S O S para la Policía de Tránsito

Trancón en Cúcuta. Foto somoslarevista.com

Trancón en Cúcuta. Foto somoslarevista.com

Por Gabriela Camargo Vega. Y una vez más, la frontera cerrada. En esta oportunidad, no son nuestros hermanos venezolanos, son los chatarreros de Cúcuta.

La frontera más viva de América Latina se convirtió con el pasar de los días en un arma de presión para todos aquellos que de una u otra manera deciden hacer presión al gobierno municipal, con el agravante que detrás de todo esto siempre está la mano oscura de los grupos delincuenciales.

La movilidad de la ciudad se paraliza, la llegada a los diferentes sitios de trabajo se convierte en la odisea de buscar como llegar, mientras tanto la Policía Nacional sale presta a colocar sus patrullas y motocicletas para terminar de impedir el paso, sin ningún aviso previo al punto de llegada. Es hoy la movilidad de Cúcuta un verdadero caos, un suplicio y es también el foco de la corrupción del municipio.

Los viejos semáforos ya no funcionan, las norma de tránsito son violadas sin piedad por los motociclistas que día a día mueren debajo de las llantas de un automotor y qué decir de los particulares que hacen de las vías sus aposentos donde paran para saludar al migo, hacer alguna diligencia o esperar a su acompañante, todo ello sin que los encargados del orden de la movilidad de la ciudad se encuentren para hacer cumplir la ley. Sin embargo, los vemos unos amparados por los verdes ramajes de las esquinas, con su celular en la mano o en el mejor de los casos, lanzando sendos piropos a las muchachas del lugar, mientras otros se esconden para lanzarse como ave de rapiña al primer infractor que caiga.

En la esquina de la calle 20 con avenida 0, hoy denominada la esquina de la corrupción, es donde mejor podemos
apreciar lo efectivo que es este ente policial. La cuota es de $50.000 pesos y arrancan  en horario laboral de 8 Am a 12 y regresan muy tiesos y muy majos a las 2 de la tarde, algunas veces con cambio de turno en la noche. Y así, podríamos enumerar diversidad de casos.

En la conocida redoma de San Rafael donde convergen cuatro entradas y salidas hacía el interior del país, urbanizaciones colindantes, cinco colegios, un municipio, un corregimiento y dos jardines de paz, hace más de un mes, una gandola, la cual debía transitar por los anillos viales de la ciudad, arrasó con los semáforos y desde aquel momento eso no funciona y qué decir de los encargados del orden, no hay manera que se presenten en el lugar, donde ya se han registrado accidentes.

Pero salen prestos ahora, a hacer cumplir el absurdo pico y placa, este será otro motivo, para continuar con la corrupción.

Con este panorama es imposible hablar de movilidad y menos aún, exigir a la población el cumplimiento del código de tránsito. Por qué no pensar en la salida de la Policía Nacional o controlar entonces sus actuaciones y cumplimiento.

Mientras no se tomen verdaderas medidas claras y contundentes sobre lo que hace la Secretaría de Tránsito Municipal de la ciudad, el caos, el desorden y la corrupción continuará galopando por las calles cucuteñas.

Y….la frontera debe ser respetada. ¿O es que a quien le dé la gana se la toma y cerca la ciudad? ¡No hay derecho a que seamos tan serviles con la delincuencia y la ilegalidad!

Comentar

Su correo electrónico se mantendrá en privado.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.