Los raspados de don Jorge han deleitado a varias generaciones

Desde niños nos acostumbramos a degustar los famosos raspados o papelones que vende don Jorge Martínez, un hombre muy querido por varias generaciones, quien inició su trabajo como raspadero o vendedor de raspados, hace más de 45 años.

Don Jorge el vendedor de varias generaciones. Foto de Erika Ibargüen para somoslarevista.com

Hoy, a sus casi 70 años de edad, recuerda con cariño a los estudiantes de famosos colegios como el Calasanz, Santa Teresa, Cardenal Sancha y Santo Ángel de la Guarda y los rostros de aquellos pequeños, hoy ya adultos, quienes con sus caritas alegres le pedían un raspado para la merienda, como lo siguen haciendo los pequeños de esta generación.

El raspado, para los cucuteños, es tan tradicional como el pastel de garbanzo o el mute.

Entrevistamos a don Jorge Martínez, el raspadero más famoso de Cúcuta.

Posted by Mary Stapper on Monday, February 11, 2019

Cúcuta esta en el ojo del mundo como centro de acopio oara la ayuda humanitaria para Venezuela cuando el choque entre el chavismo y la oposición que se presupone desde hace días por el envío de ayuda humanitaria cobra más fuerza con el paso de las horas.

La llegada de los primeros camiones con alimentos y medicinas a los centros de acopio de la localidad fronteriza de Cúcuta, en Colombia, coincidieron con el corte del puente de Tienditas por parte de las autoridades venezolanas.

En esta ciudad colombiana, Cúcuta, está don Jorge, el hombre en quien los niños confían y que hace soñar con sus raspados, a adultos que recuerdan su niñez cada vez que lo encuentran.

El empresario Francisco Espinosa Dávila, nos recuerda desde España, cómo, al salir del Colegio Sagrado corazón de Jesús, en su época de estudiantes de bachillerato, salían a comprar raspados con Edgar Granados. En esa época, Jorge Martínez, el raspadero, era un adolescente como ellos.

“¡Ay! tiempos sin verlo, lo amo porque es un recuerdo lindo de la niñez de mi hijo en su primaria del colegio Calasanz, era su cliente fijo y como sería que a veces, en las tardes, le llevaba su delicioso raspado a la casa… Dios lo siga bendiciendo y dándole mucha salud. Un abrazo especial”, dice Marisol Ruiz Tellez.

Milla Bomor, lo califica como “don Jorge, el raspadero de todos las generaciones”

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