La rebelión de las batas blancas

Por: Isbelia Gamboa Fajardo para Somos la revista

El color blanco ha simbolizado a lo largo de la historia la representación de una de las profesiones más bellas de la humanidad por cuanto muestra el respeto a lo más importante de todo ser humano: la vida.

 

La rebelión de las batas blancas.

El juramento hipocrático que el personal adscrito a la salud hace cuando decide entregarse al ejercicio de esta carrera es loable porque ellos lo saben muy bien. Entregan sus vidas para salvar otras.    La esencialidad de todo médico, enfermera, fisioterapeuta, bacteriólogo, odontólogo es salvar mediante una práctica rigurosa del conocimiento científico y contribuir lo más posible al bienestar para que las enfermedades se soporten con menor dolo.

Y no hay que olvidar el resto de personal   en la parte del aseo diario, los camilleros,
las secretarias, las auxiliares de enfermería que laboran en los centros
hospitalarios también exponiendo su integridad para que todo el engranaje funcione.

 En tiempos de paz estos guerreros han venido
cumpliendo sus labores en los hospitales de Colombia también estoicamente y
ahora en tiempo de guerra, contra un enemigo invisible que hizo tambalear la humanidad,
sin amedrentarse   han mostrado al mundo
la estirpe de grandeza que tienen.  Sin embargo,
esa magnanimidad de espíritu combativo ya ha
cobrado cientos de víctimas en Europa y en nuestro país ya empezó el conteo, la
frialdad de la estadística.  Y no es
justo. Y no vamos a permitir que nuestro personal de salud se enfrente a esta lucha en esa desigualdad.

Las condiciones en nuestro país en los sectores hospitalarios han sido deficitarias, para nadie es un secreto, y en esta pandemia se hacen visibles las carencias y brota con fuerza incontrolable el inconformismo de los profesionales de la salud.

«En tiempos de paz estos guerreros han venido cumpliendo sus labores en los hospitales de Colombia también estoicamente y ahora en tiempo de guerra, contra un enemigo invisible que hizo tambalear la humanidad, sin amedrentarse   han mostrado al mundo la estirpe de grandeza que tienen»…

Es momento de protestar, es momento de
luchar, de demostrarle al mundo que en Colombia a los doctores se les ha venido
tratando inhumanamente negando una remuneración acorde a su preparación académica,
a que en muchos hospitales tienen meses que no les cancelan, a la escasez de
insumos, de camas.

Enfrentar un enemigo tan poderoso, 10
veces más que el SARS (Síndrome agudo respiratorio
severo) que en 2002 y 2003 dejó 774 muertes, sin todo el protocolo de
prevención es mandarlos a la muerte. Y a ellos los necesitamos vivos, con fuerza,
que se vean rodeados de una institucionalidad que se preocupa por proveer los
elementos de protección, y que se les pague oportunamente.

El cacerolazo de mañana miércoles,15 de abril, a las 7:00 a.m., nos recuerda que todos necesitamos de todos, que esta forma de protestar nacida en Francia y replicada en todo el mundo representa el inconformismo, la rabia, el cansancio del ciudadano ante muchos actos de los gobiernos de turno. También representa que todos tenemos el espíritu rebelde ante las arbitrariedades, como la que pretende el decreto 538. También representa con orgullo que todos podemos protestar y eso no va a ubicarme en una orilla de izquierda mal entendida. También representa que los discípulos superan a los maestros cuando en un aula de clase se les hacia reflexionar. ¡Adelante, sector salud! Toda Colombia los apoya.

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