Marcela Castellanos, orgullosa madre de una niña muy especial

  • Mi hija me hace mejor persona, dice la médica Marcela Castellanos
Marcela Castellanos. Foto somoslarevista.com

Marcela Castellanos. Foto somoslarevista.com

Esta mujer de cabello rubio, alta y elegante, es ingeniera ambiental quien estudia medicina en la Universidad de Pamplona y hace sus prácticas en el Hospital Universitario Erasmo Meoz. Y hay un curso en el cual lleva 18 años: el de mamá de Pabla Andrea,  a quien le prodiga todo su amor y cuidado, sin importar el cansancio. Porque un hijo se lleva en el vientre durante nueve meses, pero en el corazón, toda la vida.

¿Su nombre? Marcela Castellanos Bautista. Con esta amorosa madre, conversó Somos la revista. “Mi hija significa el motivo de vida más grande que tengo para ser cada día mejor. Es un regalo que Dios puso en mi camino para ser mejor en todos los sentidos”.

Cuando le preguntamos si durante el embarazo imaginó que su hija sería diferente a otros niños señaló: “Sí lo supe pero en mi corazón de madre. Diosito me mandó muchas señales. Entre esas un día que pasaba por el parque de Pamplona con 7 meses de embarazo y un niño o un ángel se acercó, me abrazó y me dio un beso en mi inmensa barriguita y así muchas otras cosas con las cuales las cuales yo empezaba a tejer mi mente y hacerme preguntas ¿cómo será mi bebé? ¿Será  especial?

Comienza el aprendizaje

“Mi vida, desde entonces, ha sido una vida de aprendizaje. Pero un aprendizaje hermoso”, dice.

“Yo pensé tal vez a mi me faltaba ser paciente y constante y mi Dios en su grandeza me envió a Pabla Andrea para enseñarme esas virtudes de la manera más hermosa que pudo. Las personas que te ven te dicen ¡pobrecita! No entienden lo que dicen puesto que para entenderlo, hay que vivirlo. Nada de pobrecita”.

Marcela Castellanos con su hija.

Marcela Castellanos con su hija.

Cuando Marcela habla de su hija, lo hace con alegría: “Pabla Andrea en una jovencita que se desborda de alegría todo el tiempo es algo que muchos no tienen.

«Cuando mi hija nació, pesaba 1.400 gramos y mi tía Luisa que era instrumentadora me dijo. “De ti depende, Marcela, Dios te mando una cruz. Pero tú decides sí es de rosas o es de espinas”. Y prosigue: “Ahora digo con certeza, con 18 años que tiene mi hija, que ha sido de rosas”.

“Me considero una madre normal porque es normal que una madre normal ame a sus hijos. Los cuide y este siempre. Mi madre, Yolanda Bautista, lo fue y lo sigue siendo conmigo.  A mi edad todavía me manda cosas y me escribe te amo. Esas cosas son las que te hacen una buena mamá. Tú lo recibes y tú lo das porque ese fue el magnífico ejemplo que tuve”

¿Cuánto tiempo dedica a su hija? Le preguntamos: “El tiempo debería ser más en estos momentos. La medicina toma bastante de ese tiempo pero siempre habrá una prioridad y trato de no dejar pasar un día sin estar a solas con mi hija”.

«La primera profesión (Ingeniera ambiental) y la especialización las hice porque en aquel momento no tenía la oportunidad de estudiar en otro lugar. Cuando se presentó la oportunidad en Pamplona, me presenté y pase. Siempre he pensado que los sueños siempre se deben perseguir no importa lo difícil que sean. Ni el tiempo que te tomé lo importante es hacer lo que te gusta y siempre finiquitar lo que empiezas. Mi hija siempre ha estado en mis decisiones porque ella es el motivo de inspiración que tengo para realizar cualquier cosa que emprenda en mi vida”.

Al escuchar estas reflexiones de Marcela Castellanos, no dudamos en solicitarle un consejo para otras madres:

“A otra madres les digo que se gocen la compañía de sus hijos que sencillamente son bendiciones que Dios nos dio. Porque  fui privilegiada entre muchas. Entonces para que hacerse la vida difícil vivan felices y regálele a su hijo esa misma alegría. Que es difícil, es cierto. Nada en la vida  es fácil. Pero la recompensa es grandiosa. Quieran sus hijos como son. Déle lo mejor y aprecie la valiosa compañía que tienen».

 

 

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