Derecho penal terapéutico ¿Una alternativa a la prisión?

  • Acerca de una conferencia de Emmanuel Gonzalo Mora – (Penalista argentino)
  • Sobre un evento realizado en Bucaramanga, Santander, Colombia, Sudamérica, por la Fundación Educativa “Jaime Luís Gutiérrez Giraldo” y la Universidad Uniciencia.
Entre rejas de la prisión. Foto tomada de Internet.

Entre rejas de la prisión. Foto tomada de Internet.

Por: Jesús María Stapper – La inocencia del Hombre dura hasta que una “mala acción” a-cometida por el individuo, un “ente social” individual (o un grupo de individuos), verifique (diga) lo contrario… y sea sancionado el delincuente mediante un “juzgamiento” probo y sabio y justo. La sociedad aporta muchas veces, de múltiples formas, atenuantes (causas, motivos, medios) para que los hechos vergonzantes sucedan… y con esto no justifico el delito, máxime si es el crimen.

Es “casi un delito criminal” salirse de los establecimientos económicos-sociales-políticos-religiosos impuestos por el statu quo desde las Instituciones y desde la Organización política de los Estados. Es difícil vivir a contracorriente de la sociedad y ser mirado con ojeriza (animadversión). La injusticia se determina con un mundo de causas que “otorgan” y proveen un universo de consecuencias que se convierten en hábitos delictivos comunes… cuyo resultado es evidente con la masificación constante de los delitos.

A diario, crece el número de presidiarios, que se atiborran, como bestias miserables, en condiciones infrahumanas, en los calabozos y en las celdas y en los patios de las cárceles (mazmorras contemporáneas). Entonces el preso (criminal), en estas condiciones, desciende de la jerarquía del Ser a la cosa, perdiendo así, toda condición humana. Si el Hombre es totalmente irreflexivo, es por antecedentes, una vergüenza racional incuestionable.

Existe un hombre antes y un hombre después del delito. La brega (tarea) jurídica penal, y social, está en hacer conversión positiva, para que el hombre sindicado y sancionado, de alguna manera, vuelva a ser el de antes, con sus derechos, con sus potencialidades y con sus conocimientos en ejercicio.

La deshumanización ha generado la creación de nuevos delitos y surgen estrategias emergentes para cometerlos. Es imperativo entonces, contemplar “otras formas de condenar”, “otras maneras de tratar” al preso.

Es preciso “crear nuevas fórmulas”, tanto en los procedimientos condenatorios, tanto en la sanción, así como en la reivindicación social, humana y moral del individuo sindicado, no obstante, en su redención, no aplican ni la injusticia ni la impunidad por el delito (o los delitos) cometido-s. Tenemos que persistir porque el hombre condenado cuando recobre su libertad, se reinserte y actúe en sociedad, y no prosiga su camino estelar de criminal.

Ésta es una tarea interdisciplinaria que tendrá pronto la obligación de entrar en plena actividad y debe contar con los sanos aportes Institucionales de cada Estado. ¡Sólo el Hombre puede redimir al Hombre! Estos son los ecos y los ethos de una conferencia con hálitos de humanismo penal y carcelario.

Jesús María Stapper. Escritor, autor de libros, periodista, artista plástico.

Jesús María Stapper. Escritor, autor de libros, periodista, artista plástico.

Jesús María Stapper – Escritor, periodista, artista plástico.

Bogotá D.C. Junio 17 de 2014

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