El adicto sufre aislamiento y confusión mental

Por Jorge Eduardo
Hartmann para Somos la revista

El uso indebido de drogas y la adicción ha aumentado con los años, por algo muy  evidente; si hoy un adolescente comienza a usar alguna sustancia psicoactiva, a corto plazo se va a habituar y tendrá que comprarla.

El adicto sufre aislamiento y confusión mental

Entonces necesitará más recursos y al no obtenerlos, bien sea de los padres u otra fuente,  la ansiedad será tan fuerte que empezará a vender dosis, a reducir esas dosis para distribuir a mejor precio y obtener dinero; que nunca será suficiente para su propia satisfacción personal, entonces prestará objetos de valor a sus compañeros, amigos, no los devuelve, los vende, y así,  maneja el síndrome de abstinencia que se manifiesta con, dolores físicos, descontrol, obsesión, hasta que logre obtener nuevamente dinero y  adquirir la sustancia para suplir la necesidad.

A este punto observamos que por la adicción a las drogas este
adolescente inicia un proceso, en el que va agotando las estrategias para
mantener el consumo. Primero el engaño, reduciendo la dosis para que le quede
lo de su consumo personal. Segundo: mezcla la droga para que le rinda; y con el
pasar de los días la cocaína o cualquier sustancia que venda no supera el 15%
de pureza.

Hasta este momento, él, 
cuenta con sus padres y familiares, y continúa rodeado de aquellos
compañeros también consumidores a los que les vende esas dosis reducidas o
mezcladas; hacia su entorno aún no se 
genera señales de advertencia y de peligro, sino sentimientos de auto
conmiseración pues este círculo conoce su condición.

Finalmente recibe el rechazo de sus más cercanos, y es cuando se  lanza a la calle decidido a “jibariar” para su consumo personal, actividad que lo acerca peligrosamente a bandas criminales del micro tráfico; problema de gran envergadura, y el mayor desafío para la  seguridad del país, que no dispone las  condiciones para atender al consumidor en el lugar que lo solicite.

Por Jorge Eduardo Hartmann Paz – Director de la Fundación Rescate IPS.

Continuando con la
descripción de este proceso el adicto toca
la puerta
para comerciar y así calmar su adicción, recibió algunas dosis,
escuchó las instrucciones, los primeros días cumplió con el patrón; al ver que
le iba bien, tomó unas papeletas, listas para la venta, y las consumió hasta
terminar con el plante, al no poder responder huyó decidido a dejar de
consumir, por los problemas que le estaba causando en su área física, en la
parte emocional, y en el entorno en el que se movía, al punto de poner en
peligro su propia integridad.

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