¿Mi papá? Mi papá Jorgebáez era todo un cuento

  • Jorgebáez… hoy Día del Padre, su recuerdo viene con una  sonrisa.
Jorgebáez.

Jorgebáez.

Por: Jorge Enrique Báez Vera – Papá, mi mamá siempre me infundio respeto y cariño hacia usted, los que aún permanecen en mi corazón.

Recuerdo, que de pequeño y aun adulto, cuando me encontraba con amigos y conocidos suyos siempre exclamaban «…igualito al taita…la misma cara de Jorge Báez…» lo que me llenaba de alegría…y más alegría me daba, cuando me hablaban de usted y se reían de todas sus vainas…

Porque todo mundo siempre tenía una anécdota suya…..porque usted Jorgebáez fue todo un personaje…sus cuentos…sus chistes, sus ocurrencias…sus gracejos. Quienes más, en medio de risas me reseñaron sus “historias” fueron Gonzalo Pacheco, y Martin Mora, sus amigos y compinches  en Cúcuta, para quienes siempre fui “junior”, y quienes me reprochaban mi  dizque: “seriedad”, “…no joda en eso si no se parece a su papá…” 

Mi papá se fue de la casa, no sé cuándo y nunca me interese por averiguarlo…la verdad sea dicha, nunca me hizo falta, con mi mamá tenia y me bastaba…ella lo llenaba todo, pero cuando lo veía afloraba en mi, un cariño indescriptible, precisamente porque mi mamá, jamás dijo nada malo de él: “…mijo; es su papá, le dio la vida y eso es suficiente” siempre me dijo

Mi mamá  permitió, o mejor facilito el contacto con mis nonos, tíos y primos paternos, gracias a lo cual  de manera indirecta pude  tener comunicación permanente con el “muérgano del Jorge” a decir de la Tía Elsa…¡ay! pero con qué  cariño se le salía ese “muérgano”, porque, quizás esa era la palabra de múltiples y variados significados, en boca de mi tía, y la forma en que la expresaba, no significaban nada malo…era la forma de ella referirse al hermano  díscolo, que muy  joven, se fue de Durania, dejando más de un corazón burlado, más de un compinche aburrido,…pero que cuando volvía a su querida Durania, los diciembre,  casi todas las veces, era para hacerla trasnochar a ella, que no podía dormirse, hasta que el “muérgano del Jorge” no llegara, siempre llevado hasta la puerta de la casa, por sus contertulios de ocasión,  prendiditos todos, que no paraban de reírse de sus cuentos pues , cada año , volvía a su terruño, lleno de aventuras, chistes, y, chismes, con los que “actualizaba” a sus paisanos, a uno de los cuales le oí, en una de esas divertidas jornadas  en que lo acompañe , en cualquier tienda de Durania:  “ este Jorgebáez es todo un cuento”

Jorgebáez  tenía una  forma muy particular de analizar el acontecer nacional…y de responsabilizar de todo lo malo, a los “godos”… pues para él, Colombia, se dividía en dos: buenos y malos, es decir, según él: cachiporros y godos y gracias a la “alta política” que manejaba, llegó al Congreso de la República, no por la elección del pueblo, sino por la voluntad, si mal no recuerdo, por favor, creo que de Marco García Carrillo, parlamentario nortesantandereano de entonces, que le consiguió una “corbata” en la Comisión Cuarta de la Cámara de Representantes….y ahí, mi papá no se por cuantos años, se movió como pez en el agua… un “puesto” sin jefe, sin horario, sin labor definida, y con no sé si buena, pero si cumplida paga…apenas para él

Cuando mi hermano, se fue a estudiar a Bogotá, mi mamá me  mandó a vacaciones en varias ocasiones, y era mandato de ella, ir a visitarlo, y nunca con las manos vacías… “mijo, llévele esto  a su papá…”,   y así era cada vez que a Bogotá  iba de vacaciones y  a ver a Jorgebáez.   Detalles como ese, me permitieron, crecer sin sentimientos diferentes al cariño hacia mi papá, a la vez, que hacían que fuera mayor la admiración que  como mujer  aún siento por mi mamá, que siempre vio a Jorgebáez, no como el hombre del cual se separó, sino como el padre  de sus hijos, mereciendo como tal todo su respeto.

Merceditas, a pesar de su separación de hecho y del divorcio, ya muy entrados en años los dos, nunca quiso borrar de su nombre, el Báez…Mercedes Vera de Báez, decía en su cédula, y nunca la quiso modificar… y así se firmaba ;  alguien alguna vez, cuando se expidió la ley que lo permitía , le dijo“…Merceditas, porque no se quita el Báez…”, .y ella contesto: “No me quito el Báez…por qué Báez, es el papá de mi hijos, y ellos son lo mejor que él me dio y de esos Báez soy”  tenía yo, como veinte años, cuando furtivamente oí de mi mamá esas  palabras, las que con el mismo sentimiento de orgullo de ese día,  siempre evoco, para tener presente a todo momento,  de quienes vengo.

Mi papá ,  respeto  y admiración , siempre le  guardo a mi mamá : “mijo, su mamita, es una santa…el HP, soy yo…”  así, terminaba siempre la conversación cuando se llegaba al tema de Mercedes….más de una vez, lo vi levantarse de la silla, después de decir eso, y enjuagarse los ojos, de los  que salían, lágrimas… soy testigo ,  de dolor;  mismas lagrimas que derramó con mayor sentimiento, un día,  del mes de agosto de 1994,  cuando,  con nosotros tres, sus hijos, cargó  el ataúd de Merceditas.

Nunca supe lo que pasó entre ellos, y nunca me interesé en averiguarlo, no tuve necesidad de eso. Cuando cualquier “metido”, imprudente o simplemente “cizañoso” le preguntaba maliciosamente a mi mamá: “¿Merceditas y que paso con su marido?…ella siempre les contestaba: “…pues  yo no sé…un domingo se fue por la prensa y nunca más volvió”,  y la morbosa curiosidad terminaba en risa, y así,  discretamente,  mi mamá , guardó para sí y por siempre el porqué de una separación, y de esta forma, nunca nos quitó el derecho a tener un papá…y  no le quitó a él, el derecho a que sus hijos lo quisiéramos, porque al fin y al cabo,  sus  hijos, él se los dio.

Hace pocos días, chateaba sobre eso, con Ángela Consuelo, compañera de la U, con quien me reencontré digitalmente y ella me pregunto; “… Jorgito, ¿tú lo perdonaste…?. Impulsivamente le conteste: “…no tengo nada que perdonarle…”   Y recordando a mi mamá añadí: “Es mi papá…me dio la vida…y eso es suficiente…”

Jorge Enrique Báez Vera. Abogado, politólogo y columnista.

Jorge Enrique Báez Vera. Abogado, politólogo y columnista.

Gracias papá por permitirme vivir y llevar el Báez… Gracias mamá por permitirme amar a mi papá con la imagen positiva que de él siempre me dio y que él mismo, con su singular forma de ser, se encargó de confirmarme, y gracias a los dos, porque por  ustedes,   crecí sin conocer  el reproche mutuo , y mucho menos el rencor,  a respetar la intimidad del amor y  el desamor, y a valorar a las personas por lo que son y no por lo material  que dan. Mi papá, nada material me dio…pero las risas que me producían sus vainas y las sonrisas en mi alma, cada vez que evocó su memoria, valen una fortuna, tan cuantiosa e invaluable como el ·”Jorgebàez” que llevo con mucho orgullo.

Jorgebáez, como lo sentenció su paisano;  usted es  todo un cuento…por eso aún lo quiero.

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