Don Héctor Caballero, el lustrabotas del parque de Santander de Cúcuta es parte de su historia

Por Mary Stapper para Somos la revista

Entrevistamos a don Héctor Caballero, un hombre de 86 años, de los cuales, más de 70, dedicados al oficio de lustrabotas en el emblemático Parque de Santander de San José Cúcuta, capital de Norte de Santander, en el oriente colombiano, frontera con con Venezuela.

Don Héctor el lustrabotas del Parque de Santander

Conoce la historia del Parque de Santander, como ninguno, puesto que, desde niño, comenzó allí, con su cajita de embolar, a lustrar los zapatos de los cucuteños.

Entrevista con don HéctorCaballero, el lustrabotas más viejo del Parque de Santader

Posted by Mary Stapper on Friday, May 17, 2019

Desde esta glorieta, el General Gustavo Rojas Pinilla, echó un discurso en Cúcuta en los años 50.

Hablar con don Héctor es hacerlo con la historia de Cúcuta, especialmente, la de nuestro Parque de Santander, que para la época del 50, tenía una bellísima glorieta, donde la banda municipal daba sus conciertos a quienes por allí paseaban. También la aprovechaban los políticos para arengar al pueblo, como lo hizo el General Gustavo Rojas Pinilla, quien la llenó en los años 50.

Cuenta don Héctor que durante el discurso de Rojas Pinilla, por el peso de la gente, la tarima, ubicada junto a la gloriera, sufrió algunos daños, afortunadamente, el general salió ileso.

Otro personaje que llenó el parque de Santander al cierre de su campaña presidencial en el 86, fue el cucuteño Virgilio Barco Vargas, quien ejerció su mandato como Presidente de Colombia entre 1986 y 1990. Don Héctor fue testigo.

Parque de Santander en 2019. Foto somoslarevista.com

Con su trabajo como lustrabotas, don Héctor levantó una familia de cinco hijos, «no son profesionales pero los saqué adelante, son gente honrada, con valores», señala.

Don Héctor, el lustrabotas del Parque de Santander. Foto somoslarevista.com

Mientras conversamos, vamos mirando los alrededores del parque y vemos la bellísima catedral de San José de Cúcuta. Recuerda a niñas, jóvenes y señoras, entrando a la catedral con sus vestidos más abajo de la rodilla y con la cabeza cubierta por un velo. Se veían muy lindas. También recuerda los discursos del Padre Daniel Jordán, regañando a los políticos de turno. «Todos le hacían caso porque era autoridad». Quien más regaños sufrió, fue Carlos Ramírez París cuando fue Alcalde.

Otro personaje al cual hizo referencia, fue el exgobernador Clemente Franco, quien, según él, todo lo olvidaba.

Cúcuta era una ciudad muy segura. Antes de la elección popular de alcaldes y gobernadores, todos los personajes públicos pasaban por el parque de Santander y lo buscaban para que les lustrara los zapatos. Había muchos árboles, pájaros de muchos colores y otras especies como las babillas y las iguanas. «Un perezoso que habitaba en uno de ellos, murió de viejo». Nadie los molestaba. Había respeto por la naturaleza.

Hoy, solo quedan las palomas que se multiplican. También, los loritos cantarines y comelones de cogollos o brotes de los árboles, secándolos.

Parque de Santander y Catedral de San José de Cúcuta en 2019

Narra, el Banco de la República tenía una bellísima construcción que fue tumbada para hacer el edificio más alto de la época de los 60, donde posteriormente, cuando, en los 80 se quemó la Gobernación de Norte de Santander, fue trasladada a esa edificación.

Banco de la República de los 50.

Durante nuestra conversación recordó personajes a quienes les lustró los zapatos como a los hermanos García Herreros Cabrera, Antonio y Miguel. El primero, director de la revista Sabatina, el segundo, Gerente del Banco Central Hipotecario. «Los hijos de ellos, poco pasan por acá», comenta.

Señala que una de las manifestaciones que más llamó su atención, fue la organizada por el Alcalde Luis Vicente Serrano a comienzos de los 80, como protesta por la internación de vehículos venezolanos.

Otro de los sitios emblemáticos de la época de los 50, 60 y 70, fue la Araña de Oro, cafetería que quedaba en la avenida quinta, la cual era sitio obligado de políticos, artistas y periodistas. Allí, conoció al Presidente Misael Pastrana Borrero, a quien saludó de mano.

Son muchas las historias narradas por don Héctor, pero hay una que no puedo pasar por alto y es cuando al, otrora Juez, Luis Arturo Melo Díaz, se le escapó un preso por la ventana del juzgado donde lo interrogaba.
Esta anécdota fue confirmada por el propio doctor Melo Díaz.

Fue muy grato conversar con don Héctor, un hombre honrado que durante más de 70 años, se ha ganado la vida como lustrabotas del parque de Santander.

Actualmente, en el centro del parque rodeado permanentemente de palomas se encuentra la obra en bronce del General Santander, creada por el escultor alemán Carl Borner e inaugurada el 05 de agosto de 1890 a iniciativa del General Hermes García Guzmán; a sus pies por la calle 11 se erige el Palacio Municipal, remodelado en la administración del Alcalde Luis Enrique Cuadros Corredor; y por el costado de la avenida 5 está la Catedral de San José.

Parque de Santander de Cúcuta. Foto somoslarevista.com

Hoy, por hoy, la situación del parque de Santander de Cúcuta es distinta. Fue invadido por vendedores ambulantes y migrantes de Venezuela que le han hecho perder su encanto. Sigue siendo un sitio atractivo de Cúcuta pero necesita más sentido de pertenencia de los cucuteños y autoridad que imponga el orden.

Estatua del General Francisco de Paula Santander. Foto de somoslarevista.com

Durante la alcaldía de María Eugenia Riascos, muchos árboles fueron arrancados del parque de Santander y el ladrillo cucuteño de su piso, fue cambiado por tabletas grises y rosa, traídas del eje cafetero.

Un poco más de historia

En la cita histórica de don Luis A. Medina, encontramos elementos importantes de nuestro Parque de Santander que bien vale la pena conocer.

Por Luis A. Medina – Cita tomada de Cúcuta nuestra.

El Parque Santander, punto céntrico dé la ciudad, de diez mil metros cuadrados de superficie, cuyo lote de terreno fue comprado por $2.500 oro a Florinda Sierra de Pacheco, según escritura No. 89 del 24 de marzo de 1896.

Fue entonces cuando el Alcalde señor Carlos García Vera, alcalde de los años 1886/87/88, pidió autorización al Concejo Municipal, para sembrar árboles y embellecer la Plaza, no sólo por el sombrío que proporcionaba, sino para refrescar el ambiente del calcinante sol, y también para poder desalojar a los mercaderes que se habían instalado allí libremente.

Pero la determinación tomada por el Alcalde García Vera, con autorización del Concejo de sembrar árboles, ocasionó una protesta de los mercaderes porque se les iba a desalojar.

Sembrados los árboles y desalojados los mercaderes, en la madrugada del 2 de diciembre de 1886, ocho meses después de adquirido el terreno, los mercaderes resolvieron arrancar los árboles recientemente sembrados, con el ánimo de volver a instalarse allí con sus mercados públicos.

Ante tales hechos, la protesta del Alcalde y del Concejo que venían así a perder el principio de autoridad. De inmediato se reunió el Concejo y autorizó al señor Alcalde y a un Juez para abrir la investigación y dar con los responsables de haber arrancado los árboles para castigarlos conforme al Artículo 5. del Capítulo 3o. del Reglamento de Policía que regía para ese entonces.

La investigación dio con los autores y responsables que habían arrancado los árboles, y todos ellos fueron a dar a la cárcel y fueron sancionados a reponer los daños ocasionados, es decir a sembrar nuevamente los árboles y puestos en libertad bajo multa de CINCO PESOS cada uno.

Empero, el Concejo y autoridades habían prospectado y proyectado la construcción de un mercado amplio para alojar a los mercaderes. Con base en el proyecto de 24 años el año de 1872, en que el Dr. Foción Soto, había constituido para ese fin una Sociedad de accionistas con un capital de $50.000 oro, mediante $2.500 en acciones de a $20.oo cada una.

Se ha dicho que recordar el pasado es vivir el presente, y en la historia del parque Santander, vamos a recordar el pasado para vivir el presente, y nos vamos a situar en el año de 1886. Al año de 1979, 93 años atrás. PARQUE SANTANDER EN EL AÑO DE 1892 Para el mes de noviembre de ese mismo año de 1872, según informe del Dr. Foción Soto, sólo faltaban por vender- se 600 acciones, es decir, los cucuteños habían comprado 1.900 acciones. Lo que permite valorar el espíritu de asociación que existía en esa época para formar y crear empresas.

El Parque Santander, años más tarde volvió a convertirse en feria y mercados públicos, semanalmente los días sábados, cuando los árboles estaban crecidos y con bastante follaje. El viernes en la tarde empezaban a llegar los “capacheros” de la vecina población venezolana, por la vía del “Alto de Cují” con animales cargados con repollos, cebolla, ocumo, piñas y los llamados bollitos de “guicho”. Los sábados en la tarde una vez terminado el mercado regresaban a su tierra Capacho, la cuna del General Cipriano Castro.

Desalojados nuevamente los mercaderes del Parque Santander, se procedió a embellecerlo con motivo del Centenario del nacimiento del General Santander, el año 1892, y en la parte central se levantó la magnífica y bella estatua del Prócer obra de la gratitud del pueblo nortesantandereano, a iniciativa del General Hermes García Guzmán.

Esta estatua fue construida en Alemania por el escultor Carl Borner, por la suma de veinte mil marcos, entonces equivalentes a $10.000 moneda de 0835, más la suma de 4.000 marcos que costaron los materiales del bello pedestal, importados de la misma república alemana. La escultura representa al ilustre hombre en la edad de 38 a 42 años, en su doble carácter de militar y hombre y Estado.

Es de notar, que el Parque Santander, ha sido duramente castigado pudiéramos decir, en su estructura de belleza, y donde no se ha sabido valorar su contenido histórico.

¿Quién no recuerda la bellísima verja también importada de Alemania con sus bellos faroles, con sus ocho puertas, que hacían armonía con la verja para cerrarlo todas las noches a las 9?.

La “genialidad”, lo absurdo, la testudez y el antesentido de lo bello y de lo histórico para valorarlo y apreciarlo, en una dizque remodelación en la Administración Municipal de quien desempeñaba la Alcaldía en el año 1932 a 1933, mandó a derribar la verja. Parte de ella, fue a parar allá en el Reformatorio de Menores y más tarde vendida como chatarra y hierro inservible. Ese ha sido uno de los desafueros cometidos contra Cúcuta, contra su belleza, contra su estructura ornamental, contra su estructura histórica, solo falta que la estatua del General Santander, la vendan como chatarra.

El Parque Santander, ha estado al vaivén de los anti-cívicos. Y quién podría creer lo que vamos a transcribir? Textualmente:

LA REDUCCION DEL PARQUE SANTANDER

“En el mes de septiembre de 1954, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cúcuta, dio a conocer el proyecto que tenía de reducir o disminuir las dimensiones del Parque Santander, con el fin de proporcionar más espacio para el estacionamiento de automóviles y mejorar. el tráfico tanto de vehículos como peatones”.

“El autor de este proyecto de reducir tanto el largo como el ancho del Parque Santander, fue el ingeniero de la Sociedad Rafael Jaramillo Cabrales (ocañero, agregamos nosotros), diciendo que no solamente era para proporcionar mayor espacio al estacionamiento, sino porque se veía como una plaza de pueblo debido a sus largas dimensiones”.

Tanto la ciudadanía como la prensa, protestaron por este intento, y el doctor Luis Ernesto Durán Torres con fecha 24 de septiembre calificó dicho proyecto de absurdo, siendo así como no se llevó a cabo dicho proyecto.

OTRA REMODELACIÓN

En la administración Departamental de María Carmenza Arenas Abello, junio 1975 a julio 1976, habiendo nombrado alcalde de la ciudad al Dr. Sami Sus, el Parque Santander sufrió remodelación con pago por el sistema de “valorización”.

En dicha remodelación (más bien destrucción), se pretendió derribar muchos árboles, y el ladrillo de mosaico finísimo que aún se conservaba, fue levantado para colocar ladrillo de tableta hueco de barro común y corriente, con el concepto de que resultaba más típico.

Se vio hasta la posibilidad de cambiarle la posición de la estatua del General Santander, dizque mirando hacia la Iglesia Catedral de San José. Antes el parque tenía prados, jardines cuidados con esmero, todo eso desapareció para convertirlo en zona dura. Los escaños que conservaba fruto del civismo y colaboración de las gentes y del comercio, también desaparecieron del parque, primero y principal de Cúcuta.

Hoy, de 1896 cuando se adquirió el terreno de 10.000 metros cuadrados de superficie por valor de $2.500 a 1979 83 años. Presentamos dos facetas, o dos panorámicas del Parque Santander, la una, la estructura primitiva, cuando el Alcalde Carlos García Vera en 1896, empezó a darle fiso-nomía de parque sembrando árboles.

La otra, cuando el parque era bellísimo en el año 1892, cuando el centenario del nacimiento del General Santander, con la bella verja traída de Alemania y retirada de allí, para remodelarlo. Hoy, con remodelación del año 1976 por el Alcalde Sami Sus, quedó exactamente igual a su estructura en el año 1896.

LA GLORIETA DEL PARQUE SANTANDER

La bella “glorieta” del Parque Santander, fue un modelo traído de Europa a su regreso a esta tierra, por el Maestro José Rozo Contreras, gloria de la música, no solamente nacional, sino en el ámbito internacional.

Bellísima “glorieta” construida civicamente por los cucuteños, demolida en la administración municipál de 1964.

Después del debút del maestro Rozo Contreras el 8 de marzo de 1933, en el Teatro Santander de Cúcuta, organizó con motivo del conflicto fronterizo con el Perú, un concierto.

El maestro Rozo Contreras vió la necesidad de construir una “glorieta”, o mejor dicho, de una gradería acondicionada para la mejor presentación y comodidad de la ejecución de conciertos dominicales de la Banda que se efectuaban en el Parqúe Santander.

Y, con la colaboración de don José Manuel Villalobos, hombre de espíritu público inició la forma de conseguir fondos con partidos de fútbol, realizados en la Plazuela del libertador, con entradas a diez centavos y amenizados con la Banda Deportiva de don Luís Francisco Prada, así se construyó la bella “Glorieta”, artísticamente decorada con motivos musicales de arpas entretejidas como rejas y un pasamanos para descansar.

Esta obra de arte, fruto del civismo estructurado de los cucuteños y donde el maestro Rozo Contreras vio plasmado con creces su inquietud y amor al arte, fue estrenada el día 8 de octubre de 1933, como homenaje a Cúcuta presentó un extraordinario concierto con el mismo personal que lo había acompañado en el primer concierto.

Inició el concierto con el estreno de su transcripción para Banda, del Himno Nacional y el Himno de Norte de Santander.

Y, quién lo creyera. Esa bella glorieta, fue destruida por un cucuteño, de esos llamados de “tuerca y tornillo”, un hijo del pueblo llevado a esa posición por recomendación expresa del doctor. Manuel José Vargas, como empleado que fue de su oficina judicial, y quien había llegado a la ciudad con el currículum de archivador de las Naciones Unidas.

No nos explicamos qué motivos, qué razones poderosas o qué conspiración contra el ornato y embellecimiento del Parque Santander, de esa bella “Glorieta” símbolo pudiéramos decir, del pentagrama musical, símbolo también del civismo estructurado de los cucuteños.

Parece más bien, un sarcasmo, una ironía, una conspiración, o una alergia a esas cosas del arte y del civismo de los cucuteños y de los deportistas que contribuyeron a s construcción.

Fue en aquella administración del año 1964, de un Alcalde a quien llamaron: “El Alcalde de las “mesas redondas” señor Carlos Guillén.

LA ANTIGUA REJA DEL PARQUE SANTANDER.

¿Quien no recuerda la bellísima verja también importada de Alemania con sus bellos falores, con sus ocho puertas, que hacían armonía con la verja para cerrarlo todas las noches a las 9?

La “genialidad”, lo absurdo, la testudez y el antesentido de lo bello y de lo histórico para valorarlo y apreciarlo, en una dizque remodelación en la Administración Municipal de quien desempeñaba la Alcaldía en el año 1932 a 1933, mandó a derribar la verja. Parte de ella, fue a parar allá en el Reformatorio de Menores y más tarde vendida como chatarra y hierro inservible. Ese ha sido uno de los desafueros cometidos contra Cúcuta, contra su belleza, contra su estructura ornamental, contra su estructura histórica, solo falta que la estatua del General Santander, la vendan como chatarra.

El Parque Santander, ha estado al vaivén de los anticívicos.

2 comentarios para "Don Héctor Caballero, el lustrabotas del parque de Santander de Cúcuta es parte de su historia"

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