Estoy viva

Aún resuena en mis oídos la expresión “¡muérete!” de alguien que quiso acabar con mi vida.

Casi lo logra.

Pero…estoy viva.

Mary Stapper -Periodista

Estoy viva, es el grito que sale del fondo de mi corazón después de la agresión que fui objeto el 21 de septiembre en la fronteriza ciudad de Cúcuta, Colombia, en límites con Venezuela, cuando caminaba, desprevenidamente,  por la emblemática avenida cero con 18.

Estoy viva y doy gracias a Dios por esta segunda oportunidad porque el desenlace pudo ser fatal. La vida no tiene precio.

Estoy viva gracias a los doctores Carlos Arturo Salgar Villamizar, Gerardo Ramírez Morelli, Daniel Fernando Terán, José Armando Carrillo, Jesús Miguel Muriel Otero, al doctor Millán y enfermeras del Hospital Universitario Erasmo Meoz.  Gracias, también, a los doctores Juan Agustín Ramírez Montoya y Francy Archila. Al servicio de ambulancia AMI por su inmediato auxilio. Muchas gracias. Dios los bendiga. Gracias a ustedes, estoy viva.

Estoy viva y después de 35 días puedo volver a sentir  las teclas de mi computadora, intentando producir una columna que les debo a mis lectores.  Lo hago lentamente porque el dolor es muy fuerte. Soy diestra y mi mano derecha quedó fuera de combate.

Estoy viva y prometí no volver a llorar de angustia por lo que me sucedió ese viernes 21 de septiembre, (después de cumplir con mi trabajo profesional en Cívica TV), cuando regresaba a casa, entre 11 y 11:30 de la mañana,  en plena avenida 0 de Caobos cuando una mujer, me agredió, gritando, muérete, mientras me lanzaba con brutal fuerza en plena vía vehicular.

Aún resuena en mis oídos la expresión “muérete”. ¿Por qué querría mi muerte?

Estoy viva pero despierto a la madrugada, escuchado ese grito, preguntándome la causa del ataque y si pensar es un pecado. Si reclamar porque haya respeto por el espacio público, por luchar contra la tala de árboles y porque los invasores respeten los derechos de los habitantes de Cúcuta, o porque la migración humanitaria no deteriore la calidad de vida de los cucuteños o porque haya una paz sin impunidad.

Tengo que aprender a convivir con el miedo de transitar por una ciudad que fue tranquila hasta que, detrás de la gente buena que vino del hermano país, Venezuela, en busca de una mejor  calidad de vida, llegaron  personas que quieren acabar con nuestra, pacífica y bella Cúcuta.

Gracias a Dios, estoy viva para contar la historia y reclamar porque se castigue a los responsables de la vulneración de los derechos de los periodistas y líderes sociales.

Estoy viva y aunque el periodismo es una profesión que encierra muchos peligros, seguiré ejerciéndolo con decencia y rectitud como lo he hecho durante más de 40 años.

Gracias a mis pacientes hijos, mi familia, amigos, colegas de los diferentes medios de comunicación social, al Círculo de Periodistas y comunicadores de Norte de Santander, al Círculo de Periodistas de Bogotá, a la Fundación por la Libertad de Prensa FLIP, a la Red de Prensa Colombiana, a los gremios, a la doctora Carmen Elisa Araque, rectora de la UDES, a las autoridades que investigan, a los amigos y conocidos de redes sociales por su solidaridad.

Gracias a Dios, estoy viva.

Mary Stapper – Periodista

4 comentarios para "Estoy viva"

  1. Marino Vargas  octubre 26, 2018 at 10:22 pm

    Y seguirá dando guerra
    Para atrás, ni para coger impuldo

    Responder
  2. Maria teresa chia castilla  octubre 26, 2018 at 10:35 pm

    Gracias a Dios esta viva como usted dice Doña Mary DIOS LA BENDIGA Y LA GUARDE

    Responder
  3. Gustavo  octubre 26, 2018 at 10:42 pm

    En la visión machista se dice que hay que tener lo que pone la gallina, para seguir en la brega. Creo que tiene la osadía que da la convicción para seguir en el ejercicio, con temor, lógico, pero consciente de que no todos pueden callar. Más de uno le dirá boba por arriesgarse a cambio del sentido del deber, pero salir corriendo no es la solución. Mi voz de solidaridad y apoyo.

    Responder
  4. Nelly Osorio  octubre 27, 2018 at 2:07 am

    Estás viva, porque eres un ser humano muy especial, porque te haces querer, porque tú alegría y buena energía son el motor que te hacen ser una gran mujer. Bendito Dios aún estás con nosotros. Un abrazo enorme para ti

    Responder

Comentar

Su correo electrónico se mantendrá en privado.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.