Colombia tiene dos nuevos beatos

Al ritmo de música llanera, el Papa Francisco, llegó a Villavicencio donde declaró beatos a dos colombianos.

En una emotiva ceremonia que congregó a 600 sacerdotes del país, y más de 700 mil fieles, el Papa Francisco  proclamó este viernes beatos al obispo de Arauca J, conocido como el mártir de Armero. La misa se cumplió en Villavicencio.

Francisco declaró beatos a dos colombianos. Foto tomada de YouTube.

Así fue la proclamación: “Después de haber escuchado el parecer de la Congregación de las Causas de los Santos, con Nuestra Autoridad Apostólica declaramos que los Venerables Siervos de Dios Jesús Emilio Jaramillo Monsalve, del Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal, obispo de Arauca, y Pedro María Ramírez Ramos, sacerdote diocesano, párroco de Armero, mártires, que, como pastores según el corazón de Cristo y coherentes testigos del Evangelio, derramaron la sangre por amor a la grey que les fue confiada”.

“De ahora en adelante sean llamados beatos y se podrá celebrar su fiesta cada año, en los lugares y en el modo establecido por el Derecho, el 3 y el 24 de octubre respectivamente”.

Tras la fórmula de la beatificación, los cientos de miles de personas que acudieron a la misa aplaudieron.

Después se descubrió la imagen de ambos beatos y se llevaron las reliquias al altar donde permanecerán durante toda la ceremonia.

El arzobispo de Villavicencio agradeció al papa esta beatificación “en nombre de todos los Obispos de la Conferencia Episcopal de Colombia, y en especial de los Obispos de Arauca y Garzón, y de todo el pueblo”.

Ambos religiosos, cuya beatificación fue aprobada el pasado 7 de julio, son dos símbolos de la violencia que de diferentes maneras ha golpeado al país.

Jaramillo, obispo de Arauca, una región fronteriza con Venezuela y uno de los mayores defensores de los indígenas de esa región, fue asesinado por la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) el 2 de octubre de 1989 cuando se encontraba en una zona rural del municipio de Arauquita.

A su vez, Ramírez, murió asesinado en la localidad de Armero, en el centro del país, el 10 de abril de 1948 durante la revuelta popular que siguió al asesinato en Bogotá el día anterior del caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitán.

Ahora continuará el proceso para la canonización de los dos sacerdotes colombianos.

Ante una multitud calculada en más de 600 mil habitantes, el Papa en su segundo día de visita a Colombia pronunció  una homilía titulada “Reconciliarse en Dios, con los Colombianos y con la creación”, en la que dijo “todo esfuerzo de paz sin un compromiso sincero de reconciliación será un fracaso”.

El Papa Francisco afirmó este viernes en la puerta de los Llanos de Colombia que la reconciliación se concreta y consolida con el aporte de todos.

Ante una multitud calculada en más de 600 mil habitantes, el Papa en segundo día de visita a Colombia promoción una homilía titulada “Reconciliarse en Dios, con los Colombianos y con la creación”.

“La reconciliación, por tanto, se concreta y consolida con el aporte de todos, permite construir el futuro y hace crecer la esperanza. Todo esfuerzo de paz sin un compromiso sincero de reconciliación será un fracaso”, dijo el Obispo de Roma, quien estuvo acompañado de numerosos obispos encabezados por el de Villavicencio, monseñor Oscar Urbina.

En la misa celebrada en la zona de Catama, en las afueras de la capital del departamento del Meta, tuvo lugar la beatificación del sacerdote colombiano Pedro María Ramírez Ramos, asesinado en los hechos del 9 de abril de 1948 en la ciudad tolimense de Armero; y de monseñor Jesús Emilio Jaramillo Monsalve, obispo de Arauca, asesinado por la guerrilla en 1989.

Francisco dijo que estos dos dos colombianos son “expresión de un pueblo que quiere salir del pantano de la violencia y el rencor”.

En el calendario de la Iglesia católica se celebró este viernes el nacimiento de María, y el Papa dijo que esta festividad proyecta su luz “así como se irradia la mansa luz del amanecer sobre la extensa llanura colombiana, bellísimo paisaje del que Villavicencio es su puerta, como también en la rica diversidad de sus pueblos indígenas”.

El Papa recordó que Colombia, “este pueblo de Dios”, ha estado llena de historias “muchas de amor y de luz; otras de desencuentros, agravios, también de muerte”.

“¡Cuántos de ustedes pueden narrar destierros y desolaciones!, ¡cuántas mujeres, desde el silencio, han perseverado solas y cuántos hombres de bien han buscado dejar de lado enconos y rencores, queriendo combinar justicia y bondad!”, afirmó.

Se preguntó cómo hacer para dejar que entre la luz y cuáles son los caminos de reconciliación.

“La reconciliación no es una palabra abstracta; si eso fuera así, sólo traería esterilidad, más distancia. Reconciliarse es abrir una puerta a todas y a cada una de las personas que han vivido la dramática realidad del conflicto”, sostuvo.

Advirtió que ” cuando las víctimas vencen la comprensible tentación de la venganza, se convierten en los protagonistas más creíbles de los procesos de construcción de la paz”.

En ese sentido señaló que “es necesario que algunos se animen a dar el primer paso en tal dirección, sin esperar que lo hagan los otros. ¡Basta una persona buena para que haya esperanza! ¡Y cada uno de nosotros puede ser esa persona!”

Aclaró que “esto no significa desconocer o disimular las diferencias y los conflictos.

No es legitimar las injusticias personales o estructurales. El recurso a la reconciliación no puede servir para acomodarse a situaciones de injusticia”.

Se refirió también a la riqueza natural de Colombia y acudió a la letra de una canción de Juanes para subrayar que hay que cuidarla.

“En este entorno maravilloso, nos toca a nosotros decir sí a la reconciliación; que el sí incluya también a nuestra naturaleza”, expresó.

“Un compatriota de ustedes lo canta con belleza”, comentó el Papa:

«Los árboles están llorando, son testigos de tantos años de violencia. El mar está marrón, mezcla de sangre con la tierra» .

Y por último indicó que “la violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes”.

Las frases de esperanza se escucharon en su homilía:

¡Basta una persona buena para que haya esperanza”.

Se declaró consternado por el terremoto ocurrido en México y por los sucesos alrededor del huracán Irma que sacude a los Estados Unidos.

Noticia en desarrollo.

Francisco en Villavicencio.

Francisco en Villavicencio.

Francisco en Villavicencio.

Francisco en Villavicencio.

Francisco en Villavicencio.

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Francisco en Villavicencio.

Francisco en Villavicencio.

 

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