso.

Las instituciones de salud deben estar dirigidas preferiblemente por médicos o científicos de la salud, ya que está altamente demostrado que cuando estas instituciones la lideran político su otro tipo de perfiles; se presentan enormes riesgos de errores y toma de decisiones inoportunas, así como se abona el campo para la corrupción.  En Latinoamérica es importante tener en cuenta:

  1. Reabrir las fronteras o los vuelos internacionales
    prematuramente incrementa el riesgo de asumir cepas de mayor virulencia que las
    que circulan en cada país, ya que está demostrado científicamente que hay cepas
    más agresivas que muy seguramente no han ingresado a algunos países, al menos
    definir protocolos de ingreso rigurosos que impliquen certificación medica de
    ausencia del virus de los viajeros y guardar la cuarentena de rigor para
    reducir estos riesgos.
  2. Detener la promoción de curas milagrosas y dejar en
    observación médica exclusiva cualquier tratamiento actualmente autorizado. Hay
    que recordar que la practica medica no es actividad experimental y está sujeta
    a resultados comprobados y verificables.
  3. Evaluar la asociación de fallecimientos con morbilidad
    preexistente y el suministro de medicamentos durante el manejo de COVID 19 en
    estos decesos.
  4. Ser cautos y objetivos en la liberación de sectores económicos,
    quiero recordar que indistintamente de las tendencias observadas, nos
    encontramos ante un virus aún desconocido y con potencial de lesionar aún más
    nuestras economías, por ello deben ser liberadas solo las economías asociadas a
    trabajadores con bajo riesgo. Los protocolos de bioseguridad solo son un
    formalismo y no garantizan nada si la población económicamente activa que la
    aplica no fue capacitada previamente o educada para tal fin.
  5. Mejorar los canales de  
    comunicación por internet; definitivamente si algo ha contribuido a
    la contención de la propagación de la actual pandemia fue precisamente el
    desarrollo previo de la Internet y la telefonía celular,
    que han permitido
    la comunicación entre los grupos poblacionales, aportando al distanciamiento
    social y al control epidémico.
  6. En lo posible durante el 2020 mantener activa la educación virtual
    y solo en los casos excepcionales permitir el uso de instalaciones colectivas
    con este fin.
  7. Mantener los posibles lugares de aglomeración cerrados y
    evitar en lo posible los medios de transporte masivos o minimizarlos durante el
    tiempo de circulación del virus en cada ciudad. Estimular el uso de otros
    medios de traslado de trabajadores.
  8.  Se hace indispensable
    evaluar cuales son los factores protectores de la población de bajo riesgo
    tales como niños y adolescentes. Definitivamente la asociación más común  que debe ser evaluada en esta población son
    los recientes esquemas de vacunación  de
    esta población y una posible inmunidad cruzada; 
    la cual debe ser explotada  en las
    poblaciones de riesgo tales como los trabajadores de salud y los portadores de
    enfermedades crónicas; así mismo la pérdida de memoria inmunológica en población
    mayor de 60 años debe evaluarse, también 
    el potencial  suministro de
    suplementos vitamínicos  debe ser
    evaluados en esta población especialmente Vitamina C, D y Zinc.
  9. El uso de tapaboca no debe ser obligado durante actividades
    deportivas siempre que se conserve en distanciamiento social.
  10. Se hace indispensable atender ya, las otras patologías
    y servicios médicos   de lo contrario
    observaremos un incremento de mortalidad asociado a la desatención y la falta
    de oportunidad en la solución de otros servicios médicos. Certificar centros de
    atención libres circulación de COVID 19, para estos propósitos es fundamental.
Dr. Hugo Hernán Pérez A. MD

Finalmente, si los países latinoamericanos no están aportando científicamente en el desarrollo de vacunas o posibles tratamientos farmacológicos es un deber brindar aportes económicos con este fin; financiando a los laboratorios que están cercanos a lograrlo, esto aportes reducirán los tiempos de investigación y desarrollo y garantizara que los aportantes cuenten con posibilidades de acceso oportuno a las mismas.

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