Migración venezolana aumenta las tendencias suicidas en Norte de Santander

¿Qué está pasando con la salud mental de los jóvenes?

Según el Instituto Departamental de Salud, IDS, en 10 municipios de Norte de Santander, en el oriente colombiano, incrementaron las tendencias suicidas.

Investigadores de la Universidad Simón Bolívar buscan prevenir el flagelo del suicidio, especialmente en la comunidad joven escolar, encuestando a 503 muchachos en el marco del proyecto ‘variables predictoras y orientación suicida en adolescentes escolares’

Una poderosa mezcla de antidepresivos y alcohol consumió Ángela… Foto especial para somos la revista.

Hace tres meses una voz interior le dijo a la venezolana, *Ángela Mondoñedo, que ya nada importaba. Dormía en una colchoneta, rodeada de migrantes, sin ventilador, en una habitación pequeña de un hotel barato en el centro de Cúcuta. Entre la oscuridad de la noche, luego de una introspección, llevó a su boca varias cápsulas antidepresivas. Cerró los ojos y empezó a convulsionar. Creyó que ese día moriría.

La joven, estudiante de modas de apenas 20 años, pasó de vivir tranquilamente en su hogar materno en 2016, y de administrar un pequeño negocio familiar de comidas en su natal Catia La Mar, Estado de Vargas, en Venezuela, a perderlo todo, hasta su paz, por las dificultades económicas y políticas venezolanas.

*Ángela, ahora es migrante irregular y está muy lejos de volver a los talleres de clase de modas. Dice que pasa ratos amargos por malas decisiones como ser adicta al consumo de drogas, licor y hasta caer en la prostitución. Sumida en sus dificultades y necesidades básicas, sola y sin ayuda terapéutica y psicológica, la joven engrosa las cifras de un serio problema de salud pública que el Estado colombiano no ha logrado reducir: el suicidio en los jóvenes.

El suicidio es la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años; incluso mata más que las guerras.

Aumentan casos de intento de suicidio en Norte de Santander Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 800 mil personas se suicidan cada año en el mundo, lo que representa una muerte cada 40 segundos. El suicidio es la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años; incluso mata más que las guerras.

En el país es un problema acentuado entre los jóvenes que tiende a empeorar la salud pública, y precisamente fue el tema que abordaron un grupo de investigadores de la Universidad Simón Bolívar en Cúcuta, pertenecientes al semillero Hábitat del programa de psicología, quienes aplicaron 503 encuestas a jóvenes de las comunas 7 y 8 de la ciudad fronteriza.

Según Nidia Johana Bonilla, líder del proyecto, existen factores de riesgo que pueden incidir en que alguna persona llegue a tener conductas suicidas (Ver gráfico 1). “Investigamos sobre el afrontamiento a los problemas por parte de los jóvenes, funcionalidad familiar y apoyo social a la familia, para encontrar cuáles variables incidían más en el intento suicida u orientación suicida”, comentó la líder de la investigación.

Factores de riesgo.

En Norte de Santander, a 13 de junio de este año, se reportaron 46 víctimas de suicidio. Pero vale la pena detallar que a cierre del primer trimestre de 2019 (las cifras del segundo semestre están por consolidarse). 13 personas: 10 hombres y 3 mujeres, tomaron la fatídica decisión de acabar con su existencia y según las estadísticas del Instituto Nacional de Medicina Legal, 5 de ellos fueron jóvenes (hombres y mujeres) entre los 14 y 24 años. Antioquia, Cundinamarca, Bogotá y Santander encabezan la lista.

Pero el problema, señalan los investigadores, en el marco del proyecto ‘Variables predictoras y orientación suicida en adolescentes escolares’, es que las cifras de amenazas de suicidio incrementaron en el departamento. Por ejemplo, según reportó el Instituto Departamental de Salud, en 10 municipios de Norte de Santander la cifra de intento de suicidio se elevó, en otros 26 se mantuvo esta estadística, sólo en uno disminuyó y en tres no se reportaron casos. (Ver gráfico 2)

Mapa Norte de Santander

El suicidio, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es un flagelo del cual se debe hablar. En su informe, ‘Prevenir el suicidio’, se destaca que es un drama del cual se debe “informar de manera apropiada y exacta”.

En el caso de Ángela Mondoñedo*, por suerte “una amiga que me vio en el penoso estado de inconsciencia logró transportarme en un taxi hasta el Hospital Universitario Erasmo Meoz, en donde me salvaron”.

Las orientaciones suicidas en los jóvenes

Las orientaciones suicidas solo son un componente que reúne diversas causales de riesgo en distintos contextos; familiar, social, educativo y emocional de los sujetos. En el caso del adolescente que de acuerdo a su ciclo vital está en construcción de su personalidad, su nivel de vulnerabilidad aumenta y tiende a presentar situaciones de riesgo; estas situaciones pueden desembocar en una orientación suicida o incluso en suicidio consumado.

“Consideramos que se debe trabajar en un concepto el cual denominamos el triángulo de la vida, dado que en la investigación encontramos que la orientación suicida tiene variables como la baja autoestima, la desesperanza y el intento suicida”, mencionó Bonilla.

Entender el concepto del triángulo de la vida es el punto de partida para enfocarse en las redes de apoyo que se conforman por la familia principalmente y, a su vez, por cada vínculo que conforma el contexto del cual hace parte la escuela y las amistades. Hay que resaltar que el factor que subyace estas redes es, en últimas, el sentirse amados: amados por su familia, acompañados por sus maestros y éste es un papel importante en el que debe estar atenta la sociedad.

Comportamiento.

webimage2.jpg

Drogas, otro factor de riesgo

Dice Ángela* que las obligaciones financieras, la mala economía de su país (Venezuela) y los préstamos ‘gota a gota’ que obtuvo por medio de una amiga hace un año, la agobiaban al punto de querer morirse intoxicada con la poderosa mezcla de antidepresivos y licor.

Los investigadores señalaron que la orientación suicida, de acuerdo a las características de salud mental, se manifiesta con funcionamiento y vulnerabilidad familiar, depresión y uso de drogas. “Nos llama la atención el tema de salud mental en la adolescencia, porque en nuestra ciudad el tema de los jóvenes y el suicidio se agudiza por el conflicto armado, por los problemas de frontera que hacen que las familias se sientan vulnerables, sumado a esto que las políticas de prevención son escasas”, dijo Bonilla.

Por ahora Ángela* sigue en Cúcuta y es probable que no encuentre el apoyo familiar y social que requiere por la naturaleza de su situación como extranjera indocumentada.

*Material producido para la alianza Unisimón – diario La Opinión.

Información de comunicaciones Universidad simón bolívar de Cúcuta.

Comentar

Su correo electrónico se mantendrá en privado.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.