Urgente ¡Venezuela necesita cambio de gobierno!

Ocapa Montebello, Cúcuta, 19 de mayo de 2019. Especial paraSomos la revista

El intento llevado a cabo la pasada semana, por iniciativa de la cancillería del nórdico país europeo de Noruega, de promover un acercamiento entre el gobierno venezolano de Nicolás Maduro y la oposición encabezada por el presidente interino Juan Guaidó, ha sido percibido en el ámbito de la mayoría de los ciudadanos del vecino país con un gran espíritu de pesimismo y de muy poca credibilidad, en razón de haber sido el gobierno el que se adelantó a informar sobre tales polémicas gestiones.  

Miles de venezolanos cruzan la frontera.
Frontera colombo venezolana. Foto archivo somoslarevista.com

El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela,
Juan Guaidó, reconoció, igualmente, que la pasada semana si se habían llevado a
cabo unos contactos previos con la cancillería de noruega en su capital de Oslo,
a la cual también asistieron, por separado, representantes del gobierno de
Nicolás Maduro, dando a entender que este evento tenía poca importancia para
ellos ya que estaban claramente convencidos de las mentiras permanentes de los
voceros del actual gobierno de Venezuela.  

“No hay ningún tipo de negociación con Maduro” confirmó en un acto político en Caracas Guiadó, a quien más de medio centenar de países reconocen como mandatario interino. Ratificó, asimismo, “que el único objetivo para que haya una reunión directa entre las partes es que se acuerde la agenda de cese de la usurpación del poder de Nicolás Maduro, con miras a establecer un gobierno de transición que convoque a elecciones libres, rechazando la oposición cualquier negociación falsa que oxigene al gobierno de Maduro” –Concluyó el joven gobernante venezolano.

Por otro lado, la crítica situación venezolana se profundiza aún más por el pésimo servicio de suministro de combustible para vehículos que, pareciera, que ya se está acercando a Caracas, ciudad que el gobierno ha tratado de ser muy cuidadoso de que no la afecte, por los temores de una gran revuelta popular que tenga la capacidad de dar al traste con este gobierno que ya tiene veinte años de mandato. Pero la crisis de gasolina ya se expande por la mayoría de las ciudades grandes de Venezuela: Valencia, Maracaibo, Mérida, Barquisimeto, Barcelona-Puerto La Cruz, Barinas, Acarigua, además de las tradicionales del Táchira. Todo ello está gravitando, también, en la frontera colombiana. En Cúcuta existe escasez de combustible porque el “pimpineo” no recibe el suministro que le viene vía trochas y otras formas ocultas.

Pero no sólo combustible son las carencias del pueblo
venezolano, hoy el servicio eléctrico esta por los suelos, los cortes de luz se
vienen dando desde el año 2008 y ya van entre 8 y 12 horas al día, habiéndose
producido en varias oportunidades ausencia del vital servicio por 50, 46, 35 o
24 horas seguidas, después de la gran falla del 7 de marzo pasado.

Por supuesto, esa gran crisis que en general afecta el vecino país que, en el pasado reciente boyante, dinámico y en franco proceso de desarrollo, hoy las calles y avenidas de sus pueblos y ciudades se notan sucias y carentes de servicios públicos como el aseo urbano, con muchos ciudadanos caminado con sus bolsos y mochilas al hombro para poder llegar oportunamente a sus trabajos o a sus hogares, sin que sean suficientes las pocas y viejas unidades de transporte público.

Puente Internacional Simón Bolívar. Foto de Mary Stapper para somoslarevista.com

Y el dolor y las graves consecuencias que causa la
terrible inflación por la que atraviesa Venezuela, donde no existen recursos
para cubrir los llamados costos de la cesta básica, debido a que hoy sobrepasa
enormemente el salario mínimo determinado por el gobierno. De igual forma, el
terror que da enfermarse por el alto costo de los medicamentos, el pésimo
servicio que se presta en los hospitales y la casi desaparición de los seguros
de asistencia médica privada.

Todo este desolado panorama se lleva cualquier signo de esperanza que el gobierno de Maduro trate de introducir con anuncios como el de las conversaciones en Noruega. Falacia creada sólo para lograr tiempo que pudiera amainar la aspiración mayoritaria del pueblo de Venezuela por un verdadero cambio de gobierno que le devuelva el bienestar que el chavismo le raptó a través de la corrupción y la entrega del país a la cuba fidelista.   

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