Los indeseables

Los gobiernos latinoamericanos. Foto tomada de El republicano liberal.

Los amigos de Maduro. Foto tomada de El republicano liberal.

Por Exequíades Chirinos – Venezuela. De un tiempo para acá, el gobierno nacional permitió que presidentes latinoamericanos no sólo se beneficiaran del principal recurso económico de Venezuela, el petróleo, sino que, también, opinaran con total libertad sobre los asuntos internos de nuestra nación, en clara actitud injerencista.

De ese modo, el tirano más longevo del mundo, Fidel Castro y ahora su sucesor en la dictadura cubana de más de 50 años, Raúl Castro, se entrometieron una y otra vez en la política venezolana evidentemente a favor del régimen de Hugo Chávez y, ahora, de Nicolás Maduro.

El sátrapa Raúl Castro recientemente calificó a las actuales protestas de «incidentes violentos desatados por grupos fascistas» agrediendo sin miramiento alguno al  pueblo venezolano, ofendiendo sin derecho ni razón que le asista, llevándose merecidas respuestas de “bribón”, “mal pagador del petróleo” y “asesino de cubanos”, entre otras.

Copiando el mismo libreto, el presidente de Bolivia, Evo Morales, tildó  a los jóvenes y la gente venezolana de “oligarcas locales” y “aventureros golpistas”, al expresar que existe en marcha un Golpe de Estado, cuando en realidad son claras y rotundas expresiones de rechazo a la crisis alimentaria, a la inseguridad y al desatado autoritarismo del gobierno de Maduro, nefasta políticas ligadas a la ola de agresiones desmedidas contra los muchachos.

El gobierno de Rafael Correa, mandatario de Ecuador, se pronunció en términos más sutiles pero, sin embargo, destacó  que “los actos de violencia y vandalismo son producidos por la irresponsable oposición”, mientras que el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, se sumó a la tesis de Golpe de Estado, es decir, que para el hombre acusado en Nicaragua de violar a su hijastra, son golpistas quienes hoy protestan contra Maduro y su pésimo gobierno.

A este coro de mandatarios se suma la crítica a la oposición de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, quien habla de «un intento de golpe suave en Venezuela” (¿?) y justifica su injerencia en términos de que «no vengo a defender al presidente Nicolás Maduro, vengo a defender al sistema democrático de un país«, cuando a todas luces le lanza un salvavidas al gobierno que compró la deuda exterior argentina y con el cual la nación  austral tiene un altísimo compromiso millonario en dólares.

Resulta evidente que todos estos personajes del trágico mundo latinoamericano, favorecidos altamente con una flexible política petrolera que raya en el obsequio permanente del crudo venezolano a cambio de bienes que de menor cuantía y, de regalos millonarios en dólares para plantas eléctricas, casas y otros menesteres, se creen con pleno derecho de ofendernos reiteradamente a nosotros, los orgullosamente nacidos en esta tierra de Bolívar.

Lo hacen con total desparpajo y sin guardar las meras apariencias, solo para gozar del aplauso del gobierno de Chávez, de Maduro, aunque sobre todo es para de seguir disfrutando de privilegios a costa del malestar de los venezolanos. Es  decir, por cada barril de petróleo o dólares que se les obsequia a ellos, a los insolentes, sufre una familia venezolana, la cual deja de recibirlos.

Sin embargo, a pesar del descaro del grupo “mandatarios amigos”, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su artículo establece con meridiana claridad, en su Preámbulo, que en Venezuela somos  “…una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural” dentro de un Estado que consolida los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley para esta y las futuras generaciones, (…)”.

Somos sencillamente libres y lo seguiremos siendo a pesar de los agravios presidenciales de aquellos que se creen con derecho a ofendernos.

Además, en el Preámbulo, la Carta Magna, resalta que la República venezolana es una nación que promueve “…la cooperación pacífica entre las naciones e impulse y consolide la integración latinoamericana de acuerdo con el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos,…” es decir, rechaza constitucionalmente la intervención y se inscribe dentro de la autonomía de las naciones.

Por ello, son los principios los elementos conductores que aparecen destacados en el primer artículo de la Constitución:

“Artículo 1. La República Bolivariana de Venezuela es irrevocablemente libre e independiente y fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador.

Son derechos irrenunciables de la Nación la independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad territorial y la autodeterminación nacional”.

Al permitir Nicolás Maduro, como antes lo hizo Chávez, la intromisión de Fidel Castro, Raúl Castro, Evo Morales, Rafael Correa, Cristina Fernández de Kischner y Daniel Ortega, en los asuntos venezolanos, sobre todo ahora cuando el país alza la voz y se moviliza para protestar, está contribuyendo a lesionar los principios de  independencia, libertad, soberanía, inmunidad, y autodeterminación nacional, amén de que Cuba viola el principio de integridad territorial, al ser Venezuela prácticamente la más grande provincia cubana.

Exequiades Chirinos. Periodista venezolano. Articulista.

Exequiades Chirinos. Periodista venezolano. Articulista.

Por ello, por su reiterada conducta insultante e inadmisible, los presidentes de Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y el dictador de Cuba son constitucionalmente para nosotros, los venezolanos, unos verdaderos indeseables que nada contribuyen con la paz y el progreso de nuestro país, sino que, al contrario, ayudan a destruir nuestra hermosa nación al postrarse a los pies del régimen de Maduro.

@exequiades

Un comentario para "Los indeseables"

  1. Jorge Pérez  marzo 5, 2014 at 6:51 pm

    Orgulloso de haber sido su alumno Profesor Chirinos.!!!!

    Felicitaciones.

    Así se refleja la verdadera Venezuela en la que vivimos…por ahora.

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