Decepción en aeropuertos del oriente

Aeropuerto Camilo Daza. Foto tomada de Internet.

Aeropuerto Camilo Daza. Foto tomada de Internet.

Por Manuel Guillermo Camargo Vega – La concesión de aeropuertos del oriente fue la adjudicataria del contrato correspondiente, que inicia con fecha 6 de agosto de 2010, como lo refiere un informe de Aerocivil de febrero de 2012 y está planteado por 300 meses (25 años) a partir del acta de iniciación del mismo. El contrato tiene por objeto que el concesionario “realice por su cuenta y riesgo, la Administración, Operación, Explotación Comercial, Mantenimiento y Modernización del Área Concesionada de los Aeropuertos Camilo Daza de Cúcuta, Palonegro de Bucaramanga, Yariguíes de Barrancabermeja, Alfonso López Pumarejo de Valledupar, Simón Bolívar de Santa Marta y Almirante Padilla de Riohacha, bajo el control y vigilancia de Aerocivil”.

El periódico El Frente.com.co, se refiere a posibles multas al concesionario y registra las declaraciones del concesionario quien dijo “en cumplimiento de los Decretos 4164 y 4165 de 2011, el Contrato de Concesión fue subrogado  a la Agencia Nacional de Infraestructura “ANI”, lo que ha implicado la intervención de un nuevo agente, con requerimientos adicionales para la materialización de la entrega”.

El periódico el Heraldo de Barranquilla, con fecha 7 de marzo en su edición web titula que Supertransporte abre investigación a la concesión por incumplimientos: “el Concesionario incumplió con la fecha de entrega, la cual estaba estipulada para el 26 de diciembre de 2013”, en los aeropuertos de Cúcuta y Bucaramanga. Y refiriéndose al aeropuerto de Cúcuta escribe “en el Aeropuerto Camilo Daza de Cúcuta se encontró que al parecer la carpeta asfáltica de la pista no cumple con óptimas condiciones técnicas, ya que presenta deterioro y grietas, así como contaminación por fluidos de equipos de atención en tierra y por el mantenimiento de los helicópteros en el lugar”.

Esta introducción muestra cómo el tema de la concesión de los aeropuertos del oriente empezó a recorrer el camino de los procesos fallidos: incumplimientos, “redefinición” de las obligaciones, “conceptos legales” y todas las leguleyadas de que se han venido acompañando los contratos de obra pública en Colombia. Y, ahora que estamos en semana santa recordemos la frase bíblica “por sus obras los conoceréis”.

Fui a recoger a mis hijos el fin de semana anterior de semana santa al Camilo Daza y el acceso era un caos con varios elementos a resaltar.

Parqueadero Aeropuerto Camilo Daza. Foto tomada de Internet.

Parqueadero Aeropuerto Camilo Daza. Foto tomada de Internet.

En primer lugar, el parqueadero estaba lleno y no se podía entrar. Al mirar se observaba un 75% del mismo vacío, pero no se podía usar porque una parte “es para empleados del consorcio” (la mitad del parqueadero total) y otra (la bahía frente al terminal de carga) es “exclusivo para funcionarios de la Dian y policía”, según informó un empleado del parqueadero. Por alguna razón en Colombia hizo carrera “privatizar los espacios públicos a la burocracia”, como sucede en el CAN en Bogotá y en casi toda entidad en Colombia, incluyendo hospitales, donde las bahías de ambulancias se convierten en “parqueaderos exclusivos del director y el cuerpo médico” como dicen los vigilantes. En resumen, el parqueadero de USUARIOS se redujo a su mínima expresión en un área que es de TODOS los cucuteños. Señor Alcalde, creo que es oportuno que haga oír su voz como primera autoridad del municipio o que busque cómo cobrarle arriendo a la concesión por el uso de un espacio público. Y no sobraría una acción popular para detener esta vagabundería.

En segundo lugar, la policía (había bastantes) estaban muy rígidos en no dejar parar a nadie en sitios prohibidos, que son todos y cobrando las correspondientes multas o “arreglando como puedan”. En Colombia la corrupción es una mezcla de normas que concluyen en la sanción del ciudadano a quien la autoridad después “busca como ayudar”.

En tercer lugar había “varios esquemas de seguridad” de personajes que obligaban a los sufridos usuarios a buscar como esperar a sus familiares o amigos. Ese tema de los esquemas de seguridad es otro abuso de autoridad que ha ganado espacio en Colombia y el que la policía hace cumplir con una rigidez más digna de mejores causas como el control de la inseguridad urbana.

La conclusión de todo ello es una ciudadanía en caos ante unas autoridades abusivas y unas concesiones “made in Colombia” que terminan en largos pleitos jurídicos e incumplimiento de obras. Ya ante lo reportado de fallas en la pista el concesionario y el concedente se tiran la pelota de quien es responsable de que, y solo se ponen de acuerdo para reservarse cada uno su área de aeropuerto para “uso exclusivo”.

La protesta ciudadana debe orientarse a estos problemas y es hora que se cree una organización que no permita que el aeropuerto Camilo Daza privatice a la burocracia nacional los espacios de uso público local, y que todo termine en una más de la larga lista de incumplimientos del Gobierno Nacional con la región.

Señor Alcalde, pronúnciese en algún sentido para saber su posición y, en consecuencia, proceder como ciudadanía.

Manuel Guillermo Camargo Vega

Cúcuta, abril de 2014

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