Un día en el Puente Internacional Simón Bolívar

 

Por Mary Stapper para Somos la revista

Desde muy niños se trazaron metas pero ahora les toca vivir la vida errante.

Una vida para la cual no estaban preparados. Muchos jóvenes soñaron con ser profesionales de cualquier rama. Algunos, lo lograron. Otros, truncaron ese propósito de vida porque tuvieron que huir de un país que les fue hostil. Un país que les negó toda esperanza.

Un país al que todo lo sonreía y, de pronto, por obra gracia de un dictador que se fue apropiando de todos los poderes y sus vidas, dejaron de soñar, de creer, de sentir que pertenecían a algo.

Ahora cruzan el Puente Internacional Simón Bolívar que une a Colombia y Venezuela. Un puente, considerado como su tabla de salvación,  cuyas vigas traquean como consecuencia del gran flujo de personas. Algunos, por ahora, no regresarán a su amada Venezuela. El presidente Nicolás Maduro es un dictador que les niega todo derecho.

Es triste verlos cruzar el puente con su equipaje de sueños, sus niños… sus miedos. En su mayoría, son gente buena. Gente que no quiere perder la esperanza de mejor futuro.

Como Antonio, un contador que canta en las calles de Cúcuta, con su guitarra como compañía en busca de una monedas para pagar el hotel donde le cobran $4.000 por la dormida. Así no pasará la noche en la calle.

Este martes, estuvimos en ese puente, punto de unión de dos naciones hermanas. Con el famosos fotógrafo Juan Camilo Paulhiac, observamos rostros, equipajes, actitudes, tristeza, miradas perdidas en el infinito como preguntando, ¿qué me depara el destino?

Juan Camilo está preparando un documental sobre temas sociales.

 

Puente Internacional Simón Bolívar. Foto de Mary Stapper para somoslarevista.com

 

Puente Internacional Simón Bolívar. Foto de Mary Stapper para somoslarevista.com

Hablan poco, unos entran con sus pasaportes. Son los que no se quedarán en Cúcuta, sino que seguirán a cualquier destino de América o Europa. Otros, los de la tarjeta migratoria podrán quedarse legalmente, hasta 3 meses.

En el lado colombiano, hay orden. Venezolanos con pasaporte o con tarjeta migratoria, en una fila.

Colombianos, en otra.

Otros, intentarán entrar con documentos falsos.

Encontramos a Aurora, una bella joven. Está  en sus últimos días de embarazo. Quiere que su hijo, sea colombiano.

Nathaly es una estudiante de último año de comunicación social. Decidió migrar porque “la tripa ya no aguantaba más”. “Si desayunamos, no almorzamos ni cenamos”, señaló.

Ese martes, entre las 5 de la mañana y las 5 de la tarde, entraron a Cúcuta, 23.358 venezolanos y 8.043 colombianos para un total de 31.401.

Salieron, en el mismo lapso, 17.821 venezolanos y 6.143 colombianos.

Se revocaron 2 tarjetas migratorias y se encontraron 17 tarjetas migratorias falsas.

Muchos de ellos se quedarán en Cúcuta, Villa del Rosario o Los Patios. Vivirán en hoteles baratos hasta donde les alcance el dinero, buscarán algún trabajo en lo que sea. Limpiando vidrios, barriendo, sirviendo como meseros en restaurantes, montando alguna venta ambulante y quienes no encuentran algo que hacer, pedirán limosna en las calles. Muchas niñas, ejercerán la prostitución.

Es que la avalancha de venezolanos hacia Colombia, se ha convertido en un problema profundo. El Hospital Universitario Erasmo Meoz está desbordado. Ya no hay cama para tanta gente. Niños durmiendo en las calles, jovencitas ejerciendo la prostitución, padres de familia que viven de rebusque… El drama es desalentador.

Los cucuteños han demostrado nobleza y en la medida de lo posible, han prestado la ayuda necesaria. El gobierno colombiano ha dejado sola a la capital nortesantandereana. Pero el problema no se puede dejar todo a Cúcuta que ya tiene suficiente con el desempleo para propios, para sumarle la desgracia ajena, como se desprende de la gran encuesta en la cual se refleja el miedo que sienten los cucuteños por la sensación de inseguridad.

Un informe de la Cámara de Comercio resaltó  la percepción que tiene la ciudad de Cúcuta respecto a la llegada masiva de venezolanos, pues un 66% del total de los encuestados ve esta situación como una amenaza para Cúcuta. En este sentido, el nivel de satisfacción de los cucuteños cambió radicalmente en el último tiempo, pues el informe marcó un 52%, comparado con las cifras de años anteriores, el indicador ha descendido 21 puntos porcentuales.

Según los resultados, el 40% de los encuestados se sienten inseguros en su barrio, cifra que en los últimos cuatro años ha aumentado 28 puntos porcentuales. En este sentido, el 53% expresa que el problema más grave en relación a la seguridad del barrio en el que vive son los múltiples atracos callejeros que achacan a los venezolanos.

Puente Internacional Simón Bolívar. Foto de Mary Stapper para somoslarevista.com

Dato histórico sobre el puente Internacional Simón Bolívar:

En crónicas de Cúcuta de Gastón Bermúdez encontré cómo el Puente Internacional Simón Bolívar tiene antecedentes en su construcción en el gobierno del presidente Pedro Nel Ospina.

Se construyó por Ley 54 de 1919  en unión con Venezuela, en ese entonces su presidente el General Juan Vicente Gómez, quien, según sus propias palabras, “Uniría los países como un gaje de cordialidad que realiza con la nación hermana. Uno de los ideales de nuestro Libertador y que sería el férreo eslabón que conservará unido para siempre los dos pueblos de aquel genio y la misma lucha gloriosa de la independencia”.

El presidente de Colombia al momento de su inauguración era Miguel Abadía Méndez. Fue dado al servicio este puente el 24 de julio de 1927 y estuvo abierto hasta 1962. Debido a nuevas necesidades y en desarrollo del acuerdo de los gobiernos de Colombia y Venezuela en 1960 se inició la construcción del nuevo puente internacional de San Antonio que lleva el nombre de puente Simón Bolívar y fue inaugurado el 24 de febrero de 1962, con asistencia de los presidentes de Colombia y Venezuela, Alberto Lleras Camargo y Rómulo Betancourt, respectivamente, y sus ministros de Obras.

La Parada

Lo que viven los habitantes de La Parada, es otra historia. Se mezclan vendedores, compradores, raponeros, personajes oscuros que se tomaron el sector para imponer su propia ley: la del más fuerte.

Dicen que hay trata de personas. Y que allí, reclutan a las jóvenes para ejercer la prostitución. Es un verdadero drama.

Mientras realizábamos este informe, un joven trabajador fue asaltado por delincuentes.

Puente Internacional Francisco de Paula Santander

Otro drama se vive en el puente internacional Francisco de Paula Santander que une a Ureña con Cúcuta. Según la Policía, más de, 400 indígenas se tomaron el sector. Para ellos no hay dios ni Ley. Los predios del sector del corregimiento de Escobal, están perdiendo su valor porque la inseguridad aumenta como consecuencia de esta migración.

 

Agradecimientos a Migración Colombia y a la Policía Nacional por brindarnos seguridad para realizar este informe.

Puente Internacional Simón Bolívar. Foto de Mary Stapper para somoslarevista.com

Puente Internacional Simón Bolívar. Foto de Mary Stapper para somoslarevista.com

Puente Internacional Simón Bolívar. Foto de Mary Stapper para somoslarevista.com

Puente Internacional Simón Bolívar. Foto de Mary Stapper para somoslarevista.com

Puente Internacional Simón Bolívar. Foto de Mary Stapper para somoslarevista.com

Puente Internacional Simón Bolívar. Foto de Mary Stapper para somoslarevista.com

Puente Internacional Simón Bolívar. Foto de Mary Stapper para somoslarevista.com

Puente Internacional Simón Bolívar. Foto de Mary Stapper para somoslarevista.com

Puente Internacional Simón Bolívar. Foto de Mary Stapper para somoslarevista.com

Puente Internacional Simón Bolívar. Foto de Mary Stapper para somoslarevista.com

Puente Internacional Simón Bolívar. Foto de Mary Stapper para somoslarevista.com

Puente Internacional Simón Bolívar. Foto de Mary Stapper para somoslarevista.com

Puente Internacional Simón Bolívar. Foto de Mary Stapper para somoslarevista.com

Puente Internacional Simón Bolívar. Foto de Mary Stapper para somoslarevista.com

Puente Internacional Simón Bolívar. Foto de Mary Stapper para somoslarevista.com

Puente Internacional Simón Bolívar. Foto de Mary Stapper para somoslarevista.com

4 comentarios para "Un día en el Puente Internacional Simón Bolívar"

  1. Carmen Elisa Araque Pérez  abril 2, 2018 at 3:09 am

    Mary la felicito x este gran reportaje q UD hace, tan sentido y con gran profesionalismo el cual nos permite ver la dura realidad del pueblo venezolano. Las imágenes están muy buenas, muy reales y muy auténticas Dios bendiga este dolor para q pase pronto y vuelvan a tener lo q un día tuvieron.

    Responder
  2. Ramón González Escorihuela  abril 2, 2018 at 10:58 am

    Buen reportaje Mary, felicitaciones! Amplio, bien concebido, comprensivo y equilibrado. Ahí está sin exageraciones ni estridencias, parte de la realidad que se vive en la frontera.

    Responder
  3. Luis Arturo Díaz  abril 2, 2018 at 9:17 pm

    Es un punto de vista no terciado de la realidad que debemos sufrir los venezolanos. Gracias, Mary Stapper, por tu objetividad.

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  4. José Gilberto Donado Grimaldo  abril 3, 2018 at 10:23 am

    Con-versando…….Por Don Grim

    Descarnado muy real,
    Completo en todo sentido;
    Sin tapujos, objetivo
    En esta fecha Pascual,
    “El dedo en la llama está”.
    Y en verdad que nos revela
    La gran ” Cantidad de tela
    Que se debe de cortar”
    En la crisis tan fatal
    Que se vive en VENEZUELA.

    Mirando las realidades,
    Nos afecta, pues, a todos;
    “Salpicando” así este lodo
    A muchas autoridades.
    Hay males por cantidades
    Y en diversa proporción:
    Atraso, desnutrición,
    Mendicidad, vandalismo,
    Y en consecuencia, así mismo,
    Pobreza, prostitución.

    Ya empezó a explotar, entiendo,
    Aquello que se anunciaba
    Y que entonces la llamaban
    Famosa “BOMBA DE TIEMPO”.
    terminando acá me extiendo
    Diciéndoles al equipo
    En relato tan cortito,
    Doña Mary a la cabeza,
    Que por toda ésta certeza,
    De verdad LOS FELICITO.

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