Eleonora Martín desnuda su alma y dice: «No soy perfecta pero soy feliz»

Eleonora Martín. Foto de Mary Stapper para
Somos la revista

Texto y fotos de Mary Stapper – Somos la revista

Quizá, nos hemos preguntado alguna vez ¿de dónde vengo? Esa pregunta se la plantea Eleonora Martín Abrajín en su reciente obra, «No soy perfecta pero soy feliz».

¿De dónde vengo? Es la pregunta que se hace Eleonora Martín en su libro «No soy perfecta pero soy feliz.

En el Museo de Arte Norte de Santander, una vieja casona de techos rojos ubicada en el tradicional Barrio La Playa de San José de Cúcuta, Eleonora Martín desnuda su alma mientras nos deleita con un bellisimo libro que habla de sus vivencias, desde su nacimiento. Dice «fui engendrada por dos seres que se amaban, pero al entrar al útero, se colaron los miedos y la muerte. Nací antes de tiempo y al nacer contraje varicela, decían que era como un renacuajo, toda arrugada, sin embargo, no era aún el tiempo de mi muerte».

Hija de un apuesto inmigrante italiano y de madre de origen libanés, una explosión de belleza que no pasó inadvertida y que le valió ser el rostro más bello de Colombia. Es la segunda de tres hermanas, «de gusano pasé a crisálida y a mariposa».

Bella entre las bellas, sin embargo, nunca se creyó ese cuento y se daba duro «y seguimos creciendo hasta que pasamos la edad de la inocencia», dice con un dejo de nostalgia.

«Nacemos ciegos, señala, esa lectura original se borra al entrar a relacionarnos con el universo» y prosigue. «Comenzamos a crecer, a imitar, a recibir improntas en el alma».

Recuerda el 16 de julio de 1969 como una fecha importante porque el hombre pisó la luna. «Ese día la luna estaba ausente – la estaban conquistando – y a mí me estaban deshojando como una margarita».

«Ese día la luna estaba ausente – la estaban conquistando – y a mí me estaban deshojando como una margarita».

Su padres en castigo la enviaron, a conocer sus raíces, al viejo continente. ¡Vaya castigo!

A su regreso a Colombia, a su Cúcuta caliente y soñadora, llena de recuerdos de la infancia y se encontró con el Reinado Departamental de la Belleza en Chinácota y a Cartagena fue a dar. Allí no pasó inadvertida. Su bello rostro conquistó a Colombia y los medios de comunicación lo notaron aunque fueron crueles al destacar un mínimo defecto en sus rodillas.

Eleonora Martín. Foto archivo personal.

No soy perfecta pero soy feliz, la obra de Eleonora Martín con la cual entrega el alma, descubre sus fantasmas, sus miedos, sus duendes, pero también nos muestra la gran mujer que es. La artista, la escritora, la sicóloga, la pintora que retrata mujeres bellas, de labios carmesí, miradas tristes, soñolientas, dispuestas a comerse el mundo a no ser perfectas pero, sí, felices.

Eleonora Martín. Foto de Mary Stapper para
Somos la revista

No soy perfecta pero soy feliz, la muestra como la protagonista que es.

Eleonora Martín dejó atrás sus complejos, sus tabúes. Se encontró así misma. Ahora, siempre sonríe. El arte, la religión y la buena prosa la conquistaron para siempre.

Presentación del libro y conversatorio sobre la obra de Eleonora Martín Abrajim.

Entrevista sobre la obra de Eleonora Martín Abrajim, transmitida por Cívica TV.

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