El silencio y la soledad del toque de queda en Cúcuta

Por Mary Stapper para Somos la revista

La calles de San José de Cúcuta están desiertas.

Ni siquiera el ruido de las hojas de los árboles se siente.

Toque de queda y #Coronavirus

Es como si naturaleza se hubiera puesto de acuerdo para hacerle la cacería al enemigo oculto. Un virus con cetro y corona llamado #Coronavirus que llegó del Lejando Oriente desde una próspera ciudad llamada #Wuhan y se esparció por el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que se trata de un pandemia.

Desde la ventana de mi casa miro el horizonte. Asusta un poco.

Por decisión propia y por un resfriado común me quedé en casa desde el pasado sábado. Ahora tocará quedarme por orden del Presidente Iván Duque hasta el 31 de mayo.

Pesa el encierro aunque ha servido para alimentar a Somos la revista, con noticias que tienen que ver con el #Covid 19, sus repercusiones en la salud, la economía, la solidaridad y la mente de la gente.

No lo habíamos tomado tan en serio hasta que vimos jefes de estado, hablando del mismo tema, cerrando fronteras, autoridades encerrando a quienes se atreven, voluntariamente, a contaminar a otros. Gente comprando todo lo que encuentra a su paso en los supermercados, incluyendo el gel antibacterial y el tapabocas. Cancelando vuelos internacionales, impidiendo la llegada de extranjeros y de connacionales que vienen del exterior. Es como una película de ciencia ficción. Pero la realidad es más fuerte que la ficción.

Los medios de comunicación no hablan de otra cosa.

La realidad asusta. A esta hora, ha hay 128 casos de contagio confirmados en Colombia. Deben ser cientos si aplicamos las reglas matemáticas. El total de infectados por COVID-19 a nivel mundial ya supera los 230.000, distribuidos en 160 países, cifras que siguen aumentando a diario.

En este instante deben encontrarse nuevos infectados y la muerte, al acecho. De este número de contagiados, las víctimas mortales ascienden a más de 9.000. Afortunadamente, casi 85.000 personas que han contraído el virus ya están recuperadas. El enemigo oculto está siendo repelido.

¿Podremos, con el lavado de manos, cambiando hábitos sociales, evitando los abrazos y los besos alejar al enemigo? Es posible.

Por unos días, el gobierno nacional cierra bares, casinos y otros centros nocturnos para evitar el contagio.

“Los establecimientos de esparcimiento y diversión, como bares, discotecas y casinos, son espacios donde el contacto entre las personas es mayor y por lo tanto son lugares que favorecen la propagación del virus Covid-19, por eso es necesario clausurarlos temporalmente”, señaló el Ministro José Manuel Restrepo.

La cosa es en serio. Estamos en plena III Guerra Mundial. No hay armas, no hay soldados, no hay bombas nucleares. Solo un ser diminuto, imperceptible al ojo humano que ataca. Ya no hay abrazos, ni besos, ni estrechones de manos. Solo miradas asustadas y rostros cubiertos con máscaras para que no nos vea.

Hay unos héroes. Los médicos del mundo a quienes hay que dotar de elementos para que salven el mundo. Ellos merecen los aplausos como los que han recibido en China, España, Italia y Argentina, entre otros países.

Médicos del mundo, salvando vidas

En estos momentos, estoy asustada, no lo puedo negar. Espero que no se apodere de mí la ansiedad. Escucharé música. Leeré un buen libro, hablaré por el chat con mis hijos o con los amigos que encuentre desvelados. El toque toque puede esperar.

Mary Stapper – Periodista

3 comentarios para "El silencio y la soledad del toque de queda en Cúcuta"

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