Los Wounaan Nonam del Litoral de San Juan, Chocó, no conocen el posconflicto

 

Por Natalia Meza, estudiante de la UFPS

“Podemos decir que, en la práctica, el posconflicto ya comenzó en Colombia”…”Estamos hablando cerca de 250 mil colombianos muertos y más de 7 millones de víctimas, incluyendo un número inmenso de personas desplazadas”. Santos, J. (2015), Foro de Oslo .  Ver el pos conflicto ya comenzó

Algunos tenemos la fortuna de decir que no conocemos en experiencia las consecuencias del conflicto, no obstante sabemos en teoría lo que implica el posconflicto, sin embargo existen familias, comunidades indígenas que conocen en la práctica este y que en su lengua nativa desconocen a que se refiere el posconflicto.

Los Wounaan Nonam del Litoral de San Juan, Chocó, no conocen el posconflicto. Foto de Natalia Meza para somoslarevista.com

Ailin Cupacán, de la etnia Wounaan Nonam, provenientes del resguardo Chagpien Tordó del Litoral de San Juan, Chocó, menciona “Es una palabra difícil para mí pos-conflicto”, aun así, en su espalda carga cada día las secuelas de la guerra, ella es víctima de desplazamiento junto con 55 indígenas, 16 familias. Se desplazaron desde el 21 de febrero al casco urbano de Buenaventura.

En 2016, según el monitoreo de OCHA (Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios) más de 8.300 personas fueron víctimas de desplazamiento masivo en los departamentos de Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño.

En 2017 este persiste, entre el 1 de enero y el 8 de marzo se han presentado 11 eventos de desplazamiento masivo que han afectado a más de 2.600 personas en los cuatro departamentos de la zona pacífica.

Ailin, proviene del resguardo dor ap dor, que significa tierra sagrada, aclara “Se llama así porque cuando era en el diluvio, nuestro Papá Dios nos salvó en esa montaña, y Jesús dijo a su papá Dios, que le dieran un pedazo de montaña y ahí se ubicaron”.

Son tres resguardos, dor ap dor, Chagpien medio, Chagpien Tordó, el primero tiene 24 años desde su fundación, y Chagpien medio tiene un poco más, hacen parte del corregimiento Copomá del Chocó.

Acostumbrada a usar parumas (faldas) y estar sin camisa, esa es su cultura, cuenta que “No brasier, y no pintar los ojos, nada de chanclas, ni pantalón, sólo la paruma y pintar la cara con jagua”.

¿Cómo hacen eso, pintarse la cara con Jagua?

“Es una fruta, como un zapote, así mismo, uno lo raspa encima, lo raya y ella tiene agua”.

Tejen, hacen jarrones, canastos para usar o vender, los hombres tallan palos, bastones, y platones, también cazan. En sus fiestas toman el biche, el guarapo fuerte de maíz, y la chicha.

No creen en la medicina tradicional, ni oriental, en general es la causa de muertes de bebés indígenas, tristemente relata “Hace dos años que mi bebé falleció con diarrea y vómito en Santa Sofía, cuando lo traje ya no pudieron hacer nada, tenía un año”.

Además las constantes fumigaciones para la erradicación de los cultivos ilícitos con glifosato afecta los cultivos tradicionales y la salud de los menores.

Por otra parte, es la primera vez que el resguardo se desplaza. Desde el 2004 han querido hacerlo, pero el temor les impedida, Ailin cuenta, “siempre hacían bombardeo, queman cultivos; llevaban menores de edad, ellos decían si ustedes van a “desplazá” ustedes no van a “contá” allá al gobierno”.

En el Boletín humanitario mensual realizado por OCHOA, En 2016 la confrontación entre grupos armados no estatales y la Fuerza Pública, así como el accionar de los grupos armados posdesmovilización, resultó en graves consecuencias humanitarias.

Los Wounaan Nonam del Litoral de San Juan, Chocó, no conocen el posconflicto. Foto de Natalia Meza para somoslarevista.com

Desplazamientos forzados, restricciones a la movilidad y al acceso a servicios básicos, amenazas, homicidios, reclutamiento, violencia sexual entre otros han sido las consecuencias. Las poblaciones indígenas y afrodescendientes siguen siendo las más afectadas por estos hechos.

En el enfrentamiento del 7 de febrero de 2017, Ailin, con temor menciona que han sido reclutados dos miembros de la comunidad, de 15 y 18 años. “Ellos dicen que no diga que ellos han reclutados los menores de edad”, las amenazas son las principales causas por las que la comunidad prefiere no mencionar quienes son los actores del conflicto.

¿Cómo afecta el conflicto armando a la comunidad?

En sus propias palabras “Los niños se asustan, allá no más se oye pajaritos, ahora pasan esas avionetas, la fumigación… el plátano, el maíz, el arroz, ósea todo lo van a coger y uno queda sin comida y los niños también”.

En el informe de OCHA, como respuesta a la emergencia, la autoridad local a través de la Secretaría de Convivencia de Buenaventura ha entregado alimentos perecederos y no perecederos para tres días (26 de febrero), 30 colchonetas (23 de febrero), pañales para una semana (27 de febrero), menajes de cocina y 1 estufa con pipa de gas, lo cuales no dan abasto para la preparación de los alimentos de todas las familias.

Por su parte, Secretaría de Salud entregó más de 20 toldillos, realizó una fumigación y una brigada de atención, Secretaría de Educación estuvo consolidando información de la población edad escolar.

La respuesta internacional, ACNUR (La agencia de la ONU para los refugiados) ha brindado acompañamiento y asesoría a las familias desde el inicio de la emergencia, y ha realizado procesos de incidencia ante la institucionalidad.

El CICR entregó el 1 de marzo kits de cocina y vajilla, estufas de gas con su correspondiente pimpina, elementos y kits de aseo y desinfección, así como sábanas y cobertores, pero no es suficiente.

Por último, NRC en complementariedad con la Secretaría de Educación, se encuentra gestionando el suministro de kits escolares y Educación en Emergencias.

Ailin, no podrá definir el concepto de “posconflicto”, pero tiene claro que la paz no es su situación, “Si hubiera paz no estaríamos acá, estábamos más tranquilos hace 30 años, las madres iban a pescar, a buscar camarones; iban a buscar sus bananos ellas solas, no tenían miedo. En ese tiempo no había ni motores como ahora, ellas no pensaban nos pueden violar”.

Los Wounaan Nonam del Litoral de San Juan, Chocó, no conocen el posconflicto. Foto de Natalia Meza para somoslarevista.com

 

 

 

 

 

 

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