Buenos Aires y su vocación verde

  • Mientras recorría algunas vías de Buenos Aires, en el “Fitito” rojo de Andrés Camilo, recordé el cují, símbolo de los cucuteños, que tiene una característica especial y es que crece al ritmo del viento como si fuera una sombrilla.

Bosques de Palermo en Buenos Aires. Foto de Andrés Camilo Nigrinis Stapper

 

Por Mary Stapper – Buenos Aires, Argentina.

Buenos Aires enamora. Es una ciudad llena de árboles que se podría comparar con Cúcuta, Colombia, en la frontera con Venezuela, por el color verde de sus calles, parques y avenidas, donde los oitíes, almendros, lluvia de oro, matarratón, chiminango y totumo entre otras especies, dan cobijo a quienes caminan por sus amplios andenes sin importar la hora del día en que lo hagan porque se forman arcos en algunas calles de la ciudad.

El bellísimo Malecón, gestado en la Gobernación de María Carmenza Arenas, construido en la de Margarita Silva de Uribe y restaurado en la Alcaldía de Donamaris Ramírez París, es una gran atracción turística. De eso se enorgullecen quienes han nacido en Cúcuta, o quienes hemos crecido en la ciudad.

Sin embargo, en Cúcuta se ha perdido un poco la cultura del árbol, mientras que, en Buenos Aires, sus habitantes protegen y cuidan su arborización y no la talan para que se vean los muros de ladrillo y cemento.

Los bonaerenses y visitantes se deleitan cuando las hojas y flores caen a las calles como si formaran alfombras al paso de la gente. Recortan las ramas bajas para que cada árbol crezca hacia arriba como una escultura viviente que da sombra y refresca el ambiente.

Buenos Aires y su vocación verde. Foto somoslarevista.com

En Cúcuta, quitan las copas y los dejan en puros palos, cuando no utilizan la motosierra con permiso de las autoridades ambientales.

En mi segundo día en Buenos Aires, mi hijo Andrés Camilo me llevó al bosque de Palermo, con más de 80 hectáreas, uno de los espacios verdes más grandes de la Capital Federal Argentina.

Buenos Aires. Bosques de Palermo. Foto somoslarevista.com

Lo que se ve en el recorrido, encanta. Los habitantes de la ciudad de Buenos Aires lo visitan para hacer picnics, o para practicar algún deporte. Y lo dejan tal como lo encontraron: sin basuras.

En el parque se encuentran dos lagos artificiales que pueden recorrerse en bote o en bicicletas de agua.

Comenzó a construirse en 1974 por iniciativa del Presidente Domingo F. Sarmiento. El diseño original estuvo a cargo de los arquitectos Oldendortf, Mauduit y Wyscky.

Se calcula que el bosque cuenta con más de 12.000 árboles, muchos de los cuales son tipas, eucaliptos, talas y ombúes.

Dentro del parque, en la Plaza Holanda, se encuentra el Rosedal, un jardín como más de 12.000 rosales, que cuando los podan, reparten las rosas entre los visitantes.

En Cúcuta existía la costumbre, cada vez que nacía un niño, de plantar en el jardín de la casa, o en la acera, frente a la casa, un mago o cualquier otro árbol.

Cuando escribía esta crónica de viaje recordé algo que le escuché a  Rosa Somavilla,  Consulesa de España quien señaló, “apropiarse de un lugar no es, únicamente hacer de él una utilización reconocida, es establecer con él una relación, integrarlo a las vivencias propias, enraizarse, dejar huella y convertirse  en  actor  de  su  propia  transformación y adquirir sentido de pertenencia”.

Según el investigador de la UFPS y creador de jardines en miniatura,  Evaristo Carvajal Valderrama, “entre la flora y la fauna existe una dependencia muy estrecha, basada en leyes naturales que rigen la estructura y funciones de las asociaciones de seres vivos”.

Buenos Aires. Foto somoslarevista.com

Mientras recorría algunas vías de Buenos Aires, en el “Fitito” rojo de Andrés Camilo, recordé el cují, símbolo de los cucuteños que tiene una característica especial y es que crece al ritmo del viento como si fuera una sombrilla. Dicen los expertos, es el último recurso que le queda a los cerros circundantes de tierra roja de Cúcuta.

Sería bueno para Cúcuta que se recuperara esa cultura del árbol para que sigamos siendo merecedores a los títulos que con tanto orgullo ostentamos como “Cúcuta, ciudad de los árboles”. O el de “Cúcuta, ciudad verde de Colombia.

Fitito. Foto somoslarevista.com

Buenos aires y su vocación verde. Foto somoslarevista.com

Buenos Aires y su vocación verde. Foto somoslarevista.com

Buenos Aires y su vocación verde. Foto somoslarevista.com

Buenos Aires y su vocación verde. Foto somoslarevista.com

Buenos Aires y su vocación verde. Foto somoslarevista.com

Buenos Aires y su vocación verde. Foto somoslarevista.com

Buenos Aires y su vocación verde. Foto somoslarevista.com

Buenos Aires y su vocación verde. Foto somoslarevista.com

Buenos Aires y su vocación verde. Foto somoslarevista.com

Buenos Aires y su vocación verde. Foto somoslarevista.com

Buenos Aires y su vocación verde. Foto somoslarevista.com

 

3 comentarios para "Buenos Aires y su vocación verde"

  1. Omar Ocariz  Abril 16, 2017 at 3:16 pm

    !Bravo señora Stapper! Aquí demuestras tu gran fortaleza del hacer periodístico, no sólo con tu escritura, extraordinariamente descriptiva, sino con tu especial sensibilidad con la cámara fotográfica. De verdad cumples con la premisa básica de ser maestra, maestra en el arte y el ejercicio del hacer periodístico. Otra interesante es tu gran vocación cucuteña, los aspectos comparativos con la capital argentina son muy validos y gratificantes. Feliz estadía en Buenos Aires junto a los tuyos. Cordialmente, Omar Ocariz

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  2. Xiomara Sosa Vera  Abril 17, 2017 at 5:26 am

    Mery: me encanto este reportaje, es verdad: Buenos Aires…enamora ❤️ Allí tengo amores y pedazos de mi corazón , bella ciudad , gente hermosa con mucha sensibilización hacia la discapacidad, educada con buen transporte etc…

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  3. Rosita  Abril 17, 2017 at 6:15 pm

    Que bella eres Mary. Me encanto lo descriptiva de tu nota. Siempre decimos que los ojos de la visita ve lo que nosotros no apreciamos. Con tu mirada la ciudad de Buenos Aires se ve hermosa.
    Un abrazo grande grande.

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