Los caminos de la paz

Ingrid Hartmann nos envía, desde Roma, algunas reflexiones sobre la paz, tomadas del libro “Los caminos de la paz” del profesor Guillermo León Escobar, Embajador de Colombia ante la Santa Sede.

A través de la red “cucuteños por el mundo” señala Ingrid,  “la vida a veces nos presenta en el camino personas especiales que nos enseñan y permanecen inolvidables en el tiempo.

Tuve el honor de trabajar para el Embajador de Colombia ante la Santa Sede S.E. Prof. GUILLERMO LEON ESCOBAR HERRAN.

Hoy volvió a ser ese mensajero de Colombia en silencio, quienes como nadie tiene los contactos en el Vaticano y estudia y escribe sobre  los grandes pensadores de la humanidad.

Tuve la fortuna de recibir uno de sus últimos libros y me gusta cuando leo,  subrayarlos, voy a transcribir frases sobre LOS CAMINOS DE LA PAZ.

Voy a separar los mensajes para que meditemos también nosotros sobre estos textos cuando se han hecho tantos esfuerzos en Colombia para terminar una guerra ENTRE COLOMBIANOS, ENTRE NOSOTROS.

Juan Pablo II y Juan XXIII

Juan Pablo II y Juan XXIII

“El Siglo XX ha sido llamado el siglo de las ideas asesinas, y esa afirmación la encontramos perfectamente razonable. Nunca ha existido tanta capacidad para matar, y lo grave es que para ello se han utilizado las más grandes adquisiciones de la ciencia, y peor aún, se ha intentado encontrar un cúmulo de justificaciones desde la filosofía, la cultura, incluso desde las religiones.

El imperio de la muerte causado por los seres humanos y que tiene como finalidad eliminar a los otros es una vergüenza. A menudo se escucha decir: “¿Cómo ha sido posible que un país, que ha dado de sí a los pensadores tales y tales, haya sido capaz de exterminar a tantos seres indefensos?”

Buscar la paz, salir a su encuentro, se convertirá en una obsesión creadora de alternativas de JUAN PABLO II como obispo y como Papa.

En 1986 convocó a la reunión a los integrantes de todas las religiones del mundo para crear un frente capaz de abrirle caminos a la paz. El 27 de octubre, el Papa forma parte del encuentro interreligioso más grande de todas las comuniones cristianas, no cristianas, hebreas, de todas las organizaciones del mundo, para lanzar una plegaria por la paz y continuar de común acuerdo creando posibilidades a la reconciliación, a la solidaridad y a la convivencia.

La paz es una tarea de cada día que obliga a la creatividad, la constancia, el sacrificio y a  la capacidad de aceptar que en la historia de la Salvación hay cosas que se ponen en marcha y que nunca veremos realizadas, pero que las generaciones por venir agradecerán, así sus verdaderos autores sean conocidos tan sólo por la memoria de Dios.

El camino comienza con BENEDICTO XV al que en su momento lo llamaron “gran fracasado de la paz” por haberse mantenido en una neutralidad activa ante aquellos que se enfrentaron en una guerra sangrienta. que cambió todas las relaciones de poder existentes por entonces en el Viejo Mundo y dejó sembrada la semilla del mal que condujo a la Segunda Guerra mundial con todas sus atrocidades y holocaustos, y al costo social irrecuperable de millones de víctimas.

BENEDICTO XV, siguiendo el Evangelio, no tuvo dificultad en definir que en toda confrontación lo importante es siempre SALVAR LAS VIDAS HUMANAS. Muestra el interés el Pontífice por toda la humanidad, la igualdad de todas las naciones y la pertenencia de todas ellas a una misma sociedad humana.  La Iglesia no puede ser neutral pero sí está obligada a la imparcialidad, que con esa característica puede construir un posible puente de reconciliación entre las orillas opuestas de los confrontados en la guerra.

JUAN XXIII busca un elemento integrador, un elemento capaz de salvar al mundo de la autodestrucción. Lo encuentra en LA PAZ, en la paz fundamentada en el respeto de los derechos naturales de todos los hombres.

PABLO VI,  DESARROLLO Y PAZ son dos términos inseparables y ambos están vinculados a los derechos humanos. Es inolvidable el momento en que PABLO VI interviene en la ONU EN 1965. Luego de una extraordinaria intervención termina con estas palabras: “NO MAS GUERRA, NO MAS GUERRA. ¡La PAZ debe guiar la suerte de los pueblos de toda la humanidad! palabras que JUAN PABLO II repite permanentemente durante su pontificado como si fueran propias.

PABLO IV encuentra la necesidad de comenzar a hablar de “una pedagogía de la paz”. “no hay paz si no hay respeto por los derechos de la persona”. Solo el respeto por la vida es garantía para la paz y el derecho a la paz es un derecho fundamental.

PAZ no es pacifismo, paz no es tregua, paz no es equilibrio en armamentos, la paz no es resultado ni del terror ni de la opresión. La paz requiere el crecimiento de la idea de fraternidad, requiere la participación en el desarrollo, implica un compromiso con la calidad de vida, la paz es una acción para emprender.

Para cumplir con todo esto, PABLO VI convocó a una gran acción para educar en la paz, enseñar a amar la paz, aprender a defender la paz, desarmar los espíritus y orientarlos hacia las exigencias de la construcción de una civilización basada en la justicia, la libertad y el amor.

“Profesamos que todo hombre y toda mujer, por más insignificantes que aparezcan, tienen en sí una nobleza inviolable que ellos mismos y los demás deben respetar y hacer respetar sin condiciones, que toda vida humana merece por sí misma, en cualquier circunstancia, su dignificación que toda convivencia humana tiene que fundarse en el bien común, lo cual exige no instrumentalizar a unos a favor de otros y estar dispuestos a sacrificar bienes particulares. Condenamos todo menos precio, reducción o atropello de las personas y de sus derechos inalienables, todo atentado contra la vida humana, desde la oculta en el seno materno, hasta la que se juzga como inútil y la que se está agotando en la ancianidad, toda violación o degradación de la convivencia entre los individuos, los grupos y las naciones.

Asume la defensa de los débiles, los pobres, los marginados, los oprimidos, es decir, de los pobres sociológicos, los indígenas, la mujer, los nuevos marginados, los obreros, los campesinos, los niños, los ancianos, los desempleados, en definitiva, hace una clara “OPCION PREFERENCIAL POR LOS POBRES”.

Para cumplir todo esto, Pablo VI convocó a una gran acción para educar en la paz, enseñar a amar la paz, aprender a defender la paz, desarmar los espíritus y orientarlos hacia las exigencias de la construcción de una civilización basada en la justicia, la libertad y el amor.

 

Un comentario para "Los caminos de la paz"

  1. Teresa Stapper de Plata  Marzo 14, 2016 at 1:08 am

    Ojalá que estos mensajes papales oportuna e inteligentemente transcritos por Ingrid Hartmann, sean leídos, releídos, entendidos y digeridos, por tantos opositores de la paz en nuestro país y en el mundo, en ese tiempo tan difícil para toda la humanidad y que especialmente en Colombia, quienes han sido víctimas de la violencia, piensen que ya pasó y que no quieren que se repita ni para éllos, ni para otras personas, se liberen de rencores y abran su corazón y su alma a nuevos caminos y tiempos de paz para si mismos y para todos los colombianos.
    Una cosa mas: no hay que olvidar que la paz hay que hacerla con los enemigos, pues con los amigos… ya la tenemos!

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