ANATOMÍA revista ¡LETRAS! Academia Tolimense de la Lengua

Por: Jesús María Stapper –    Un hombre cualquiera es, “un morador  del sueño”, luego todos soñamos. Si no en el trasegar de los años de carne y hueso que nos corresponden, sí en la imaginación, sí en el subconsciente. Volamos multidireccionales en tres tiempos… también en hondas, insospechadas y desconocidas dimensiones.

Paraje tolimense. Foto tomada de Arte y fotografía de Teresa Vargas.

Paraje tolimense. Foto tomada de Arte y fotografía de Teresa Vargas.

Por donde vamos llevamos a cuestas el intrincado escaparate de la vida. Para llegar a la morada presentida escalamos con nuestro hado dubitativo, entre acantilados, precipicios, y edenes bondadosos que nos proveen manantiales y ambrosías “tutti frutti” y días para estrenar. Insomnes, soñamos entre configuraciones: riquezas o precariedades, vanidades o deformaciones.

Tenemos sueños reales, surreales, y sueños que no lo son. Perennes o efímeras  guardamos imágenes esfumadas de retratos, espejismos, y desvaríos. El Hombre sueña utópico desde su alborada existencial. En los gajos de un perchero milenario cuelga el morral de su ventura y de su desventura.

Sabemos de las génesis madres, de los colores eternos, de los aposentos tribales que se iluminaron con las luces indisciplinadas de las teas, del portón por donde entró el Universo a este Mundo, por culpa de la ¡Palabra! Fue cuando conocimos que las aldabas oxidadas saben amar y tienen sexo y se burlan en el rostro ingenuo de las puertas y los muros destartalados.

Sabemos que “nos sabemos” cuando en los entreveros relampagueantes del tiempo, La Palabra, enmarañada en la memoria de las cordilleras y las llanuras, y en su estado: malherida, ambula incierta por los caminos y las madrugadas,  y nos lo cuenta.

El Hombre, gran amante de los augurios y de las egolatrías supremas, teme a la muerte… y sus –posibles- enigmas entrantes.  No quiere morir de veras. No se espanta ante el despido terrenal por descomposición inexorable de su cuerpo, sino en la posibilidad que no haya “residuos” suyos -racionales algunos-, incluso a miles de siglos… después de la extinción. Allende sus deformados restos -óseos y orgullos y ostentaciones-,  allende el dinero que por baratija no comestible y contaminada, será un elemento inútil.

Esos residuos existirán sólo en la palabra escrita: delirios, sueños, historia,  y en el arte, y en la ciencia, que los evidenciará como el hondo y prodigioso misterio, tan remoto de pretérito que, “quizás si fue cierto aquello, que hubo una Humanidad, hoy extinta”. Triste, muy triste, “haber sido”, pero no ser, ese es, en cabal realidad, el diccionario ambiguo y menesteroso del dolor humano, plasmado en el libro augusto de: las incertidumbres y los asombros, que,  con voz agónica, sangre y esperanza, nos ha narrado, a lo largo de la cruenta, inmisericorde y oscura epopeya racional.

Escribimos por “varias” necesidades y otro tanto de razones, pero esencialmente, para no morir sin advertir que somos, pero ante todo para señalar, que fuimos, y que en lo posible, seremos. Desde estas perspectivas, el Hombre tolimense contemporáneo, con el ánimo de ser un Ser eviterno, se prepara para no morir.

Campesino trabajando. Pintura del artista Pedro Castaño.

Campesino trabajando. Pintura del artista Pedro Castaño.

Con un viaje  al ayer primigenio de sus pasos, de su estirpe,   de su locura, y de sus mundos oníricos, desea ganarle la guerra a la desaparición, en el tríptico de su ciclo temporal: antes, hoy, mañana. Para que ello ocurra, aparece en ejercicio, con un caudal poblado de certidumbres y manifiestos andariegos y magias arropadas de ensueños, la REVISTA LETRAS, de la Academia Tolimense de la Lengua.

A partir de “un instante silvestre” repleto de fronda, en las laderas que se desvelan y bostezan en las intemperies noctámbulas de Ibagué,  en la berma de una  senda  empedrada por los avatares del destino, que antaño, recaló en el Departamento del Tolima, entre albas y crepúsculos y bombillas ambulantes, al espontáneo antojo de unos ¡Quijotes! sin nombres estelares y con locuras a bordo de sus sentimientos, pero con ávidos deseos de encajonar entre cestos metafóricos, los imaginarios vernáculos y los universales, que escritos y -por escribir- están, en una tarea “no impuesta”, fundan irreverentes: “la utopía del verbo”; crean en junio 1 de 2013,  la Academia  Tolimense de la Lengua. Meses después,  diciembre del mismo año, en “otro empuje emocional” con talante de un milagro estético, vestida con un sayo latinoamericano de leyendas y códices  propios, atuendo tinturado en  curtiembres populares y telares sofisticados, crean la REVISTA LETRAS, para que sea el alcázar de las voces articuladas por los gestos, los símbolos y los sueños.

Esta revista es el sitio donde las oraciones febriles y parranderas se reúnen   sinceras y generosas y sonrientes en comunes feligresías que no dogmatizan, no estratifican, no estigmatizan, no separan, sólo sueñan.

Abundante legado y prominentes ethos en  donaciones cíclicas hará a lo largo de su travesía impresa, la REVISTA LETRAS.  Hoy se perfila con osadía en la manifestación henchida de aventura. Nació  invadida de  entusiasmos que le son juveniles, naturales, lozanos y vehementes.

En la portada y en la contraportada nos enseña que su rostro está  feliz, luego, vemos que camina ilesa como osado naviero, como un incólume Arconte, sobre aguas de “distintas índoles”.

Emerge con deseos de sobrevivencia, sabiendo que quizás,  contará su tiempo por quinquenios, no obstante, sabe que si le es factible, lo hará por edades seculares.  Si su obstinación no decae, llegará resonante a la edad longeva, allá donde en recintos claroscuros, entre arrugas y experiencias, se alberga la sabiduría. Esa es la apuesta, por la cual, la dieron a luz.

 LETRAS nos enseña  que más allá de su esqueleto articulado de papeles y de tintas, en los entreveros  de sus voces polifónicas, en las sílabas seguidas donde acampan soberanos los corrillos vespertinos de sus armonías, vivimos su “anatomía” completa, porque escuchamos los susurros y las riñas callejeras y sonámbulas de los espíritus di vagantes  que pernoctan en sus cuerpos interiores y en sus cuerpos exteriores.

En la revista habitan, sin duda,  los renglones cuerdos y tangibles y apaciguados, pero también viven con insospechados frenesíes, los fragmentos esquizofrénicos que nos asustan con voces telúricas que trasiegan entre huracanes por las venas febriles de los holocaustos.

Las notas seguidas de la revista se dedican a despotricar en parábolas, pero también,  a decir bienaventuranzas en letanías.  Asistimos a través de la lectura ponderada de sus textos al atisbo de miradas fervientes y profundas, y otras miradas que están idas y son daltónicas.

En el encuentro de diálogos y confesiones que en la revista  se imprimen, vamos de feria sabatina con nuestros pasos lectores  por los bullicios melódicos de una “psicodelia de pensamientos”. En los escenarios expuestos, con geografías alternas, palpamos todo tipo de temperaturas y estadios anímicos.

En la REVISTA LETRAS  ‘topamos’   lo que nos hace falta  para bien alimentar las razones de la razón y para aclarar tantas inquietudes que van al desayuno con nosotros como si por cada ambigüedad o cada desconocimiento o cada deseo que padecemos, fuera imperativo, que, como solución, nos den  un líquido milagroso servido en una taza hecha de lenguajes y símbolos, ofrecida de sobremesa tibia y humeante.

De la “existencia eterna” del Hombre del Tolima, después de la extinción de la Raza Humana y de todo lo viviente, si el sol final en camino del Agujero Negro no derrite  lo inerte y lo desconocido, la REVISTA LETRAS, tal vez  sea la única anatomía con esqueleto formado que ambule incierta por los milenios que la Humanidad no sumará, por inexistencia, a sus calendarios de pared. Nace  así, con este Medio de difusión, la perennidad de los sueños, que en  las gestas diarias, y derribando contingencias, forja con ardentía y honradez, el Pueblo tolimense.

 

Jesús María Stapper

Bogotá D.C. Colombia

Enero 16 de 2015

3 comentarios para "ANATOMÍA revista ¡LETRAS! Academia Tolimense de la Lengua"

Comentar

Su correo electrónico se mantendrá en privado.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.