Destrucción de ollas, construcción de vidas

Por Jorge Eduardo Hartmann Paz. *Fundación Rescate IPS CAD Celurar: 3002178133

Por Jorge Eduardo Hartmann Paz. Director Fundación Rescate.

Por Jorge Eduardo Hartmann Paz*. Para cualquier persona que tenga un proyecto y lo ejecute espera resultados, no solo económicos, sino que genere satisfacción por los efectos productivos del mismo; igual cuando se realiza una acción estudiada, organizada y planeada, con toda seguridad los resultados serán de beneficio personal y general.

Pero el afán y protagonismo llevan a realizar acciones con el único objetivo de una victoria personal, olvidando el interés comunitario como es el caso del candidato presidente que no alcanzó a percibir la necesidad de los que no se tuvieron en cuenta, con la decisión tomada hace unos días en las principales ciudades de Colombia; dando la orden de destruir las ollas de consumo, sin siquiera pasársele por la mente la atención de las 200 personas que frecuentan cada uno de estos lugares de venta y consumo de drogas. Se le pasó un pequeño detalle, antes que destruir casas hay que construir vidas.

Como es el caso de las personas que en una nueva modalidad condenable están siendo atacadas con ácido, inmediatamente son valoradas y tratadas en un sitio especializado para atender en su totalidad lo que requieran médicamente; esto es una obligación del Estado y un descanso para la familia. Al tiempo las autoridades se ponen en la tarea, a través de todos los medios a encontrar  al sospechoso y ofrecen recompensa por cualquier información que lleve a su captura; en algunos casos con resultados positivos, pasando el delincuente a pagar la condena correspondiente  por sus actos. Este es un trabajo integrado con beneficio para las partes.

Las 52 “Ollas” destruidas en las diferentes ciudades, abastecían  a 10.000 personas, la mayoría no tiene donde vivir, lo han perdido todo y siguen calmando el hambre, el sueño, y su condición precaria, consumiendo compulsivamente bazuco, aparte de sentirse obligados a mantener sus costumbres delincuenciales, a las que deben acudir para obtener la exigida dosis diaria de consumo; esto aumenta el riesgo de la comunidad del entorno, porque el Estado nunca se ha interesado por la atención de los consumidores compulsivos enfermos, prefiere por evitar gastos, ceder el espacio al grupo delincuencial que tenga el control en ese sector para que atienda no la necesidad de recuperación, sino la debilidad de consumo de bazuco de cada uno de estos adictos.

Si van a seguir destruyendo casas, pronto tendrán que echar abajo escuelas, colegios y viviendas de muchos compatriotas que por necesidad o presión de las bandas criminales, se ven obligados a expender sustancias para satisfacer la ansiedad de consumo que está carcomiendo vidas, en casi todo el territorio Nacional.

*Fundación Rescate IPS CAD

Celular: 3002178133

El Presidente Santos inició la destrucción de viviendas de narcotráfico. Foto archivo.

El Presidente Santos inició la destrucción de viviendas de narcotráfico. Foto archivo.

 

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