Pasión Nobel

Ricardo Escalante

En la vida privada del hombre público siempre hay aspectos que despiertan curiosidad y siempre habrá encumbrados que fracasen en el intento de perpetuar secretos, tal como una vez le ocurrió a Bill Clinton mientras era todo poderoso, al sucumbir a enredos nunca bien satisfechos con aquella gordita Mónica Lewinsky de ciertos encantos. Es la atracción y el peligro de lo prohibido.

Isabel Presley Y Mario Vargas Llosa. Portada de la revista Hola.

Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa. Portada de la revista Hola.

Aunque son casos con diferencias substanciales, algo así acaba de sacudir la vida de ese intelectual de solidez matrimonial cuasi envidiable llamado Mario Vargas Llosa, quien con arrestos de adolescente desafía los convencionalismos sociales y se pone a punto de caramelo para una disputa económica de múltiples aristas. Él, así, decidió entregarse al fuego ardiente sin miramiento alguno. Luce como niño con juguete nuevo, acepta fotos en brazos de la experimentada Isabel Presley, viaja y baila con ella porque todo “va muy bien”.

Es una pasión incubada en un período corto o largo. Nadie lo sabe o, mejor, solo ellos lo saben. Las revistas del corazón especulan que la prima-esposa lo intuía o había sido informada por el escritor, pero lo cierto es que cuando el escándalo estalló él trató de insinuar que estaba separado desde hacía tiempo.  Con su artilugio verbal dosificaba la verdad al no suministrar detalles sobre la relación fruto de infidelidad, pero fue una dosificación de pocos días.

Yo, poco maniqueo en asuntos de amor, nada tengo que criticarle a Vargas Llosa. Todo lo contrario, solo puedo desearle un mundo de placer con la elegante y vistosa señora Presley, e imagino que, como es lógico suponer, los poderosos agentes de Pfizer y de Lilli ahora se enfrascarán en una encarnizada batalla por tocar a su puerta con aportes inspiradores.

Ricardo Escaante. Periodista venezolano independiente. Autor de "País de culpas"

Ricardo Escalante. Periodista venezolano independiente. Autor de «País de culpas»

Y no es difícil pensar que el oportunismo pacato de algunos se desatará para tratar de descalificar el compromiso del escritor con la defensa de valores democráticos y de condena firme a los regímenes autocráticos. Por eso, me declaro entre quienes oran porque  los amores con la señora Presley sean fértiles para nuevas obras literarias y, así como una vez leí con deleite La tía Julia y el escribidor, me siento con derecho a esperar el instante de ver “después de mi prima Patricia” o algo así. ¡Admiro a Vargas Llosa!

2 comentarios para "Pasión Nobel"

  1. José Gilberto Donado Grimaldo  julio 19, 2015 at 12:40 am

    Con-versando Por Don Grim

    Yo tampoco MANIQUEO
    en asuntos del amor,
    y en medio de este «fragor»,
    es mi ferviente deseo
    que LLOSA,, a quien mucho leo,
    FORTALEZCA CUERPO Y ALMA.
    Y si la noticia alarma
    a uno que otro PACATO,
    que con astucia y recato
    tome las COSAS CON CALMA

    … Tal vez poco fue el rigor
    de argumentos y ARTILUGIOS,
    pues con destalles y lujos
    este peruano Escritor,
    con entusiasmo y fervor
    logró un buen convencimiento,
    y «escurrirse» muy contento
    de su anterior compromiso
    y lograr, como lo hizo,
    este «NOBEL» monumento.

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  2. INGRID HARTMANN PAZ  agosto 19, 2015 at 8:04 am

    Roma 19 de Agosto de 2015
    Nunca intervengo en la vida privada de las personas precisamente porque es privada. Cuando los personajes son públicos ellos tienen que aceptar todos los comentarios.
    Son dos personas distintas, el Nobel interesante de la literatura, valiosísimo. De él no estamos hablando.
    Estamos comentando sobre una relación de amor que por el despliegue que le dió la prensa afectó una familia y un matrimonio de muchos años y a sus hijos.
    Según las noticias pocos días antes estaban celebrando el grado de uno de ellos y el aniversario del matrimonio. Las parejas eran amigas y le dieron todo el apoyo afectivo a Isabel Preysler cuando quedó viuda. Las mujeres «amigas» que destruyen pensando en sí mismas relacionies afectivas de familia no son amigas. Una declaración de los hijos en la prensa dice que la Revista Hola pagó por la exclusiva de esta foto y por las posteriores entrevistas de las hijas de Isabel Preysler, a ellas. Si esto es cierto, no me interesa. Pero SI estas noticias fueron proyectadas para comprometer en público a Vargas Llosa.
    Muy triste si soy la esposa saber que estoy separada por la prensa. Personalmente no me alegro con el dolor de ella ni con la destrucción de una familia ni con el dolor de los hijos, generalmente estas historias después no continúan y en cambio el dolor es irrecuperable. Los personajes públicos quedan marcados para siempre como le sucedió Clinton. Si todo hubiera quedado en privado hubiera sido diferente, las personas son libres de decidir lo que deseen de sus propias vidas. El haber tenido el propósito de hacer pública la noticia para comprometer la persona, es lo que no está bien. Puede seguir ahora un divorcio millonario, no me alegran las guerras y menos en las familias. Todos pierden. INGRID HARTMANN PAZ

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