Un minuto de placer: una vida de desgracia…

Por Jorge Eduardo Hartmann Paz, para Somos la revista

Hay varias razones por las que un adolescente que lleva una vida estable, buen estudiante, participa activamente en algún deporte, es causa de satisfacción para la familia, la institución y la sociedad; sin embargo, la atracción de algunos compañeros por las sustancias psicoactivas, nuevas amistades, reuniones sociales y más, despertó en él su curiosidad, que lo llevó a echar por la borda, su dedicación de sobresalir y convertirse en un profesional prestigioso, con planes y sueños definidos.

A pesar de todo, empezó a sentir que no era totalmente
feliz, por muchos deseos reprimidos, disfrutar de una relación estable, conocer
personas, viajar; situación causante de su inseguridad, impotencia, que lo
desestabilizó.

No pasó mucho tiempo, el día que la compañera, amigos,
nuevas relaciones, discotecas, alcohol y drogas que consumía compulsivamente
fueron la causa de su perdición, enfermedades respiratorias, trastornos
mentales y de ansiedad, que obligaron a su familia a internarlo en un
psiquiátrico sin poder superar su condición de enfermo mental.

Esta es la descripción inusual que amerita conocer para que
como padres, docentes estén vigilantes de que hijos, estudiantes ocupen el
tiempo en hábitos productivos  como el deporte, la lectura y compartir en
familia.

La adicción a las drogas es una enfermedad que afecta el
cerebro, se caracteriza por la búsqueda y el consumo compulsivo de la sustancia
spicoactiva a pesar de sus consecuencias negativas. El proceso en el que se
matricula la persona cuando decide probar por primera vez es: consumo regular,
obsesión, enfermedad, locura y muerte.

Que triste el caso de un adulto que cuenta con una pensión, la familia para ayudarlo a salir de su condición de adicto compulsivo, con muestras evidentes de trastornos mentales, agresivo al punto de violentar a su anciana madre, enceguecido por su condición enfermiza y peligrosa, debido a su adicción de treinta años, que poco a poco fue llevando su vida integral deteriorada al despeñadero.

Jorge Eduardo Hartmann, director *Fundación Rescate IPS CAD

2 comentarios para "Un minuto de placer: una vida de desgracia…"

  1. Xiomara Sosa Vera  septiembre 9, 2019 at 10:22 am

    Que difícil todo esto…

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  2. Juan Pablo Filizzola  septiembre 9, 2019 at 4:50 pm

    Un drama del que sólo las instituciones conocen su magnitud y las personas comunes no conocen ni la mitad del problema que conllevan las drogas pesadas.Un negocio para muchos que viven de los puntos debiles de una sociedad donde el consumir es la norma, el placer lo único que marca respecto al dolor, una diferencia. Facil el campo para el emprendedor en sustancias psicoativas, el consumidor no tiene ni idea que es lo que compra a nivel básico, inimaginable la ignorancia a nivel de drogas pesadas, que por lo mucho, vienen citadas como algo que hay que evitar. Nunca bajar la guardia y dejar de subrayar el porque algo es dañino en terminos scientificos más que por ejemplos humanos que se pierden en el relativismo de las justificaciones. Como decir, a ese le pasó eso, a uno no le puede pasar.Ese exajeró ,uno lo puede manejar, el peligro, que los otros no pueden. Y en ese juego con el riesgo muchos se queman el.cerebro, como se dice a nivel común. Pero dado uno no es consumidor puede sólo indirectamente opinar , pero como de lejos, desde el punto de vista de quien no puede saber en concreto de lo que se habla por no haber tenido experiencias con drogas pesadas. Capaz indirectamente, por algún conocido de quien somos cercanos pero aún así es algo que no toca a muchos, que por casualidad o voluntad propia no se mesclaron en la gente borracha y vividera donde se gana prestigio en pasar de lado cada límite sin pensar en las consecuencias de actos propios pero involuntarios, faltando siempre esa guia social informativa que se da por hecho a cada nueva generación llegue. Sumando a eso un negar el tema puesa afectarlo a uno, pues se regeneran las condiciones para que cada tanto alguien caiga y la rueda sigue girando para los emprendedores que viven de los problemas consecuentes y de la muerte. Como también en otros ámbitos sociales sirve una acción civica e institucional constante en terminos preventivos.

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