Antonio José Lizarazo Ocampo recibió honores en Norte de Santander

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“Ser juez de la República, como dice el profesor argentino Jorge Reinaldo Vanossi, “es realmente lo más grande a lo que puede aspirar un hombre que dedica su vida al derecho”, dijo Antonio José Lizarazo Ocampo, durante el homenaje del cual fue objeto en su tierra natal, Cúcuta, Norte de Santander.

Aunque  Lizarazo Ocampo, magistrado de la Corte Constitucional opuso resistencia al homenaje que le ofrecieron distintos estamentos, no tuvo más remedio que aceptarlo porque los oferentes consideraron que sus méritos los había ganado por su trayectoria, transparencia y rectitud en el ejercicio profesional y en los diferentes cargos ocupados a lo largo de su vida.

Y fue su maestro, el ex Consejero de Estado Miguel González Rodríguez, quien hizo un recuento de los logros alcanzados por quien fuera uno de sus más brillantes alumnos. 

La Casa Museo del General Francisco de Paula Santander sirvió de escenario propicio para este homenaje a Lizarazo Ocampo. Uno a uno, fueron pasando los rectores de la Universidades Libre, Francisco de Paula Santander y de Pamplona. También la gobernación de Norte de Santander, las Alcaldías de Cúcuta y Los Patios, los abogados, los magistrados del Tribunal Administrativo de Norte de Santander y del contencioso se unieron a este reconocimiento. 

Homenaje a Antonio José Lizarazo Ocampo. Foto somoslarevista.com

La emoción iba subiendo entre los invitados especiales quienes cuchicheaban, entre sí, sobre los logros de este cucuteño que a todos deja satisfechos como un ejemplo para la sociedad y las nuevas generaciones.

Entre los estamentos que se unieron en este reconocimiento de vida profesional se encuentran las universidades Libre, Francisco de Paula Santander, de Pamplona, las Alcaldías de Cúcuta y Los Patios, Corponor, el Tribunal Administrativo de Norte de Santander y la Gobernación.

Por parte de la administración departamental, el gobernador William Villamizar Laguado, hizo entrega de la medalla José Eusebio Caro, en grado extraordinario, por su destacada labor y por engrandecer el nombre del departamento.

“Es motivo de alegría exaltar y reconocer la trayectoria del honorable magistrado Antonio José Lizarazo, porque es un ejemplo a seguir para las nuevas generaciones”,  opinó el mandatario seccional.

Durante su discurso, con el cual agradeció el homenaje y las condecoraciones que colgaban de su pecho, y que lo hacían ver un poco encorvado, Lizarazo Ocampo,  reiteró: “desde el mismo momento de mi elección en la Corte, me expresaron su intención de ofrecerme un homenaje de reconocimiento por dicha elección, en particular a los directivos seccionales de la Universidad Libre, a los jueces y magistrados de éste Distrito Judicial, y a los honorables magistrados del Tribunal Administrativo de Norte de Santander, a quienes finalmente les manifesté mi aceptación”.

Antonio José Lizarazo Ocampo. Foto somoslarevista.com

“A varios de ustedes les expresé mi inicial resistencia a los homenajes por el sólo hecho de la elección, pues siempre he creído que los homenajes hay que merecerlos y ello sólo es posible al final y no al comienzo, cuando todavía no se ha demostrado tener el mérito para ello”, señaló.

Anotó que hay dos razones poderosas por las cuales he querido compartir con ustedes la inmensa satisfacción de haber alcanzado el sueño de ser juez del más alto tribunal de justicia del país. “La primera, es que se trata de un homenaje de ustedes, mis coterráneos, y comprendo el significado que para la región tiene el hecho de que uno de sus hijos llegue a ocupar una alta posición en la Rama Judicial del Poder Público. Tanto es así, que durante el proceso de elección en el Senado recibí el apoyo espontáneo y decidido de los Honorables Senadores Andrés Cristo, Manuel Guillermo Mora y Juan Manuel Corzo, quienes en esta oportunidad hicieron causa común y, dejando a un lado sus diferencias políticas, impulsaron mi candidatura dentro de sus respectivas bancadas”.

“La segunda razón, es que entiendo este homenaje como una oportunidad de mostrarles a las nuevas generaciones de cucuteños y nortesantandereanos que sí es posible alcanzar los sueños, por muy difíciles e imposibles que parezcan, si se buscan con determinación, perseverando a pesar de los obstáculos, levantándose una y otra vez de las derrotas, pero sobre todo, que sí es posible lograr las metas, incluso las más ambiciosas, con honestidad y transparencia”, enfatizó Lizarazo.

Y como el hombre es esclavo de sus palabras, el magistrado Antonio José Lizarazo Ocampo hizo hincapié en que no podría decir nada que comprometa la imparcialidad que demanda su nueva condición de juez, dijo:   “aprovecharé para leer algunos apartes del escrito que preparé como guía de mi intervención ante el Senado y que no pude utilizar por razón de las reglas de tiempo de la audiencia en que debía hacerlo.

Y continuó así su discurso de agradecimiento:

Pretendía exponer en aquella ocasión mi opinión sobre algunas de las cuestiones que más preocupan a los demócratas y a los juristas en relación con el papel del juez constitucional y las condiciones que deben reunir quienes aspiren a serlo, en particular en un momento como el que atraviesa nuestra Nación, y para un período que se intuye de profundas transformaciones orientadas a garantizar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo.

En un país como el nuestro resulta casi siempre válido comenzar por advertir sobre las circunstancias especialmente complejas que se viven en un determinado momento, pero pocas veces podríamos estar más de acuerdo en que nos encontramos ante una coyuntura histórica, caracterizada por una gran tensión entre distintas concepciones sobre aspectos fundamentales del pacto constitucional de 1991 y su aplicación a los objetivos de la paz y de la justicia, las cuales se suman a otras, propias del constitucionalismo contemporáneo aún no resueltas en nuestro medio.

Como muchos de ustedes, participé activa y directamente en el proceso democrático que dio lugar a la Constitución de 1991, en aquella época como Gobernador de Norte de Santander impulsando contenidos normativos en materia de fronteras,  y tal vez por ello sea de aquellos que valora y defiende el papel que, en general, ha desempeñado la Corte Constitucional como guardiana de su integridad y supremacía.

Parto del supuesto, hoy no discutido, de que la Constitución de nuestra época tiene carácter normativo y, al mismo tiempo, supremacía dentro del ordenamiento jurídico. Y si la Constitución es norma jurídica a la que el poder público debe someterse, su interpretación por el juez constitucional se encuentra igualmente delimitada por ella.

Ciertamente el papel del juez constitucional constituye uno de los aspectos más complejos del modelo constitucional adoptado en 1991 y, en general, del constitucionalismo contemporáneo.

Nadie desconoce las consecuencias que para la democracia tiene el ejercicio de la función de interpretar con autoridad vinculante la Constitución, en particular cuando se trata de establecer los límites materiales al poder de reforma de la misma, por parte del órgano de representación democrática.

En primer lugar, porque tales límites implican una restricción a la libertad de configuración del orden político y jurídico que corresponde a los ciudadanos y a sus representantes,

Y en segundo lugar, porque en el caso colombiano, tales límites no se encuentran establecidos expresamente en la Constitución.

Ciertamente, compete al juez constitucional garantizar la vigencia del modelo democrático constitucional y, por lo mismo, de los procedimientos y de las libertades y derechos que lo hacen posible, lo cual sin duda permite afirmar la incompatibilidad de un poder absoluto de reforma con el modelo democrático adoptado en nuestra carta política.

De estas sencillas reflexiones derivo en lo fundamental mi concepción acerca del ámbito y los alcances de lo que en mi opinión debe ser en ésta materia el papel del juez constitucional en una democracia como la nuestra, inspirada en la participación de los ciudadanos como principio rector, en la protección efectiva de los derechos fundamentales, de las minorías y de la oposición, y en la consagración de la libertad y de la igualdad como valores supremos que deben orientar nuestro destino como Nación.

Homenaje a Antonio José Lizarazo Ocampo. Foto somoslarevista.com

Esa es la responsabilidad que he asumido.

Ser juez de la República, como dice el profesor argentino Jorge Reinaldo Vanossi, “es realmente lo más grande a lo que puede aspirar un hombre que dedica su vida al derecho”.

Con mayor razón, en nuestro medio, ser magistrado de la Corte Constitucional.

Mi vida profesional ha estado dedicada al derecho bajo todas las modalidades posibles de su ejercicio: el litigio, la consultoría, la cátedra universitaria, la investigación, las publicaciones especializadas, entre otras.

Homenaje a Antonio José Lizarazo Ocampo. Foto somoslarevista.com

Podría decir, además, que se ha tratado de un ejercicio inspirado en la defensa de los valores, principios y derechos que consagra nuestra Constitución.

Estudié derecho con el propósito de prepararme para desarrollar de mejor manera una idea de justicia que desde muy temprana edad me había formado, en medio de las difíciles circunstancias que para realizar su proyecto de vida debe afrontar cualquier persona, como yo, perteneciente a una familia de clase media de la provincia colombiana. Todos tenemos una historia sobre nuestros orígenes y nuestras motivaciones. En mi caso, como muchos de ustedes conocen, tiene un lugar central mi madre, quien me inculcó los valores y principios, y la tenacidad para afrontar la vida en medio de la adversidad, sin perder la alegría de vivir y el optimismo en el porvenir.

En los primeros años de vida profesional participé en la política con la misma pero más elaborada ilusión de la justicia, convencido entonces de que su realización sólo resultaba posible en una sociedad democrática a cuya construcción quería contribuir activamente como ciudadano.

En los últimos 14 años he ejercido igualmente la docencia universitaria; he participado como conferencista y panelista en diversos eventos académicos nacionales e internacionales, invitado por autoridades de otros países y por organismos internacionales como la OEA, Transparencia Internacional, Naciones Unidas e IDEA Internacional, entre otros.

Se dice con frecuencia que los jueces deben ser imparciales, independientes, transparentes, conocedores de la realidad y poseedores de buenos conocimientos de las herramientas necesarias para la aplicación del derecho.

Finalmente, deseo reiterar hoy ante ustedes mi compromiso de actuar bajo tales estándares y cumplir con honestidad y rectitud la tarea encomendada, como lo he hecho en todos los cargos públicos y privados que he desempañado en mi vida.

Homenaje a Antonio José Lizarazo Ocampo. Foto somoslarevista.com

Homenaje a Antonio José Lizarazo Ocampo. Foto somoslarevista.com

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Un comentario para "Antonio José Lizarazo Ocampo recibió honores en Norte de Santander"

  1. Reynaldo Reyes  marzo 20, 2017 at 4:31 pm

    A todo señor todo honor. felicitaciones doctor Lizarazo. MUY MERECIDO su nombramiento como magistradode la corte constitucional, como persona y como cucuteño.

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