Se busca “valet”

Se necesita "Valet". Por Rosa Somavilla.

Se necesita “Valet”. Por Rosa Somavilla.

Por Rosa Somavilla. En la madre patria acaban de premiar un spot publicitario, cuyo contenido se basa en un grupo de caballeros incursionando en las tareas domésticas: Ellos introducen ropa sucia en la lavadora, y hasta la fecha, dicha tarea ha sido considerada propia del género débil.

Los hombres no tenemos esa predisposición, característica de las mujeres, decían los mismos, no hace mucho tiempo.

Pero hoy, advertía el promotor de tan creativa y arriesgada propaganda al recibir esa distinción: ¡Ya somos iguales!

¿Ya somos iguales? ¿Por un mensaje televisivo? ¡Tan fácil! ¿No?

¿Qué tal si el ejemplo cunde, y con tal escasez de empleadas, los televisores son invadidos por un ejército de bellos ejemplares masculinos, con sugestivos y atractivos mini-mandiles, plumero en mano, limpiando el polvo; introduciendo el conejo en el horno; sacando de él un cochinillo asado, bien tostadito; abriendo la puerta a los invitados; o sirviendo el té entre la admiración y envidia de las queridas amigas?

¿Se imaginan señoras mías a un “valet” en cada casa de familia atendiendo solícito a la señora que llega al final de la jornada, cansada de su ajetreado día en el banco, la boutique, o el gimnasio, recibiéndola con un “¿La señora tuvo buen día?  ¡Ya le trajeron de la lavandería el vestido de lamé turquesa y también el de chiffón!  ¿Le sirvo algo, de su gusto, antes de la comida o la señora va a salir?”

Y continuaría: ¡Claro que, si la señora se queda en casa, he preparado un soufflé de langosta exquisito, y unos turnedós al vino con emmenthal fundido, que están como para relamerse!

Éstas y otras bellezas semejantes cambiarían el panorama que, muchas liberadas padecen o padecemos cuando llegamos rendidas al hogar, y desde las tareas, pasando por el baño de los niños, las telebobelas, la cena ligth, la embolada de zapatos, arreglo del uniforme y morral lleno de libros para el otro día, nos toca preparar a las mamis liberadísimas de este mundo.

En cambio, un “interno doméstico”, bien documentado y dotado de las virtudes y habilidades de su cargo es una bendición en el momento presente, pues analizando ventajas: 1° Nunca tendría que ausentarse por embarazo o “días señalados”. 2° La fortaleza física le permitiría acceder a oficios vedados a la fragilidad femenina. 3° Las tareas de aseo, cocina, lavado, planchado, cuidado de los niños y de los abuelos serían pan comido que, es lo que siempre repite mi esposo cuando he osado quejarme de la rutina diaria. 4° Menos nerviosos que las mujeres, no dañarían nada por descuido, en el desempeño de sus funciones. 5° Los partidos de futbol, al no ser diarios como las telenovelas, dejarían más tiempo para emplearlos en las tareas del cole y así nos ahorraríamos el profe extra. 6° La jornada laboral de 10 horas, sería hasta prorrogable. 7° Los niños no se arriesgarían a levantar la voz, ni pelearse. 8° No protestarían cuando todos los miembros de la familia se creyeran con derecho a darle órdenes. 9° Tampoco les tendríamos que afiliar a la Seguridad Social, pues casi no se enferman. 10° Si en el periodo de prueba no dieran la talla, podríamos encargar otro o sonsacárselo a Marijuli que, ésa siempre consigue unos…

Ante tanta y tan buena propaganda me aventuro a introducirme en “google” y ver qué suerte tengo.

La respuesta no se hace esperar: “LO SENTIMOS, PERO EN ESTE MOMENTO, NINGÚN ANUNCIO COINCIDE CON SU BÚSQUEDA

El cuento de la lechera se me hace patente: el cántaro se quiebra y la imaginación llega a un punto muerto.

Retrocedo la película, me meto en la piel de mi fiel Olguita y de otras que, como ella, siguen cumpliendo con su cometido, el más ingrato de los oficios, por lo rutinario y desagradecido, según sentencia de la abuela y pienso que, por muchos años, nadie del género masculino, se va a ganar premio alguno por meter la cabeza en cocina particular, porque en las de los restaurantes ya hay legión.

No se lo hagamos más penoso a esas abnegadas y leales mujeres que nos aligeran la carga, a las que, a veces, sólo reconocemos y apreciamos su valía cuando debemos prescindir de ellas. Enorgullezcámonos de tenerlas bien aseguradas en salud, mejor remuneradas, con su protección de riesgos y pensión al día, demostrándoles nuestro cariño y agradecimiento por contar en la familia con un miembro más, para muchas, la imprescindible mano derecha.

Mientras haya una denuncia en la Oficina de Trabajo por una empleada mal tratada o mal remunerada,  no tenemos derecho a criticar al gobierno, a hablar mal del sistema, a cuestionar a Raimundo y todo el mundo, si el régimen de casa que, depende de nosotras, no es el correcto.

3MegaCam

Por Rosa Somavilla.

Es justo propiciar, con nuestro ejemplo, un ambiente idóneo, exigiéndonos para exigir y siendo ejemplo para que ese futuro que construirán nuestros hijos, sea excelente para todos. Quizás, cuando ellos necesiten esa ayuda doméstica que, hoy todavía tenemos, ya no sea posible conseguirla. Es el momento de aunar esfuerzos para que, hombro a hombro, contribuyamos a hacer la carga de la casa menos pesada a quien nos atiende tan solícita y aprender de ella.

A propósito, en esta tierra de reinados y celebraciones ¿Sabe cuándo se celebra el día de la empleada de servicio? Pregúnteselo y me cuenta.

Asor Allivamos (léase al revés)

 

5 comentarios para "Se busca “valet”"

  1. José Gilberto Donado Grimaldo  marzo 8, 2015 at 5:01 pm

    Con-versando por Don Grim.

    Del Fámulo aquí no hablemos;
    sino más bien de la Fámula;
    y si recordó esa fábula
    del paisano Samaniego,
    a Doña Rosa le ruego
    deje atrás, muy olvidado,
    como cántaro quebrado
    las ventajas del “Valet”,
    así no le de el “Stress”
    de “los días señalados”…

    …pues se comenta al final
    con cariño y rectitud,
    que en la mejor actitud,
    procedimiento cabal,
    “tenemos mucho qué dar”.
    Si más bien las ayudamos
    y gustosas le aliviamos
    esta carga tan pesada,
    la nota está bien firmada
    por Doña Asor Allivamos (léase al revés).

    Atentamente noD mirG .

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  2. Ama de casa desesperada  marzo 9, 2015 at 12:20 am

    uy, doña Rosa. YO NECESITO CON URGENCIA UN VALET EN MI CASA. TENGO 5 HIJOS QUE GRITAN TODO EL TIEMPO Y UN MARDI QUE LO UNICO QUE HACE CUANDO LLEGA DEL TRABAJO ES LEER EL PERIÓDICO, METERSE A INTERNET, HABLAR POR WASAHAP Y A MÍ, QUE ME COMA EL TIGRE. sOY LA QUE LAVA, PLANCHA, COCINA, CAMBIA PAÑLES, LUSTRO ZAPATOS, COCINO Y SIN SUELDO… Y COMO SI FUERA POCO, CUANDO HAY FUTBOL NI ME MIRA. SOLO ORDENA. MEJOR DICHO, SON TAMBIÉN LA QUEKA.

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  3. abogo por mis amigas  marzo 9, 2015 at 2:44 am

    Querida Allivamos: Gozo del privilegio de tener una excelente empleada, inteligente y recursiva, a la que no le tengo que dar instrucciones porque parece adivina y sabe de antemano lo que yo quiero. Hasta le dio el chicunguya y casi arrastrandose vino a trabajar. Pero soy conciente que como ella es casi imposible encontrarlas y a mis mejores amigas, casi todas separadas, ejecutivas, ya sin hijos que echen vaina o solteronas su idea del valet les parecera espectacular. Hasta se me ocurre poner ese negocio de agencia de empleados domesticos en Cucuta y seguro me lleno de plata…

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  4. Emma  mayo 21, 2018 at 10:03 am

    Pero qué maravillosa sorpresa ver a nuestra antigua alumna del colegio Compañía de María (La Enseñanza) en tal nivel humanístico.
    Bueno,sorpresa… Siempre hemos apostado por ella pero ha superado nuestras expectativas.
    ¡Viva el ingenio y quien lo promociona!
    Mi cariño
    Tu ex profesora en Santander, España.
    E.D..

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  5. Martha Sofia Castellanos Trillos  septiembre 14, 2018 at 1:19 pm

    Querida e insuperable Rosa! Un “10 / 10” a tus apreciaciones y consejos ….la posibilidad de valet suena esplendida ….seria una experiencia maravillosa y un desconectarnos de todo .
    Un gran abrazo , felicisima a futuro que tengamos por estas tierras machistas esta alternativa que sin duda tendria algunas emociones interesantes .
    Buen dia en tu tierra amada !

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