Guindados de la brocha

Por Ricardo Escalante  – Ni antes ni ahora la oposición venezolana  ha estado unida en sus luchas contra el chavismo. Nunca. Lo que sí ha habido es coincidencias para enfrentar determinados abusos que afectan a todos los partidos y ciudadanos por igual, pero el mar de fondo siempre ha estado ahí aunque algunos se empeñen en negarlo.

Antonio Ledezma y Leopoldo López.

La Mesa de Unidad Democrática es un saco de gatos en el cual no faltan quienes en los momentos críticos del gobierno asumen posturas para quebrar la resistencia civil, tal como ocurrió en febrero del año pasado con los aguerridos estudiantes y en otra ocasión con las mujeres. Han sobrado las jugarretas para controlar las protestas populares, que ahora no obedecen instrucciones porque el liderazgo carece de discurso coherente y de firmeza.

El alcalde Antonio Ledezma en su mensaje a los venezolanos describió en forma gráfica lo antes citado. Reflexivo y conocedor de la realidad nacional, con experiencia política y estilo sosegado denunció las patrañas de los facinerosos enquistados en el poder y, al mismo tiempo, puso el dedo en la llaga de las flaquezas de la MUD e invitó a una unidad real de propósitos y discursos. ¿Tenía información de lo que se cocinaba? No lo dudo.

Era el discurso del hombre que no ha perdido tiempo en su reclusión forzada, que ha leído y analizado. Lo había hecho antes, pero ahora hablaba con un léxico más afilado, como debe ser cuando se asumen responsabilidades de conducción pública.

Escuché también las dos grabaciones de Leopoldo López, cuya valentía y decisión están fuera de serie. Tres años en prisión, aislado y vituperado por la satrapía del régimen, no le han doblegado el espíritu de combate. Es admirable. Debo confesar, sin embargo, la sensación de haber escuchado las mismas palabras y latiguillos anteriores a la cárcel, nada perfeccionado en quien con toda seguridad ha leído y examinado con lupa muchos libros, no solo de política, historia y sociología, sino también de literatura universal y latinoamericana, cuya riqueza no se discute. Pero claro, es temprano y estamos obligados a esperar sus actuaciones en un futuro cercano, con el país libre de totalitarismos.

Este es un momento aciago, sin derechos ciudadanos, con represión brutal, a lo cual se suma la amenaza de los interesados en agarrar mangos bajitos. Le hacen un gran favor al gobierno al anunciar desde ya su participación en las posibles elecciones regionales y de alcaldes, al intentar el desvío de la atención ciudadana de las tropelías del régimen cuyas reglas son diseñadas cada mañana en La Habana.

Ricardo Escalante, periodista venezolano independiente, analista político y articulista.

¿Podrán ellos creer en elecciones pulcras después de lo dicho por Smartmatic? ¿Depositarán su confianza en la señora Tibisay Lucena y sus apandilladas? ¿Pensarán que la voluntad de Maduro es reversible? ¿No será esto una manera de liquidar las protestas populares después de tanta sangre derramada?  Ya los síntomas y las negociaciones a medianoche se sabían, pero ahora tenemos más razones para dudar de ciertos dirigentes de la oposición.

Anunciar candidaturas es una puñalada al movimiento popular que en las calles ha acosado y puesto contra la pared a un régimen de narcotraficantes, es legitimar la Constituyente y decir que las elecciones por venir serán limpias porque habrá testigos de la oposición. Es algo más grave aún: terminar de decepcionar a los venezolanos que una y otra vez han sido llevados de engaño en engaño. ¡Válgame Dios!

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