Hábito de succionarse el dedo en los niños

¿Hasta qué edad os niños deben succionar el dedo? Foto tomada de Internet.

¿Hasta qué edad los niños deben succionar el dedo? Foto tomada de Internet.

Por Nelly Osorio Barbosa. Odontóloga. Chuparse el pulgar a una edad temprana se considera una actividad normal y natural para los niños. Proviene de un reflejo de succión muy fuerte, que es vital para la supervivencia del niño o la niña.

Aunque los bebés utilizan la succión para obtener nutrición, experimentan ciertas sensaciones orales agradables, algunas de las cuales se asocian a la realización a partir de la comida, la intimidad y la ternura. En la mayoría de los casos, cuando el niño o la niña madura, encuentra recursos alternativos para recibir las mismas formas de realización emocional positiva.

¿Hasta qué edad debemos permitir que nuestros hijos succionen  su dedo? 

La succión digital tanto en recién nacidos como en niños de meses es muy frecuente, inclusive en preescolares.  Tenemos que preocuparnos si el hábito persiste pasado los cuatro o cinco años ya que teniendo en cuenta la intensidad y la frecuencia del mismo puede  llegar a producir alteraciones a nivel dental y esqueletal. Este hábito, si no se elimina a una cierta edad, puede convertirse en perjudicial para el desarrollo físico, emocional y social. Estudios científicos recientes y directrices de una importante institución dental indican que los niños deberían dejar el hábito entre las edades de tres y cuatro años, a diferencia del enfoque de la regla general usada por algunos dentistas pediátricos, que afirman que debería eliminarse el hábito antes de la llegada de los dientes definitivos (entre los cinco y los seis años)

¿A partir de qué edad se debe corregir el hábito?

Se debe corregir a partir de los cinco o seis años de edad, donde el niño ya está en condiciones de colaborar con nosotros, para de esta forma evitar o prevenir algún tipo de alteración dental.

¿Qué  daño provoca la succión digital en los dientes?

Específicamente producirá alteraciones en la oclusión (mordida),   provocando que ésta se abra. Va a llevar  la mandíbula  hacia atrás por la presión que  ejerce la mano y el brazo. Provoca estrechamiento de las arcadas superior e inferior…Los dientes se inclinan y el paladar se profundiza el cielo de la boca se ve empujado hacia arriba y se estrecha, lo que conduce al desarrollo de una torsión. Una colocación incorrecta de los dientes y de la lengua a menudo puede llevar a defectos del habla (la incapacidad de pronunciar ciertos sonidos). Sería necesario un trabajo ortodóncico bastante caro, que implicaría mucho tiempo, esfuerzo y procedimientos dentales desagradables para corregir estos problemas (si el hábito no se elimina a tiempo).

¿En qué puede afectar este hábito en el aspecto físico del niño?

En que el niño no va a poder cerrar normalmente sus labios por el desplazamiento óseo y dental, aumentando la distancia interlabial. Además da la impresión de que el niño no tiene mentón.  Debo aclarar que esto puede llegar a crear en ciertos casos, complejos debido a la burla de sus compañeros disminuyendo su autoestima. La posibilidad de ralentizar el desarrollo social del niño o la niña, porque los niños que se chupan el pulgar (o el dedo) son percibidos por sus compañeros como bebés y, en muchas ocasiones, no son aceptados por el grupo como iguales o son ridiculizados.

¿Qué tipo de aparato se utiliza para corregir este hábito? 

Muchas veces los padres comienzan una lucha infructuosa con cantaleta, regaños y hasta castigos para que su hijo desde muy pequeño (dos, tres años de edad) deje estos hábitos porque piensan que se le puede dañar la mordida; sin embargo lo único que logran es que se aumente la frecuencia del hábito. En  primer lugar porque el niño a esa edad no entiende que lo que está haciendo es dañino y en segundo lugar porque con el hábito él logra llamar la atención de sus padres. La actitud recomendada  para los padres que tengan este problema, es no ponerle cuidado al niño cuando está chupando para que de esta forma el pequeño sepa que ya no obtiene la atención de los padres y desista de seguir chupando. Actualmente se recomiendan aparatos fijos que no son de fácil remoción, lo que utilizamos es una rejilla con bandas que va a servir como recordatorio cada vez que el niño intente realizar el hábito y esto a su vez impedirá el contacto del dedo con el paladar.

Otras recomendaciones para tener en cuenta

Cuando se determina que el paciente no tiene trastornos psicológicos se puede, empezar el tratamiento. El aspecto más importante a tener en cuenta es que el niño quiera cooperar. En algunas ocasiones los padres quieren que su hijo se realice el tratamiento y lo llevan a la consulta, presionado. Se les debe explicar a estos padres que  si el niño no quiere cooperar, el tratamiento que se intente hacer estará destinado al fracaso. Existen diferentes clases de aparatos. Estos pueden ser fijos (el paciente no se los puede quitar) o removibles. En  términos generales se prefieren los aparatos fijos a los removibles. Los aparatos se usan como recordatorio en otras palabras para que el niño no olvide que no debe chupar el dedo o el chupo. Esto dura aproximadamente entre ocho meses a un año sin descuidar la parte psicológica del niño.

Nelly Osorio Barbosa. Odontóloga estética, egresada de la Pontificia Universidad Javeriana y especialista en gerencia y servicios de salud.

Nelly Osorio Barbosa. Odontóloga estética, egresada de la Pontificia Universidad Javeriana y especialista en gerencia y servicios de salud.

Por último es muy importante asistir a las citas de revisión periódica (cada mes o mes y medio) para que se observe el progreso del tratamiento. En  conclusión los hábitos de succión de dedo o chupo deben ser evaluados por el odontólogo para que este determine el tratamiento indicado para cada caso en particular.

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