Colombia y Venezuela pactan no abrir paso fronterizo el 23 de julio: «la próxima será la definitiva», señaló María Ángela Holguín

Imágenes como las que vimos el pasado fin de semana, cuando ríos de venezolanos atravesaban la frontera en busco de productos de primera necesidad en Cúcuta, no se repetirán el próximo 23 de julio.

Escenas como ésta, no veremos este fin de semana en Cúcuta. foto somoslarevista.com

Escenas como ésta, no veremos este fin de semana en Cúcuta. foto somoslarevista.com

«No se va a volver a repetir una situación como la de estos días», ha dicho la ministra, «la próxima apertura será la definitiva». La decisión se toma de manera conjunta entre ambos países. Colombia seguirá permitiendo el paso de enfermos y escolares a través de los corredores humanitarios que funcionan desde el pasado agosto cuando el mandatario venezolano Nicolás Maduro decretó el estado de excepción en la zona y cerró su lado de la linde.

Por orden del presidente Juan Manuel Santos, la canciller colombiana, María Ángela Holguín, se reunió el lunes 18 de julio con las autoridades autoridades locales de ambos lados de la frontera que une por tierra a Colombia y Venezuela para evaluar la entrada de más de 150.000 venezolanos durante el pasado fin de semana.

Canciller María ángela Holguín en Cúcuta.

Canciller María ángela Holguín en Cúcuta.

Por su parte, el gobernador José Guillermo Vielma Mora, gobernador del Estado venezolano de Táchira, ha señalado que «Cada una de estas aperturas ha retrasado las negociaciones», Vielma  se ha convertido en el único portavoz de Venezuela en esta coyuntura. «Estoy ansioso por abrir la frontera, pero de manera legal y segura», señaló para aclarar  que lo sucedido el pasado fin de semana no ha sido una ilegalidad, sino una «manera sorpresiva» de permitir el tránsito a sus conciudadanos. El gobernador ha explicado que el próximo fin de semana las autoridades venezolanos «probarán sistemas de registro en los puentes para garantizar una buena apertura». Ninguno de los dos países prevé una llegada por sorpresa. «Lo que ha sucedido estos días es que desde Venezuela se invitaba a los ciudadanos a pasar», informó la Ministra Holguín..

Holguín ha reafirmado que la reunión con su homóloga venezolana, la canciller Delcy Rodríguez, se celebrará, pero sigue sin dar detalles de dónde se celebrará, ni de si se mantiene la fecha prevista para el 4 de agosto.

Seguiremos esperando, lo cierto es que aquí en Cúcuta, en la frontera con Venezuela, los venezolanos siempre serán bien recibidido y que los supermercados están llenos de productos tanto para ellos como para quienes vivimos de este lado de la línea froteriza, unidos siempre por lazos de hermandad porque nos une la misma lengua, la misma música, la arepa en sus diferentes manifestaciones y hasta las mismas canciones porque bailamos los mismos ritmos.

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3 comentarios para "Colombia y Venezuela pactan no abrir paso fronterizo el 23 de julio: «la próxima será la definitiva», señaló María Ángela Holguín"

  1. José Gilberto Donado Grimaldo  julio 20, 2016 at 12:04 am

    Con-versando……..Por Don Grim

    Reza el REFRÁN POPULAR
    «La tercera es la vencida»
    y que en forma decidida
    dará mucho de qué hablar.
    Se hubo de CONFORMAR
    REUNIONES, COMITIVAS,
    y hay mucha expectativa
    después del tiempo de espera
    de ABRIR muy bien la FRONTERA
    EN FORMA DEFINITIVA.

    Responder
  2. INGRID HARTMANN PAZ  julio 27, 2016 at 1:17 pm

    Roma 27 de Julio de 2016

    Buenas noches desde Roma,

    Transcribo un mensaje que recibí.

    AL FINAL de William Ospina.

    Despuès de una guerra de 50 años es tarde para los tribunales. Si hubo una guerra, TODOS delinquieron, todos cometieron crímenes, todos profanaron la condición humana, todos se envilecieron. la sombra de esa profanación y de esa vileza cae sobre la sociedad entera, por acción, opor omisión, por haber visto, por haber callado, por haber cerrado los oídos, por haber cerrado los ojos.

    Si para poder perdonar tienen que hacer la lista de los crímenes, hagan la lista de los crímenes. Pero esas listas solo sirven si son completas, y quién sabe que ángel podrá lograr el listado exhaustivo. Ya comete un error el que trata de convertir en héroes a unos y en villanos a los otros. Lo que hace que una guerra sea una guerra es que ha pasado del nivel del crimen al de una inmensa tragedia colectiva, y en ella puede haber héroes en todos los bandos, en todos los bandos cosas que no merecen perdón. Y ahì si estoy con Cristo: hasta las cosas más imperdonables tienen que ser perdonadas, a cambio de que la guerra de verdad se termine, y no sólo en los campos, los barrios y las cárceles, sino en las noticias, en los hogares y en los corazones. Pero que difícil es pasar la página de una guerra: la ciudadanía mira en una dirección y ve crímenes, mira en sentido contrario y ve crímenes.

    Es verdad. La guerra ha durado 50 años: de asaltos, de emboscadas, de bombardeos, de extorsiones, de secuestros, de destierros, de tomas de pueblos, de toma de cuarteles, de operaciones de tierra arrasadas, de tomas de rehenes, de masacres, de estrategias de terror, de cárceles, de jecuciones, de torturas, de asesinatos voluntarios, de asesinatos involuntarios, de minas, de orfandades, de infancias malogradas, de bajas colaterales, de balas perdidas. Medio siglo de crímenes a los que nos toca llamar la guerra. Pero cuando las guerras no terminan con el triunfo de un bando y la derrota de otro, cuando las guerras terminan por un acuerdo de buena voluntad de las partes, no se puede pretender montar un tribunal que administre justicia sobre la interminable lista de horrores y de crímenes que, hilo tras hilo, tejieron la historia.

    Lo que hay que hacer con las guerras es pasar la página, y eso no significa olvidar, sino todo lo contrario: elaborar el recuerdo, reconciliarse con la memoria. Como en el hermoso poema de «Después de la Guerra» de Robert Graves, cuando uno sabe que la guera ha terminado ya puede mostrar con honor las cicatrices. Y hasta abrazar el adversario. Y todos debemos pedir reparación. Hay una teoría de las víctimas, pero en una guerra de 50 años habrá quién no ha sido víctima. Basta profundizar un poco en sus vidas y los más probable es que hasta los victimarios los hayan sido, como en esas historias de la violencia de los años 50, donde bastaba retroceder hasta la infancia de los monstruos para encontrar unos niños espantados.

    También eso son las guerras largas: cadenas y cadenas de ofendidos. Por eso es preciso hablar del primer victimario: no los guerrilleros, ni los paramilitares, ni los soldados, colombianos todos, muchachos de la misma edad y los mismos orígenes, hijos de la misma desdicha y víctimas del mismo enemigo. Un orden inicuo, de injusticia, de menosprecio, de arrogancia, que aquí no sólo acba con las gentes: ha matado los bosques, los ríos la fauna silvestre, la inocencia, los manantiales. Un orden absurdo, excluyente mezquino, que hemos tolerado entre todos, y del que todos somos responsables. Aunque hay que añadir lo que se sabe: que todos somos iguales, pero hay unos más iguales que otros.

    Enumeren los crímenes, pero eso no pondrá fin al conflicto. La guerra, más que un crimen, es una gran tragedia. Y más importante y urgente que castigar sus atrocidades es corregir sus causas, unas cusas tan hondas que ya las señaló Gaitán hace 80 años. Por eso se equivoca el Procurador pidiendo castigo solo para unos y se equivocan los elocuentes, vengadores, señalando sólo un culpable.

    Señores: aquí hubo una guerra. Y aún no ha terminado. Y no la resolverán las denuncias, ni los tribunales, ni las cárceles, sino la corrección de este orden inicuo, donde ya se sabe quien nació para ser mendigo y quien para ser Presidente. Si, como tantos creemos, es la falta de democracia lo que ha producido esta guerra, solo la democracia puede ponerle fin.

    Al final de las guerras cuando éstas se resueelven por el diálogo, hay un momento en que se alza el coro de los vengadores que rechaza el perdón, que reclama justicia. Pero los dioses de la justicia tenían que estar al comienzo par impedir la guerra. Cuando aparecen al final, solo llegan para impedir la paz. DIFUNDE CIRCULO DE HUMANIDADES UNAULA

    Yo agrego, si el fin de la guerra, permite desviar los recursos en proyectos de desarrollo, los índices de la pobreza disminuyen, se usan los recursos para la lucha a la corrupción y elejército y los solados en vez de estar muriendo en el bosque se proyectan para fortalecer el orden público, no habrá ganadores ni perdedores, sencillamente tendremos un país con mejor dignidad y calidad humana. Colombia en PAZ.

    INGRID HARTMANN PAZ

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  3. INGRID HARTMANN PAZ  julio 27, 2016 at 5:05 pm

    Que alegrìa sentirte Sergio, saludos a ti y a toda tu famiia. Estamos tratando DOS temas distintos. Uno el del fin del conflicto armado y otro que nos duele y afecta a los cucuteños, el tema de la frontera. LA PAZ Muchos Presidentes anteriores hicieron todos los esfuerzos por terminar el conflicto armado y por distintas causas no fuè posible pero todos intentaron la paz. El tema no son los funcionarios ni las ideas polìticas el tema es COLOMBIA terminar con una guerra que no tiene ni objetivo ni fin. Las Naciones Unidas fueron creadas despuès de la guerra mundial para que l mundo no volviera a sufrir esos desastres. Han ayudado a muchos paìses a resolver conflictos y que en este proceso intervengan SON UNA GARANTIA. No habrà impunidad habrà jueces internacionales, regirán las leyes internacionales aprobadas por todos los países del mundo. En Europa nos ven como a los paìses del Africa en guerra que somos tan pobres y seguimos gastando recursos matàndonos entre colombianos, porque esta triste guerra es entre nosotros. Esos recursos se pueden dirigir para fortalecer la policìa, el ejèrcito para mejorar el orden pùblico, se pueden dirigir para la educaciòn para controlar la corrupciòn y mejorar los ìndices de la pobreza en Colombia. Decir NO a la Paz e seguir otros 60 años en guerra! eso es lo que dejamos a nuestros hijos? LA PAZ PRODUCE PROGRESO. Ahora seremos responsables, no es el mèrito de un Presidente es una acciòn de cada colombiano a no seguir matando colombianos a que con nuestro voto podamos tambièn nosotros cambiar el rumbo de nuestro paìs. EL TEMA DE LA FRONTERA. Nos duele a todos y a todos nos afecta. Tenemos un vecino super difìcil. Josè Neira escribe artìculos muy interesantes como deberìa funcionar la frontera. Acuerdos bilaterales entre los dos paìses para controlar la seguridad, el contrabando, la migraciòn e inmigraciòn. Nada que es ilegal produce progreso y las fronteras tienen que ser abiertas y que permitan legalmente incentivar el comercio en todo sentido. Esto hizo la Unión Europea legalizò un libre comercio y se uniò en leyes y controles severìsimos, todos los paìses unidos, la policìa de control es comùn. Ojalá esto se logre entre Colombia y Venezuela, somos paìses hermanos que nos podemos beneficiar mutuamente del intercambio de servicios. Es alarmante la situación pero el problema lo ha producido Venezuela no Colombia. INGRID HARTMANN PAZ
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