¿Deserción escolar por precaucion?

Por Isbelia Gamboa Fajardo para Somos la revista

A pocos días de finalizar la fecha de cuarentena establecida para el sector de la educación en esta situación de pandemia, los interrogantes son grandes.

¿Deserción escolar por precaucion? Foto tomada de Internet.

El alto número de estudiantes por aula, especialmente en los colegios oficiales hace prever que ese regreso será muy lento aún se pretenda implementar todos los protocolos de seguridad.

Una seguridad que será muy débil teniendo en cuenta las infraestructuras de las mayorías de escuelas que pueden adolecer de los suficientes lavamanos, si es que les llega diariamente el agua, o de los implementos de tapabocas o gel para la gran mayoría de los niños.

 Lo deseable pues, sería que se dotarán los establecimientos. Aún así, persistirán las dificultades que ya no serían de elementos de bioseguridad, sino de control.

En aulas donde hay 40 niños, lo lógico es la alternancia en grupos de 20 para la implementación de la distancia social requerida. Hasta ahí bien.

Los descansos serían fragmentados. Lo anterior puede funcionar con jóvenes que tengan conciencia de la emergencia sanitaria, y creo que sería a partir de los estudiantes de grado 9.

Lo demás es decirnos mentiras, el control de niños de primaria por su misma esencia donde el juego y el contacto físico es vital para su desarrollo psicosocial haría casi imposible esa tarea y los niños de 6-7 e inclusive 8, sin generalizar, aún asumen la vida desde la perspectiva del relajamiento y omisión de normas. Y no quiero imaginarme los docentes con esa carga adicional de estrés.

La Ministra de Educación ha estado acuciosa y ha manifestado que espera las directrices del Ministerio de Salud. Y pienso que lo más probable aconsejará un tiempo más de clases virtuales.

Es lo deseable y sin temor a equivocarme mucho de lo que va a suceder es que una buena cantidad de padres de familia van a tomar decisiones de no enviar a sus hijos ante una hipotética orden de restablecimiento de clases presenciales. Se producirá entonces una deserción por precaución, paralelo a la que se incrementará especialmente en las áreas rurales ante la imposibilidad de los elementos tecnológicos para la continuación del proceso de aprendizaje.

Y es más valido ser precavido
por exceso que luego lamentarnos por omisión donde se juega la vida de nuestros
seres más preciados: los hijos. Ante el panorama aún lejano de una vacuna o un
medicamento eficaz contra el virus solo resta preguntarnos ¿un año escolar lo
justifica?

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