Tarre en la OEA

Por: Edmundo González Urrutia – Análisis para Somos la revista

El Consejo Permanente de la OEA en sesión realizada el 9 de abril aprobó por mayoría de 18 votos una resolución -CP/RES. 1124 (2217/19)- por medio de la cual se decidió “aceptar el nombramiento del señor Gustavo Tarre como Representante Permanente, designado de la Asamblea Nacional, hasta que se celebren nuevas elecciones y el nombramiento de un gobierno democráticamente electo”. Al día siguiente Tarre presentó sus Cartas Credenciales al Secretario General de la Organización en presencia del presidente del Consejo Permanente.

Tarre en la OEA.

Entre las consideraciones que
sustentan la citada resolución, el Consejo recuerda la decisión adoptada el 5
de junio de 2018 -AG/RES. 2929 (XLVIII-O/18)- cuando se declaró que “el proceso
electoral del 20 de mayo de 2018 en Venezuela carecía de legitimidad por no
haber contado con la participación de todos los actores políticos venezolanos,
el incumplimiento de los estándares internacionales y por llevarse a cabo sin
las garantías necesarias para un proceso democrático libre, justo y transparente”.

Juan Guaidó.

A diferencia de lo anterior, hoy
existe un gobierno interino encabezado por el presidente de la Asamblea
Nacional, elegida con más de 14 millones de votos, apoyada por más del 85% de
los venezolanos y reconocida por más de 60 países.

Hace muy pocos días el
Representante Permanente designado por el presidente de la Asamblea Nacional
Juan Guaidó hizo su primera intervención en una reunión ordinaria del Consejo
Permanente. Transcurrieron 20 años para escuchar por primera vez la voz de un
representante distinto al del oficialismo. Lo hizo en un tono sereno,
conciliador, sin destemplanzas ni ofensas.

Con una bien estructurada
argumentación jurídica, el embajador Tarre rebatió los argumentos de algunos
delegados que se opusieron a la resolución antes mencionada. Así pues, señaló
que no se trataba del reconocimiento a un gobierno, que por definición en el
Derecho Internacional es un acto unilateral propio de la soberanía de un
Estado, sino que apuntaba a resolver quién era el interlocutor de ese país ante
la organización.

La segunda cuestión que abordó fue
que en medio de la crisis constitucional que vive Venezuela, no debe extrañar
que el Consejo Permanente acepte la designación hecha por el presidente de la
Asamblea Nacional de Venezuela, en ejercicio de sus atribuciones
constitucionales que la excepcional situación le delega.

 Otro dato sobre la legitimidad del presidente
interino tiene que ver con el fin del mandato presidencial 2013/2019 y la
ausencia de un presidente electo, razón por la cual, con base a las
disposiciones de la Constitución, asumió las atribuciones ejecutivas.

Más allá de las discusiones en
torno a la juridicidad de la decisión del Consejo Permanente, se trata de un
hecho político de peso que comporta repercusiones importantes en el ámbito
internacional. Dicho reconocimiento se suma al de otros enviados diplomáticos
que han sido admitidos por otros gobiernos como representantes legítimos del
presidente interino Juan Guaidó.  

Igualmente hizo varios anuncios
importantes. En primer lugar, que entre sus primeras gestiones estará la de
solicitar el reingreso de Venezuela al Sistema Interamericano de Derechos
Humanos, el reconocimiento de la jurisdicción de la Corte Interamericana y el
acatamiento de las decisiones de la Comisión, dejando así sin efecto la
solicitud que hizo el gobierno usurpador de denunciar la Convención Americana
de Derechos Humanos.

Otro mensaje significativo fue el
que se solicitará la colaboración de la OEA para la celebración de unas
elecciones libres luego del cese de la usurpación. Y en tercer lugar la
utilización del órgano regional como centro de coordinación de la ayuda
necesaria para la reconstrucción del país.

Edmundo González Urrutia. Internacionalista y analista.

Frente a las voces pesimistas que aludieron a un resquebrajamiento institucional de la organización, el delegado de Venezuela dejó una idea que puede resumirse en una pregunta en torno a lo más conveniente para Venezuela o la región. ¿Qué hubiese sido mejor: Mantener la representación en manos de una dictadura usurpadora del poder, violadora de los principios esenciales de la Carta Democrática Interamericana y respaldada por una minoría de 8 votos o cumplir el mandato del Consejo Permanente y pavimentar el camino hacia la libertad?

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