El reencuentro del científico Rolando Enrique Cárdenas y su profesor de primaria, Alfredo Barriga

Por Mary Stapper para Somos la revista

«Identificar al alumno después de 40 años… ¡Un milagro! El tiempo convierte ternuras del niño a lozanías de juventud con la misma prisa conque llegan las alegrías de todos los diciembres. El cambio es de forma», escribió el profesor Alfredo Barriga para el diario cucuteño la Opinión.

Entrevista con el dr Entique Cardenas

Posted by Mary Stapper on Tuesday, February 18, 2020

Ese niño, no es otro que el doctor Rolando Enrique Cárdenas, quien se graduó como médico en la universidad bogotana, Juan N.Corpas y de ahí, voló a la república de Argentina hace 30 años para hacer especializaciones en Neurocirugía, en neuro-intervención, con las cuales se ha proyectado en investigaciones y tratamientos de enfermedades propias del cerebro, teniendo los ataques cerebrovasculares, como temas de investigación para arrebatar a la muerte sus presas.

El doctor Rolando Enrique Cárdenas, médico pamplonés, nacido en el Barrio El Carmen, personaje de la referencia que a sus seis años fue cargado sobre los hombros del profesor Barriga para trepar la cuesta de El Zulia, en Pamplona, Norte de Santander, está aquí, por unos días y lo entrevisté. Mejor dicho, el privilegio fue doble porque entrevisté al «niño» que ya es un hombre de más de 50 años y un científico de talla internacional, también, a su maestro.

Cuando Alfredo Barriga, historiador, profesor, bohemio y músico, poeta y algo loco me contó la historia de su alumno, quise conocerlo.

Me alegró mucho tenerlos a los dos, frente a frente. Escuché sus historias en una entrevista que esperaba, durara 15 minutos y se llevó 46 minutos. El tiempo pasó volando, contando nostalgias y disfrutando de todo aquello que le vida y el estudio les deparó. El profesor Barriga, nacido en Convención, ya jubilado y el científico que vino de Argentina, para celebrar el cumpleaños número 90 de su padre.

El “profe” Alfredo Barriga, gracias a los medios electrónicos, (la magia de Internet) volvió a tener noticias de su exalumno residente en Argentina. “Así, pude identificar sus estudios, su profesión de médico, sus realizaciones sociales y científicas para darse a conocer al mundo».

Señala que «cada palabra fue una alegría. Cada frase, un festival. Cada triunfo, un cielo para agradecer al Dios de Einstein su relatividad, su verdad en una educación que estuvo “relacionada” con el esfuerzo de todos”.  Los ojos de Barriga brillan de la emoción cuando narra cada hallazgo. Sus ojos están húmedos. El doctor Cárdenas también está emocionado. No hay para qué disimularlo. Las imágenes captadas con nuestra cámara, saltan a la vista. La emoción es mutua.

Obviamente, no desperdicié este momento para hacerles una entrevista a través de Facebook Live (nuevamente, la magia de Internet para llevar una transmisión en vivo desde un celular), para Somos la revista

Doctor Rolando Enrique Cárdenas.

Comenzaba el diálogo cuando entró una llamada. Se trataba del pamplonés Jorge Villamizar Trujillo, Cónsul General de Colombia en la ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Jorge Villamizar Trujillo, Cónsul de Colombia en Buenos Aires.

Villamizar Trujillo contó que «el doctor Cárdenas, desde muy joven se fue a Buenos Aires con una carga de sueños y que a través de un esfuerzo, duro, enorme, no la tuvo fácil pero, gracias a su permanente lucha ha tenido grandes logros que nos llenan de orgullo», señaló desde Argentina.

Dr Rolndo Enrique Cárdenas y su profesor Alfredo Barriga

Así fue la entrevista que editamos en dos partes. Hoy publicaremos la parte meramente humanística y en la siguiente edición, la parte científica y cultural.

Lo que dice el profesor:

«Indudablemente se me ha crecido el corazón por aquella influencia tan bella que me ha ocasionado orgullo al identificar que no fueron las notas con las cuales pudo pasar un año sino su desenvolvimiento en la vida. Convertirse en un exitoso médico, en una persona, que en Buenos Aires, tiene un valor máximo, un reconocimiento. En estos instantes de su éxito es orgullo porque lo veo triunfar. Veo al alumno que ha crecido y seguido por los senderos bonitos de la vida».

Reflexiones del alumno:

«Para mí es un encanto encontrarme con el profesor Alfredo. La ternura, la amabilidad se reflejan después de mucho tiempo en que no nos habíamos visto. Nos encontramos y resaltamos los afectos. Yo no soy más que un médico neurocirujano, que presta sus servicios a las personas y que me he especializxado en enfermedades cerebrovasculares», dijo Cárdenas con la mayor sencillez.

Casi nada, el cerebro…, replico.

«Lo más lindo, cuenta el doctor Cádenas, es la parte humanista. Mi relación con las personas. Mi relación con los enfermos. Lo de la medicina no es más que un título. El profesor me reconoce y yo reconozco esa continuidad de ese pensamiento, de ese amor que muy bien lo ha descrito cuando empezamos. Esa humanidad que tiene el profesor Barriga creo que ha sido la impronta que la mayoría de los alumnos desea tener de sus maestros».

«Esa humanidad que tiene el profesor Barriga creo que ha sido la impronta que la mayoría de los alumnos desea tener de sus maestros»

Creo que lo cargó en sus hombros para subir una montaña. Doctor Rolando enrique: ¿Qué recuerda de eso?

Doctor Rolando Enrique Cárdenas y su esposa Marcela Raggi.

Lo que recuerdo es que yo era asmático en la infancia y quería hacer e el ejercicio y mi mamá le dice a él que yo no iba a poder subir y cuando él vio los primeros síntomas, me tomó en sus brazo y me subió sobre sus hombros y ahí ascendemos un poco hacia la montaña.

Ese apoyo es muy significativo. Es una visión que con el tiempo, representa mucho para mí.

Y vuelvo donde Alfredo y le pregunto: ¿Usted que es historiador, profesor, músico y poeta, esperaba que su alumno se convirtiera en alguien tan importante en el campo de la medicina?

Esa es una de las glorias que uno presiente en todos los estudiantes, que surjan. Es un estímulo para uno acrecentar el orgullo. No sabía nada de él, pero el día en que me llamó y no quiso identificar su profesión y me puse a investigar en Internet y de inmediato me fui para Pamplona y hablé con su papá y él me explicó las grandezas en las cuales estaba trajinando Rolando Enrique. Regresé a Cúcuta y me puse a escribir sobre la vida y obra de él y la publiqué en La Opinión.

De manera que ese subir, ese escalonamiento que le hice sobre mis hombros porque él no podía hacerlo, sirvió para que él pudiera escalar en su vida que en cuestión de medicina ha cumplido.

Me siento completamente feliz por eso, por supuesto.

Doctor Rolando Enrique. Todos necesitamos en un momento dado, que alguien nos cargue sobre sus hombros para poder subir, despegar.

Evidentemente que es así. Nadie en la vida se hace solo. Inclusive como médico, cuando uno va a operar, no lo puede hacer si no está el anestesiólogo, si no está la instrumentadora, si no está la enfermera, si no está el auxiliar, si no está el administrativo para traer los elementos necesarios. De manera directa o indirecta, todo accionar del ser humano requiere la participación del otro. Eso tiene que ver no solo con el ejercicio diario de toda profesión u oficio por mínimo que sea. Un obrero tiene que cargar sobre sus hombros

Posted by Mary Stapper on Sunday, February 23, 2020

Intercambio cultural entre Argentina y Colombia.

Posted by Mary Stapper on Sunday, February 23, 2020

Un pamplonés es el Cónsul General en Buenos Aires. Se trata de Jorge Villamizar Trujillo

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