Tinta con dolor

Por Natalia Meza- Estudiante UFPS

Vicente León, o como lo llaman en el barrio José Bernal, de la ciudad de Cúcuta “Don Vicente”, nació en 1942, en Arboledas, Norte de Santander, llegó a este barrio, por “vueltas que da la vida”,después de tener una familia numerosa, con siete hijos, hace 10 años reside solo en su “ranchito”.

Es el segundo de cinco hermanos, sus padres, Víctor Manuel García y María Antonia León. Estudió en Villa Sucre, hasta cuarto año, cuenta que para ir a la escuela, siempre era difícil, según él, actualmente existen más facilidades para estudiar.

Vicente León. Foto de Natalia Meza.

“Nos tocaba dos horas subiendo, porque teníamos que ordeñar las vacas, me levantaba a las 4:00 am, llegaba al pueblo y a las 7:00, estaba en el colegio. Duré tres años vendiendo leche”.

Entre cosechas y fincas, vivió con sus padres 26 años,cómo anécdota de su círculo familiar relata de forma divertida que su padre ganó la lotería, “En aquel tiempo como $ 40.000 pesos era mucho, así que con eso mi papá arregló la finca, sembró unos pastos”.

Recuerda que en su niñez, jugaba trompo, pero los sábados transcurrían con su profesor, Luis Alberto Cárdenas, mientras oraban, y los domingos junto con sus compañeros del colegio iban a la iglesia.

Un hecho que lo marcó en su niñez, Don Vicente, ha sido víctima de desplazamiento desde los cuatro años, porque su padre pertenecía  al partido liberal.

Por otra parte, los “Chulavitas” (las bandas armadas de origen campesino en Colombia) quemaron y destrozaron sus pertenencias y vivienda en Arboledas.

En Norte de Santander, los desplazamientos forzados continúan. Según la Fundación Ideas para la Paz, las acciones de las guerrillas y el bajo esfuerzo militar originó desplazamientos masivos que se incrementaron en los años 2012 y 2015, con cerca de 2.600 y 3.200 personas afectadas.

En su juventud, durante dos años, prestó servicio militar, después fue a Buga, por recomendación de su coronel, Fernando Landazábal Reyes, quiso ser policía, pero su padre no lo permitió.

Tiempo después con 26 años, conformó su familia, se casó con Margarita Guarín de León, menciona“La conocí en camino, pero era difícil conquistarla, antes no había ningún medio de comunicación así, que tocó por cartas”.

Durante un año, Don Vicente, le enviaba cartas, con su cuñado, durante su trabajo se escapaba para sólo verla, sonriendo menciona “Mi trabajo quedaba a una hora de su casa y yo corría mucho, sólo para verla así llegaba antes”, estuvo casado 35 años con la Señora Margarita.

Zona de invasión José Bernal en Cúcuta. Foto de Natalia Mesa.

¿En qué trabajaba?

“Paliando en la finca de mi papá, yo siempre trabajé en el campo, toda mi vida”.

​“Siempre a medias”, resopla, Don Vicente, se refiere a esto porque en otra finca que no era el dueño, trabajaba y la mitad de lo que cosechaba lo repartía en aquel entonces con el terrateniente.

Para él “Fueron tiempos muy duros, un día, la dueña de la finca, doña Romelia, me dijo que le comprara los bultos de café, yo no tengo plata le dije, y me echó. Sólo me pagó como $120.000 pesos durante los tres años de trabajo”.

Desesperado, por su situación económica, consigue trabajo en Trompillales, otra finca“Me cambió la vida, primero llegué como contratista, yo había trabajado muy bien, la honradez es lo que vale, vendía el café, podía sostenerme”.

Familia golpeada por la violencia

Con esfuerzo logró sacar a su familia adelante, siempre “paliando” en las fincas. Tuvo siete hijos, de los cuales tres fueron asesinados  cuando apenas tenían entre 20 y 26 años, entre los años 2001 y 2005.

Don Vicente, entre sus objetos más preciados, tiene un cuaderno desgastado, en esta contiene fechas importantes de su familia, como los cumpleaños de sus nietos e hijos, pero también las fechas de los asesinatos de sus tres hijos, estos anotados con tita y dolor.

Don Vicente, Narra la muerte de su hijo“José, trabajaba como pirata, se le presentó un señor para que lo llevara a otra parte, porque quería matar a alguien y él dijo yo no me presto pa’ eso, entonces le pegaron un tiro. Lo tiraron a un parque y se llevaron el carro, tenía sólo 26 años, ya tenía hijos, esposa, pero como hoy en día la vida es esa, matan sin razón”.

Fermín, su otro hijo, quien todavía vivía con sus padres, y trabajaba en la finca “el vagial” también fue asesinado “Cuando eso la guerrilla decía que quienes se toparan después de las 7 de la noche, los mataban y así fue”, él iba bajando por el Planado y le dispararon por las costillas”.

¿Cómo reaccionó en ese momento?

Vicente León. Foto de Natalia Meza.

​​Resignado menciona, “Qué hacemos, pa’ ponerse a uno a llorar, ya se fue. Mi esposa sí reaccionó feo, mucho llorar, yo también porque soy padre de familia, pero ella más. Sin un peso en el bolsillo me tocó ir a Duraría y me prestaron $50.000 pa’ enterrarlo y ahí hicimos una vaca pa’ pagar”.

Fermín, regresaba a casa de sus padres, para darle la razón a su madre de la cita médica, pues ella padecía de cáncer de seno. El señor Vicente, se enteró al otro día que su hijo había muerto estando en Bochalema, por un amigo ‘el compra cafés’.

Junto con su cuñado, realizaron el levantamiento del cuerpo. “allá tocaba, levántelo como pueda”.

Doris, de 24 años, también fue asesinada, en presencia de sus hijos, Tristemente relata “Doris, la sacaron de la cocina, estaba sirviendo la comida de los niños, también en una finca, después dijeron que la confundieron con otra mujer”.

A raíz de los asesinatos de sus hijos, la salud de su esposa, empeoró y falleció.

Sus otros hijos, ya se encuentran casados, en total tiene 15 nietos. Lo poco que tenía Don Vicente, es decir dos fincas o parcelas, las repartió a sus hijos y nietos en partes iguales, con lo restante, Vicente, compró como él lo llama “El rancho” hace 7 años.

Cuando le pregunté cómo definiría el posconflicto, no respondió, traté de explicarle, mencionaba que tampoco puede informarse, pues hace ya tiempo su viejo televisor dejó de funcionar, pero luego añadió “Supongo, todos los años atrás, lo que me pasó, es eso, si no lo hubiera, tendría a mi hijos vivos”.

A pesar de sus duras vivencias, constantemente es una persona alegre, me deja de enseñanza que por más difíciles que sean nuestros problemas, siempre hay que enfrentarlos con una sonrisa.

Actualmente, Don Vicente, tiene muchas necesidades económicas, pues se encuentra en  la tercera edad, no tiene pensión, con un poco de vergüenza menciona que tiene que esperar a que sus hijos puedan enviarle dinero para sus necesidades básicas.

Gracias, Don Vicente por contarme su historia.

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