Accidente minero de Cucunubá (análisis)

 

Por Álvaro Orlando Pedroza Rojas, Ing. Civil y Raimundo Alonso Pérez Gómez, Ing. de Minas* – Otra dura lección sobre la seguridad de la labor minera que convoca urgentemente la  práctica de una minería bien hecha, con sentido sustentable y segura.

La reciente emergencia minera, con un saldo de trece (13) muertos y un herido (hasta el momento de escribir estas líneas) ocurrida en una mina subterránea de carbón, en la vereda  Pueblo Viejo, del municipio de Cucunubá, Cundinamarca,  a 90 km de Bogotá, a causa de una concentración y explosión de gas metano, en los sectores  conocidos como Cerezo y Cuasco, conectados entre sí, (según se reporta en lo expresado por el  director de la Unidad de Gestión de Riesgo de Desastres), trae de nuevo a la mesa de la reflexión el problema de las condiciones de  seguridad y salud para los trabajadores  en las labores mineras, pero por sobre todo, el tema del grado de responsabilidad que les asiste a todos los actores del sector, en cuanto al cumplimiento de las normas que regulan tal actividad.

Rescatistas entrando a las minas El Cerezo y La Guasca, de la Vereda Pueblo Viejo, en el Municipio de Cucunubá. Fotografía de César Melgarejo / EL TIEMPO

Como en la obra literaria de García Márquez, donde la realidad supera la ficción,  en el sector minero nacional pareciera que la naturaleza se viste de realidad y supera lo planificado  o, al menos,  reta a los encargados de organizar la labor minera a hacer una revisión  de la concepción y de los esquemas como se proyectan la actividad productiva minera, el sistema de explotación y, el cuidado por cumplir a cabalidad las normas de seguridad e higiene, consagradas en la reglamentación vigente.

Quienes escriben estas líneas, académicos del Departamento de Geotecnia y Minería de la Universidad Francisco de Paula Santander, por razones de  estar  en permanente reflexión sobre aspectos y avatares de la Ingeniería de Minas, lo ocurrido, es una nueva lección de estudio profundo obligatorio, en cuya discusión deben estar todos los protagonistas de la actividad minera en Colombia.

Preocupa a los docentes del departamento académico que atienden el Programa de Ingeniería de Minas de la UFPS, al Grupo de Investigación GEOENERGÍA y, a los profesionales del gremio, que las prácticas mineras se distancien de la necesidad de realizar una minería bien hecha, en el marco de un desarrollo sostenible y bajo claras premisas de higiene y  seguridad industrial  y salud en el trabajo ; el no ceñirse a ellas es aceptar inhumanamente como destino final de quien decide habitar espacios temporales de su vida bajo tierra para ayudar a dinamizar el planeta extrayendo sus recursos, a tener que escoger como sino de su vida: o una enfermedad o la muerte. Los aspectos aquí destacados en negrilla constituyen la columna vertebral de una de las Líneas de Investigación de GEOENERGÍA, unidad de investigación formativa y científica institucional que comprende que, el sentido de toda profesión es y debe ser antropocéntrico.

Por ello, estas reflexiones se comparten, en primera instancia por el dolor que causa saber que hombres que soñaron esperanzas de vida y  le apostaron a extraer de las entrañas de la tierra un recurso mineral, como medio para ganar el pan para llevar a casa y los recursos para sostener una familia, hayan encontrado la muerte.

En segundo lugar, porque se ha vuelto lugar común cada vez que ocurre un evento de la naturaleza del trágico episodio referenciado, que los periódicos registren frases pronunciadas por quienes sufren el dolor de haber perdido a sus seres queridos, por quienes sobreviven a la tragedia, o por quienes están, directa o indirectamente involucrados en el sector minero, en un determinado espacio de tiempo y lugar.  A fuerza de leer varios informativos socializados en la Red  [(1)[1] , (2)[2], (3)[3], (4)[4], (5)[5], (6)[6], (7)[7], (8)[8]], cuyos títulos de algunos de ellos son aquí relacionados:

(1)          “Explosión en mina de Cucunubá (Cundinamarca), deja dos personas muertas”  El Espectador.  23 de Jun 2017 – 6:47 PM. Por Redacción Cundinamarca.

(2)        “Continúan labores de socorro en mina de Cucunubá: ya son ocho las víctimas fatales” Noticias Caracol. Sábado 24 de junio de 2017

“Dos personas muertas por tres explosiones en minas de Cucunubá” El Tiempo, Bogotá 23 de junio de 2017

“Sobrevivientes a explosión en mina de carbón narraron los momentos que vivieron”. Noticias RCN, 24 de junio de 2017

“Los riesgos que llevaron a la tragedia en la mina de Cucunubá” El Colombiano, Julián Amorocho Becerra y AFP, 24 de junio de 2017

“Dos muertos, dos heridos y cerca de 15 personas atrapadas deja una explosión en una mina de carbón en Cucunubá”. La FM. Nacional, Noticias. 23 de junio de 2017.Colprensa, El País. Junio 25, 2017 – 09:19 a.m.

“Una de las minas de Cucunubá no tenía título minero”. El Tiempo, 25 de junio de 2017.

“Un muerto y un desaparecido en derrumbe de una mina en Lenguazaque, Cundinamarca”. El País. Com.co, 25 de junio de 2017.

Asomamos, para la reflexión, un par de tales  frases pronunciadas y divulgadas en los medios mencionados, que suscitan preguntas que deben ser objeto de discusión y análisis, así:

“En las más de tres décadas de labores bajo tierra nunca presenció un accidente como éste”.  Pensamos sobre el particular que, una labor minera es dinámica y, más si es subterránea, por cuanto el nivel de amenaza relacionado con las incertidumbres geológicas crece a medida que se profundiza; esta afirmación sugiere que el grado de riesgo se incrementa y que por lo tanto se aumenta la probabilidad de que en cualquier momento se modifiquen las condiciones de la “supuesta estabilidad”. Tal situación exige un mayor monitoreo, control y cumplimiento estricto de las normas de seguridad.

Una segunda frase que reportan quienes cubrieron la noticia, al referirse al pronunciamiento de un padre que perdió a su hijo en la tragedia: “Él decía que la mina estaba bien ventilada, aunque en la zona había mucho gas”.   Al respecto consideramos que, en materia de seguridad minera bajo tierra, nunca serán suficientes las medidas de prevención de accidentes y el monitoreo diario de las condiciones internas de la mina. Esa frase motiva el surgimiento de algunas preguntas: ¿Qué significa para un empresario minero o un obrero afirmar que la mina está bien ventilada? Si se tiene evidencia de la migración de gas hacia el interior de la mina, ¿Cuál es el nivel de resolución y exactitud del monitoreo que se realiza? ¿Se hace análisis crítico de la bitácora de campo en la cual se consignan los registros? ¿Cuál la decisión que se adopta? ¿Cuál el control que se ejerce?

En alguna de las noticias socializadas se reporta como expresión de compromiso dada por el director de gestión del Riesgo de Cundinamarca: “Tras finalizar las labores de búsqueda investigaremos las causas que llevaron a la explosión”. Por otra parte, Rodríguez José David, 25 de junio de 2017, enviado especial del Diario El Tiempo, reporta en (7):“Silvana Habib Daza, presidenta de la ANM, advirtió que “una de las minas no tiene título minero, por lo cual no tenía autorización para ninguna actividad” y agregó: “La otra tiene título, pero no autorización ambiental para explotar, eso lo estamos verificando. En este momento nos dedicamos al salvamento minero; cuando este termine se iniciará la investigación”.

Con referencia a tales declaraciones, a quienes escriben este texto, les surgen algunas inquietudes. Ha sido señalado en los reportes de prensa que, la mina en donde ocurrió la tragedia lleva un nivel de profundidad cercano a los 550 m; lo cual sugiere que tal explotación ya tiene un tiempo apreciable desde el inicio de la ejecución de las labores (No puede haberse llegado a ese nivel de la noche a la mañana).  ¿Cómo se explica entonces que la supuesta “mina ilegal”, haya estado activa  (sin la exigencia de la formalidad y legalidad) durante un tiempo apreciable para alcanzar el nivel de profundidad que se menciona? ¿Cómo se explica que la mina que tiene título pero no autorización ambiental para explotar, hubiera estado activa? ¿Estaba la zona fuera del alcance geográfico de fiscalización? Y, de estarlo, ¿Por qué?

Lamentablemente, justo cuando aún no pasaba la tristeza por el lamentable accidente de Cucunubá, se comunica (8) por los medios de prensa del país acerca de la ocurrencia el día 25 de junio del año en marcha, de un derrumbe en una mina en Lenguazaque, Cundinamarca, que dejaba al menos un saldo de una persona muerta y otra desaparecida. Y, nuevamente, señala el reportero “La minería ilegal dejó una nueva tragedia en el departamento de Cundinamarca, a menos de 30 horas del fallecimiento de 13 mineros en Cucunubá”.

Pero, al hacer referencia a la ilegalidad, bien vale la pena,  por la pertinencia, acotar el mensaje puesto en Facebook por el Ing. de Minas Carlos Javier Montes quien señala: “ Son tan ilegales o informales quienes operaban mina Cerezo y Cuasco, en Cucunubá, como quienes transportan, comercializan y compran finalmente el mineral extraído”…  Y complementa: “Necesitamos acciones sobre toda la cadena productiva; no se puede castigar un eslabón y premiar a otros, ¡si tomamos este tipo de acciones la minería puede ser mejor!”.

Las inquietudes aquí presentadas no tienen otro propósito que alimentar la discusión que conlleve a mejorar condiciones de seguridad de la labor minera,  a despertar conciencia sobre el compromiso individual y colectivo que tienen todos los que, de una u otra forma, están relacionados con el sector minero nacional, a señalar que para un empresario minero resulta altamente ventajoso invertir en seguridad y en ingeniería preventiva para reducir (y en lo posible evitar) que eventos de accidentalidad como el presentado, no sólo ponga en riesgo las vidas de las personas sino todo el capital y activo del propio empresario, al tener que responder penalmente si se demuestra su responsabilidad por omisión de las  normas y reglamentos de seguridad y salud en el trabajo a que está obligado a dar estricto cumplimiento.

La salud, integridad física y moral y la vida de las personas que laboran en mina, el grado de compromiso y de responsabilidad que tienen los empresarios y las autoridades, en términos de la ley, deben ser aspectos de una continua búsqueda por mejorar procesos, de cumplir sin excepción protocolos de seguridad, de aplicar con rigurosidad las normas legales vigentes sobre seguridad, higiene y salud en el trabajo.

No puede ser, que en pleno siglo XXI, caracterizado por el vertiginoso desarrollo de la ciencia y la tecnología, el sitio de trabajo minero subsista como escenario con problemas de salud, de seguridad y elevados índices de accidentalidad y morbilidad, en donde las opciones de un obrero sean la enfermedad laboral  y/o la  muerte.

Por Álvaro Orlando Pedroza Rojas, Ing. Civil, Esp. Tec. Vol. M.Sc. Ing Civil-Geotecnia; Profesor Titular UFPS Director del Grupo de Investigación en Geología, Geotecnia y Minería de la UFPS (GEOENERGÍA)

Raimundo Alonso Pérez Gómez, Ing. de Minas, Esp. en  aseguramiento de la calidad. Magister en Práctica Pedagógica. Profesor Asociado UFPS – Director de Línea de Investigación en el GI GEOENERGÍA UFPS.

 

[1] http://www.elespectador.com/noticias/nacional/cundinamarca/asi-se-intenta-rescatar-los-mineros-atrapados-en-cucunuba-articulo-699981

 

[2] https://noticias.caracoltv.com/colombia/continuan-labores-de-socorro-en-mina-de-cucunuba

 

[3] http://www.eltiempo.com/bogota/explosion-en-una-mina-de-carbon-de-cucunuba-cundinamarca-102206

 

[4] http://www.noticiasrcn.com/nacional-regiones-centro/sobrevivientes-explosion-mina-carbon-narraron-los-momentos-vivieron

 

[5] http://www.elcolombiano.com/colombia/labores-de-rescate-en-la-mina-de-cucunuba-YK6783122

 

[6] http://www.lafm.com.co/nacional/explosion-una-mina-carbon-cucunuba-cundinamarca-deja-18-personas-atrapadas/

 

[7] http://www.eltiempo.com/bogota/mina-que-exploto-en-cucunuba-no-tenia-titulo-minero-102478

 

[8] http://www.elpais.com.co/colombia/un-muerto-y-un-desaparecido-en-derrumbe-de-una-mina-en-lenguazaque-cundinamarca.html

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