Jaime Marthey quiere ser Alcalde de Cúcuta porque la considera una ciudad viable y sostenible

Por Mary Stapper para  Somos la revista

«No me gustan las drogas, no me gusta la marihuana, no me gustan las vagabundas, no me gustan las cosas que nada tienen que ver con el mundanal».

Jaime Marthey Tello, está de moda. Es un político que se hace notar Y
hace bulla, sobre todo, ahora que es uno de los candidatos a la Alcaldía de
Cúcuta.

Despierta amores y desamores y lo sabe.  Lo entrevisté para Somos la revista en esta serie con candidatos a dirigir los destinos de nuestra querida y a veces, maltratada ciudad verde, Cúcuta, en el oriente colombiano, en frontera con Venezuela.

Porque Cúcuta es una ciudad querendona y coqueta a la cual hay que consentir. Vive despeinada porque sus árboles frondosos, mueven sus ramas y hojas al ritmo del viento. Marthey quiere ser ese conquistador y trabaja para ganar sus favores. Busca, enamorarla.

Jaime Marthey

Conversamos con él y desnudamos, un poco, su alma.

Parece más joven de lo que es. Tiene 44 años y aparenta 38. Se define como un abogado serio a quien la ciudad le cabe en la cabeza y sostiene, sus propuestas son realizables. Como Presidente  del Concejo, recibió elogios. También, críticas despiadadas. Tiene buen manejo de la palabra y discute con argumentos.

Con Marthey hablamos de todo un poco. No patina en sus respuestas y está convencido que a Cúcuta le debe llegar el agua por bombeo y, también, por gravedad. También, que la ciudadela de Juan Atalaya, debe convertirse en municipio, porque, según él, reúne todas las características para serlo.

Colecciona autos y relojes. En ese sentido, podríamos decir que es un niño grande, porque cuando pequeño, su mamá decía, «el que lave el carro se gana una pizza». Era, él, quien lo lavaba, pero nunca le daban la pizza.

En su campaña política lo vemos acompañado de mujeres bonitas e inteligentes que trabajan para mostrar el lado amable del candidato.

Algunas personas allegadas a su campaña o amigas de toda la vida, dicen, «es un ángel que salva vidas». ¿Será que sí?

Entrevista con el candidato a la Alcaldía de Cúcuta , Jaime Marthey. Agradecimientos a Molinito Restaurante por prestarnos su locación y al doctor Merthey por conversar con www.somoslarevista.com

Posted by Mary Stapper on Friday, June 7, 2019

Entrevista con Jaime Marthey

La entrevista la realizamos en el Restaurante Molinito donde bebimos agua en honor a Cúcuta.

Jaime Marthey responde a Mary Stapper

¿Por qué quiere ser  Alcalde de
Cúcuta?

Me siento muy honrado que una periodistas de tanta trayectoria, de tanta independencia,  cuente con que vamos a responderle a todos sus seguidores.

Doctor Marthey, ¿usted Por qué quiere ser Alcalde de Cúcuta?

Primero, porque nací en Cúcuta. Quiero a Cúcuta, conozco a Cúcuta, fui concejal y Presidente del Concejo  en mi primero y único ejercicio en lo público, sostener una política pública y saber qué debemos hacer en cada uno de los casos que la ciudad, día a día, le va presentando al gobernante de turno-

Tengo la completa seguridad de
que  la gente de Cúcuta está esperando
que haya una visión diferente en la forma de gobernar y que podamos nosotros
caminar por la ciudad, aún, cuando ya haya pasado la campaña, estando en el ejercicio
del cargo, gobernando de la mano con la gente. En ese entendido nos estamos
poniendo a disposición de los cucuteños para que ejerzamos libremente el
derecho al voto en las elecciones de octubre.

¿Usted cree que la gente cree en todo lo que dice y ofrece, o que la
gente le cree su cuento?

Primero, no es un cuento porque lo
que yo digo, me gusta decirlo con fundamentos, sobre todo, legales. Soy
abogado, me gusta hablar con la  garantía
de conocer las leyes y lo que estamos diciendo, son propuestas  fundamentadas en el ordenamiento jurídico
colombiano y con base en el conocimiento que tenemos de los problemas de la
ciudad.

¿Y su sexapil  para que la gente
le crea?

El único sexapil es decir la
verdad,  mi sexapil es mostrarles las
normas que lo que digo, está sustentado en ellas.

Porque Cúcuta está patas arriba… ¿Cómo hacemos para enderezar su curso?

Sí está patas arriba en muchos de
los sectores. Yo llevo tres años en lo público y no he tenido la oportunidad de
imprimirle mi sello a ninguna acción en la ciudad. He sido Concejal, uno entre
19, que es como cantar en un coro. Aspiro, precisamente, ser alcalde para saber
si la gente considera, el sello personal de una persona organizada, pulcra,
íntegra, honesta, que conoce las normas y puede tomar decisiones, entonces, nosotros
lo vamos a hacer.

Hay cosas, de lo que usted está proponiendo que a la gente la convence y otras no. En mi opinión personal, no me convence su propuesta de convertir a Juan Atalaya en municipio.

Exactamente, esa es una propuesta.

Jaime Marthey responde a Mary Stapper

Aclaro, es mi opinión personal…

Totalmente respetable. Yo concibo la política como el arte de servir. Además, la política tiene que servir para que todas las opiniones en favor o en contra de una propuesta, sean escuchadas. Yo solo quiero que escuchen  la propuesta. Ahora, que uno gane u otro pierda, eso no es la política. La política es que todos seamos escuchados. Yo propongo, frente a las necesidades que veo en Atalaya, la creación de un municipio como fue creado Los Patios. Hoy en día, finalmente, Los Patios es el un municipio número UNO en desempeño fiscal del departamento Norte de Santander.

Bueno, que otras personas no lo comparta, vamos a discutirlo y llevémoslo a un debate.

Pero es que Los Patios, primero fue corregimiento de Villa del Rosario
y Juan Atalaya es la suma de varios barrios de Cúcuta.

No, pero Juan Atalaya surgió y
creció y tiene un alto contenido de gente con mucha pujanza, que tiene por lo
menos 85 mil predios, que no ha sentido el Estado… Yo sé que muchas personas
que no están de acuerdo con eso me van a decir, bueno, usted por qué no
propone, de ser elegido alcalde, de ponerle cuidado a Atalaya. Eso lo pudiera
decir yo en una propuesta simplista.

Pero resulta que si yo soy Alcalde,
para llegar a Atalaya, necesita un plan de impacto, un plan de urgencia, eso va
a ser muy difícil. Eso no lo vamos a ver en hasta en los próximo 10 años de que
esto siga, mientras que si yo trato de que Atalaya sea un municipio o que por
lo menos, tengamos un plan B y que Cúcuta sea un Distrito Especial y Atalaya
una localidad, yo voy a hacer que el Gobierno Nacional  mire a Atalaya de una forma diferente y que
cuando vayan a repartir la platica en el país, digan, hay un municipio nuevo
acá que se llama Atalaya. Enviémosle también, participación del  sistema general y le damos recursos a
Atalaya, aparte de los que llegan a Cúcuta.

Puede que usted tenga razón en algunos aspectos, pero… usted quiere gobernar a Cúcuta y le va a quitar un territorio muy grande a Cúcuta. Le va a quitar un poco de empresas que hay en Atalaya, no sé…

Yo no quiero quitarle nada a
Cúcuta.  Yo lo que quiero es que Atalaya
surja y que por segregación como lo permite la Constitución y a Ley, Atalaya
tenga sus propios recursos y sean invertidos en su propio territorio. Yo quiero
gobernar a Cúcuta y quiero gobernar, también, a Atalaya. Eso no es una decisión
todavía. No la toma el Alcalde ni se va a tomar, seguramente, el año entrante.
Es un proceso que hay que iniciar y que hay que iniciar, también, el debate
como lo ordena la Ley a través de una consulta popular, para que sea la ley la
que decida que es lo que quiere para su territorio.

Es complicado digerirlo.  Enséñeme a digerirlo.

Mire. Atalaya,  no tiene sedes de las universidades. Atalaya
no tiene hospital Metropolitano. Atalaya 
no tiene Registraduría.  Atalaya
no tiene Notarías. No tiene un comando de Policía, no tiene un transporte
público  digno. No, casi que no tiene ni
vías.

Las paralelas a la autopista
principal de Atalaya, tiene comercios, Por un lado 100 y por el otro  100 más. Ninguno de esos comercios está establecido,
hoy, como comercio porque el Plan de Ordenamiento Territorial, POT, no lo
permite. Entonces, esos comerciantes no son vistos por el sistema financiero
como comerciante. No les apalancan sus negocios, no tienen una posibilidad de
crecer, no tienen una formalización ni una formalidad si se quiere  decir así.

Entonces, qué es lo que nosotros
seguimos plantando. Que Atalaya está pidiendo a gritos soluciones a sus
necesidades. Tiene 320 mil habitantes y 85 mil predios.

Considero, con toda seguridad, que
si Atalaya pudiera ser un municipio, le iría mucho mejor  y nosotros veríamos el progreso a muy corto
plazo o a mediano plazo cuando mucho. No podemos detenernos al progreso. Yo digo,
si las normas están ahí, si la Constitución lo estableces, y si lo permite
tiene que ser por algo porque siempre se puede dar este tipo de fenómenos. Y lo
que estoy viendo es que en Atalaya se ha dado un fenómeno que ha sobrepasado
las dimensiones y que se ha salido de control sobre el contexto de una
administración municipal como la que tiene hoy el municipio de Cúcuta.

jime Marthey responde a Mary Stapper

Bueno, visto de esta manera, con esa pasión que usted le imprime a su propuesta, de pronto, puede convencernos un poco de que sí es una necesidad el que Atalaya se convierta en municipio porque Atalaya es una ciudadela un poco olvidada, aunque los últimos alcaldes, cada uno le va dando algo. Uno pavimenta una calle, otro hace una cancha, otro abre una avenida, o hace un puente… o construye viviendas.

Pero no hemos salido de eso. Mary,
no hemos salido de pavimentar una calle por el sistema comunidad gobierno. No
hemos salido de hacer una canchita, no hemos salido de hacer una cubierta, no
hemos salido de hacer un parque biosaludable…

En Atalaya no veo un gran centro
comercial, no veo un gran hotel, no veo cómo la gente salga de su casa a sacar
la cédula o la tarjeta de identidad y tenga que buscar una Registraduría lejos.
Y no veo, siquiera, que se puedan montar en una buseta porque ya casi ni
busetas van…

Es decir, lo que nosotros estamos
planteando es que la propia gente de Atalaya sea quien decida si en realidad
quiere o no quiere porque ya tienen el derecho. Es como cuando usted cumple la
mayoría de edad y dice, yo ya me quiero ir de la casa, yo ya quiero tener mi
televisor, yo no quiero pedirle permiso a mi mamá para prender mi televisor. Yo
quiero tener mis propias cosas.

Atalaya, puede decirlo en su
institucionalidad: yo ya quiero tener mi estadio, yo ya quiero tener mi propio
comando de la policía, yo ya quiero tener mis bancos. ¿Y, por qué no? Si son
facilidades para la gente.

¿Será fácil ese destete?

Es fácil. Si la Ley lo permite… Lo
difícil fuera si la ley no lo permitiera. Pero ahí está la Ley. Que tengan más
de 25 mil habitantes y que tengan más de 12 mil millones de pesos  de recursos propios…

Lo más fácil es la voluntad
política. Lo que pasa es que aquí le tenemos miedo a las propuestas cuando hay
situaciones como esta. Pero si le metemos voluntad política y si la gente en
Atalaya se da cuenta de lo que estamos planteando, incluso, si la gente de Cúcuta,
se da cuenta de lo que estamos plantando, yo pienso que nosotros no
podemos  cerrarle las puertas a lo que
viene pidiendo la mayoría de la gente.

Dejemos el tema de Atalaya y vamos a la ciudad de Cúcuta en general.
¿Es gobernable, en su estado actual, una ciudad como Cúcuta con tanto problema
que hay?

Sí, claro. Todas las ciudades
tienen problemas. Cúcuta es gobernable. Es viable, financiera y
administrativamente.  Acaba de salir el
informe de planeación departamental, donde dice que Cúcuta es viable y sostenible.
Tiene el 52% de recursos propios invertidos en gastos de funcionamiento y el tope
para un municipio de categoría de primera es el 65 por ciento. O sea, que,
estamos dentro de los márgenes normales y es una ciudad que es administrable y
que es gobernable.

Hay que imprimirle otra visión.  Yo quiero darle una visión diferente. Yo quiero trabajar por el empleo de los cucuteños. Yo quiero trabajar por la formalización de los cucuteños, por la seguridad de los cucuteños. Yo no quiero trabajar por el cemento ara hacer obras. Por ahora no, la ciudad no está para eso. Yo quiero enfocarme más en construir tejido social, que la gente tenga donde vivir y se vuelvan a despertar las esperanzas para que los cucuteños se sientan orgullosos de estar y de vivir acá.

Bueno, usted dice, no quiero tanto cemento. ¿Para usted que significa un árbol? Están tumbando los árboles de Cúcuta para que se vean las moles de cemento…

Un árbol es la vida. Un árbol es,
finalmente, para mí, un ser vivo. Un árbol, nos garantiza una sostenibilidad
ambiental. Un árbol nos puede significar muchas cosas como sombra, así como,
también, desarrollo. No concibo una ciudad donde no se le da ese tratamiento
prioritario sino como si fuera algo secundario. Entonces, cuando viene una obra
de cemento, hay que talarlos y acabar con eso. A mí, eso no me parece justo. Me
parece que nosotros debemos sr más cercanos al medio ambiente, sobre todo en
Cúcuta donde siempre hemos sido reconocidos como la ciudad verde de Colombia.

Hoy (viernes), pasé por Caobos, tomé una fotografía a un árbol recién
talado.

Primero, hay que evitarlo,
aplicando la Ley. Aquí hay que hacer que Corponor cumpla la Ley.

Pero Corponor no está cumpliendo la Ley porque autoriza o no controla
esas talas.

Hay que decirle a la Contraloría que vigile a Corponor. Si no cumple, si autoriza la tala indiscriminada de árboles, hay que investigar a la entidad. Hay ley para todo eso, sobre todo, implantando cultura ciudadana, conciencia. Hay que educar a los niños. Hay que ir a los colegios y hacer políticas públicas, políticas transversales donde a los niños no solo les enseñemos matemáticas, inglés, español, también, medio ambiente, urbanidad, valores, compromisos, ciudad, familia… todas estas cosas tienen que volver para que nosotros, mañana, tengamos una mejor sociedad. Nosotros no podemos seguir castigando a los adultos si no educamos a los niños.

¿Hay que consentirlos como usted consiente a sus carros?

Puede decirse que sí. Yo. Lo que
soy es una persona organizada y apasionada que me gusta lo que hago, que me
gusta tener todas las cosas bien,  Lo que
tengo, me gusta tenerlo bien. Por eso he denominado mi programa como organicemos la ciudad, porque soy de Cúcuta,
quiero a Cúcuta, nací en Cúcuta y quisiera que Cúcuta estuviera organizada, así
como una mesita de noche, bien bonita, con todas sus cositas bien puestas, y
poco a poco, ir creciendo.

Esto está bien, pero cuénteme sobre sus carros. Hace rato estoy que le planteo el tema y nada que me cuenta… ¿De dónde le nace esa pasión por coleccionar carros?

Dice mi mamá que cuando era pequeño
decía ¿Quién quiere lavar el carro? Y se gana una pizza. Entonces yo me
regalaba para lavar el carro y nunca me dieron la pizza.

Desde pequeño siempre me han
gustado los carros, los colecciono de todos los tamaños y en la medida en que
la vida me ha ido dando posibilidades de tener los míos, los colecciono. Por
ahí tengo unos viejitos, los tengo guardados, los cuido… a veces, cuando tengo
tiempo, los saco, los lavo o los limpio y vuelvo y los guardo y cuando se
puede, los saco y los paseo.

¿Y los relojes?

Esos siempre me han gustado. No me gustan las drogas, no me gusta la marihuana, no me gustan las vagabundas, no me gustan las cosas que nada tienen que ver con el mundanal. Entonces, lo que no me gasto en nada de eso, me lo gasto en relojes, y me lo gasto en cosas para mi familia.

¿Qué opina de eso que usted es el Ángel de la Guarda?

Hasta ahora me dicen eso. No sé de quién
sea esa opinión. Pero soy una persona que fui bien criado. Lo único que he
hecho es dar de lo que he recibido. He recibido mucho amor de mi mamá, he
recibido mucho amor de mi familia, he sido una persona afortunada con las
personas que me rodean porque me manifiestan cariño. Eso es lo que yo doy…

Trato de escuchar a las personas en
los procesos que están en su vida. Las escucho… A veces, solo quieren eso. Que alguien
las escuche.

¿Acueducto Metropolitano o Cínera?

Los dos pueden ir de la mano. El
Acueducto Metropolitano ya es una realidad. Eso ya no lo podemos discutir.
Nosotros no podemos entrar aquí en contradicciones.  El Cínera, también, lo vamos a necesitar  y el Acueducto Metropolitano le puede servir
al Cínera cuando sea una realidad. Los dos pueden complementarse y tener una
disposición de agua, por lo menos, garantizada, para los últimos 50 años con
estos dos proyectos.

¿El agua es mejor por bombeo o por gravedad?

Mil veces por gravedad. Pero cuando
no se puede, toca por bombeo.

Bueno, ahora sí,  diga lo que
quiera… Lo que usted hubiera querido que le preguntara…

La verdad.  Me ponchó. Nunca me preparo para una entrevista.

Hubiera querido que me preguntara cuáles son mis propuestas para Cúcuta. Yo quisiera decir algo. Quiero aprovechar estos escenarios con personas, que sé, toda la vida han trabajado en Cúcuta con el tema de la comunicación y decirles a los cucuteños que vamos a tomar una decisión en octubre. Una decisión que implica lo que va a suceder en Cúcuta en los próximos cuatro años. Es muy importante que lo hagamos a conciencia. Que el valor que tiene el voto es incalculable, hay personas que esperan en un barrio, 50 mil pesos o un mercado. Que no volvamos a hacer eso. Que aprendamos ese valor y que aprendamos en democracia y a conciencia. Nosotros vamos de manera sana porque hay que empezar a formar mejores ciudadanos. Con ejercicios como éstos y ejercicios electorales es cómo vamos a empezar a construir una mejor sociedad.

¿A qué le teme?

A la muerte.

¿Qué olor lo devuelve a la infancia?

El del pan. Soy muy panadero desde
pequeñito. Me encanta el pan.

¿En quién cree?

Creo en Dios.

¿En el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo y toda la corte celestial?

Creo en un Dios. Un ser supremo. Creo que hay un ser dueño de la vida del destino y lo que nosotros debemos hacer, todos los días, es ponernos en manos de Él y decirle que haga de nosotros su voluntad.

¿Cuántos años tiene?

44

Usted es un come años…

Bueno, gracias. No me haga achantar…

Fue grato conversar con Jaime Mrthey Tello, un hombre que quiere gobernar a los cucuteños. Fue un diálogo abierto, espontáneo…

Un comentario para "Jaime Marthey quiere ser Alcalde de Cúcuta porque la considera una ciudad viable y sostenible"

  1. Elí Daniel  junio 16, 2019 at 7:36 am

    DeSmembrar a CUCUTA NO ES UNA BUENA IDEA. PROPONER UN CAMBIO SIN SEPARAR A ATALAYA DE CUCUTA PUEDE FUNCIONAR…

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