Jhon Alexander, tres hijos, un maletín y una oportunidad de trabajo para empezar de nuevo

  • En San Cristóbal viví 4 años en una invasión e hice de todo un poco, vendía frutas, trabajé en construcción y fui ayudante de carpintería”.
  • Jhon Alexander se fue de Colombia por cuenta de la violencia y hace una semana se vio en la obligación de regresar  al país. Su historia es similar a la de miles de compatriotas a quienes el gobierno venezolano les cerró la frontera, y de paso, las puertas para sobrevivir.

    Jhon Alexander y sus hijos.

Jhon Alexander y sus hijos.

Cúcuta, septiembre 10/ 2015. Se necesitan agallas para iniciar de nuevo, fortaleza para no desfallecer y motivos para salir adelante. Así describe su situación Jhon Alexander Tobos, un cucuteño que huyó de Colombia hace 14 años cuando la violencia de los paramilitares tocó a su puerta y se llevó a su mamá a otro mundo del que prefiere no hablar. Con una carga insuperable de tristeza, con una mano adelante y otra atrás, Jhon Alexander no encontró una salida distinta a cruzar la frontera y trasladarse a Venezuela, donde pensó encontrar la tranquilidad y prosperidad que tanto anhelaba. No llegó solo, sus tres hermanos lo acompañaron en esta travesía. Sin ahondar en detalles y con un nudo en la garganta, cuenta que a su hermana la mataron en San Cristóbal, capital del Estado de Táchira donde hoy el mundo tiene puestos sus ojos tras la expulsión masiva y arbitraria de colombianos por decisión del Gobierno de Nicolás Maduro.

Jhon Alexander, que además es viudo, llegó a Colombia el pasado viernes después de una larga odisea, en medio de la angustia y la desesperación pero con tres grandes motivos que le dejó el país vecino: sus hijos de seis, cuatro y dos años. Aunque habla de sus vivencias con mucha naturalidad, sus ojos lo delatan y reflejan la tristeza de un hombre al que no le he tocado fácil.

“Mi esposa murió hace dos años, cuando mi hijo chiquito tenía poco tiempo de nacido. En San Cristóbal viví 4 años en una invasión e hice de todo un poco, vendía frutas, trabajé en construcción y fui ayudante de carpintería. Mientras yo trabajaba, mi suegra cuidaba de los niños. Fueron momentos difíciles”, dice este joven que también recuerda los duros momentos previos a su llegada a nuestro país el pasado viernes.

“Cuando me enteré que cerraron frontera y que estaban deportando a los colombianos, agarré a mis hijos y me refugié en la casa de mis suegros que también son venezolanos. Dejé de trabajar por el miedo de salir a la calle y pensaba en que si la guardia me cogía me podían quitar a los niños. Pasaron 4 días hasta que decidí salir a la madrugada con ellos y con mi hermano. Me llevé un maletín con una mudita de ropa para cada uno y una carpeta con los papeles de todos”, señala.

Pero ahí no termina la historia. El miedo seguía reinando y sus ganas de retornar eran ahora la prioridad. “Cogí un taxi hasta llegar a la ciudad de Táriba y luego, como a las 6 am, crucé el río. En una finca llamé a mi papá que vive en Cúcuta pero el celular no tenía señal porque estaba en una de las minas donde trabaja. Llegué entonces al sector de La Parada, en la frontera, y me enviaron a una iglesia donde  había una fila como de 300 personas para censarse. Hablé, mostré los papeles y de inmediato me brindaron atención y me enviaron al albergue Bellavista”.

Este colombiano tiene una razón más para sonreír, no le ha faltado ni apoyo ni solidaridad de sus compatriotas. Él es uno de los 200 afectados por la crisis en la frontera que hoy, a través del Servicio de Empleo, tiene una oportunidad de trabajo con todas las garantías de ley y con beneficios para sus tres pequeños. Estoy contento de regresar. Me han tratado muy bien, no me ha faltado ni comida ni ropa. Llegué completamente dispuesto a iniciar una nueva vida y a sacar adelante a mis hijos”.

Jhon Alexander ya firmó un contrato para iniciar labores en el área de servicios generales en la Caja de Compensación Familiar ComfaOriente. Su hijo mayor va a entrar al colegio con alimentación gratuita y para los más pequeños ya se está gestionando su vinculación  a un centro de desarrollo infantil.

Un comentario para "Jhon Alexander, tres hijos, un maletín y una oportunidad de trabajo para empezar de nuevo"

  1. José Gilberto Donado Grimaldo  septiembre 11, 2015 at 3:03 am

    Con-versando Por Don Grim

    “Con la derecha en el frente
    y su mano izquierda atrás”,
    Alexander, uno más,
    cruzó la trocha o el puente
    y como otro indigente,
    su drama sin ocultar,
    porque no puede tapar
    sino lo más importante,
    pero está listo y prestante,
    PARA VOLVER A EMPEZAR.

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