Ana Helena Vega de Camargo, segunda mujer Cafam de Colombia.

Ana Helena Vega de Camargo, segunda mujer Cafam de Colombia.

Ana Helena Vega de Camargo, segunda mujer Cafam de Colombia.

Entre 23 finalistas de toda Colombia, Ana Elena de Camargo «Naná», quedó en segundo lugar en el premio, Mujer Cafam, por su obra del Instituto La Esperanza que atiende cerca de 400 niños tanto en e internado como en el seminternado. El primer premio lo ganó el llamado, Barco Hospital San Rafael del Valle del Cauca que va por todo el Pacifico atendiendo dos mil personas diarias.

El Jurado Nacional del 26º. Premio Cafam a la Mujer declaró ganadora, entre 23 mujeres finalistas, a Ana Lucia López Salazar, quien en el Valle del Cauca, a través de la Fundación Italocolombiana del Monte Tabor, trabaja a favor de la salud y el bienestar de los marginados de la región.

Ana Lucia Lopez Salazar, se ha consolidado como un líder ejemplar a través de más de 20 años de experiencia, siempre en defensa por los derechos de los más necesitados. Nació en Pradera, Valle del Cauca el 10 de noviembre de 1967, es economista con especialización en Proyectos Sociales y Cooperación Internacional, y en Economía y Gestión Ambiental con un abordaje psicosocial comunitario y más de 20 años de experiencia en este campo.

Contrajo matrimonio en 1995 y en 1998 nació su primera hija. En 2003, nacieron sus hijos mellizos y vive sola con sus tres hijos desde 2008. Con su formación y con su trabajo, llegó a convertirse en una líder destacada, debido a su lucha por los derechos de los más necesitados, por su incansable búsqueda de justicia social y un nuevo concepto de salud en la Costa Pacífica colombiana. Desde muy joven se dedicó a trabajar en fundaciones y a crear sus propias organizaciones sociales para apoyar a los más necesitados.

En 2007, funda la Patrulla Social del Pacífico y cofunda la Fundación Italocolombiana del Monte Tabor, ambas instituciones dedicadas a mejorar las condiciones de vida de las poblaciones marginadas de la región Pacífico. Luego de cinco años de recopilar y documentar información sobre la zona y sus pobladores, diseñó el proyecto que más impacto ha generado a nivel de salud en la región, financiado a través de la Oficina de Cooperación Italiana, una embarcación (barco hospital), que está en capacidad de atender a más de 2.500 personas mensualmente, en consultas de medicina general, medicina interna, ginecología, odontología, cirugía de primero y segundo nivel, droguería, llevando bienestar a las comunidades que habitan en las orillas de los ríos Naya y San Juan y, también a familias indígenas en el río Yurumangui, Puerto Merizalde y toda la región Pacífico desde Jurado, en Chocó, hasta Salahonda, en Nariño.

Hasta ahora, La ganadora del 26º Premio a la Mujer Cafam continúa desarrollando su labor social y dirige sus dos fundaciones con el único fin de formar comunidades resilientes y líderes multiplicadores de su trabajo, cumpliendo su propósito de vida y orientada bajo firmes principios filosóficos y religiosos.

Menciones de honor:

El Jurado Nacional del 26º. Premio Cafam a la Mujer integrado por las señoras Cecilia María Vélez White, María Luisa Mesa Zuleta, María López Castaño, y María Teresa Peresson de Riaño, el doctor Juan Lozano Ramírez y el padre Joaquín Sánchez García, entregó dos Menciones de Honor, y una Especial:

La primera Mención a la señora Ana Helena Vega de Camarco, Mujer Cafam 2014 del departamento de Norte de Santander, quien desde el año 1967 cuando la falta de una institución que le brindara apoyo y cuidado especial a su hija y a aquellas familias de niños con discapacidad mental, impulsó la generación de lo que hoy es un proyecto de atención integral.

El Instituto de la Esperanza hizo realidad su sueño de contribuir, en forma decidida, a la atención de niños y jóvenes que padecen diversas patologías físicas y mentales, con un exitoso modelo de reinserción social a labores productivas, bajo control y seguimiento en tareas específicas.

Los niños beneficiados con la labor del Instituto de la Esperanza, cuentan adicionalmente con sesiones de rehabilitación en conjunto con fisioterapia, terapia ocupacional, sicología, trabajo social, nutrición.

Esta es una obra que busca darle dignidad tanto a los niños como a sus familias, proporcionando herramientas para el desarrollo socioeconómico de las mismas, y propendiendo por el cuidado y protección de los niños especiales

La segunda Mención de Honor la recibió la señora Teresa Jacanamejoy Mavisoy, finalista por el departamento del Putumayo, quien comenzó su labor humanitaria cuando solo tenía 17 años para ayudar a su comunidad nativa en la vereda La Menta, lo que la consolidó como líder en la Cooperativa de Cultivadores de Plantas Aromáticas, Medicinales y Exóticas, Productores de Aceites Esenciales del Putumayo, que con el apoyo de organizaciones nacionales e internacionales, es fuente de trabajo, ingresos y de bienestar de más de 280 familias. Adicionalmente esta cooperativa promueve valores en defensa de los indígenas, del medio ambiente y el desarrollo social, como ejes fundamentales de convivencia.

El Jurado entregó una Mención Especial a la vida y obra de la señora María Cristina Jaramillo de Arrázola, finalista por BOGOTÁ D.C., quien desde hace 30 años a través de la Fundación Hogar Integral trabaja para mejorar la nutrición de niños que viven en los cinturones de miseria de Bogotá y Soacha. Atiende a 900 niños en jardines y capacita a más de 1.500 niños y jóvenes a través de convenios.

En la Proclamación de la Mujer Cafam 2014, la esposa del Presidente de la República, señora María Clemencia Rodríguez de Santos y el director administrativo de Cafam, Luis Gonzalo Giraldo Marín, destacaron la calidad humana, el compromiso social, el amor y la abnegación de todas las 23 mujeres finalistas.

La ganadora recibió la estatuilla del 26º. Premio Cafam a la Mujer y un incentivo económico de $25 millones. A las ganadoras de las Menciones de Honor se les entregó una placa especial y un incentivo de $10 millones.

Ana Helena Vega de Camargo es una mujer menudita, escogida como la mujer Cafam, Norte de Santander, con un corazón más grande que una catedral, se inspiró en su hija María Teresa, una niña especial, se unió con 3 madres en sus mismas circunstancias y creó el Instituto La Esperanza para trabajar por los más pobres entre los pobres.

Esta es su historia

Ana Helena, o Naná, como le dicen quienes la conocen, trabaja en Cúcuta con los niños y jóvenes que padecen diversas patologías físicas y mentales. Ella tuvo cinco hijos, pero fue con el nacimiento de Teresita, quien presenta un retardo mental, que inició su trabajo con esta población. En 1966, con ayuda de la radio cucuteña y por inspiración de Gloria Rodríguez Ruiz, se iniciaron las charlas para varios padres de niños con retardo, culminando el ciclo con la fundación, el 26 de mayo, del Instituto del Niño Retardado Mental.

Era el año de1966, cuatro madres de familia  en busca de un gran sueño emprendieron el camino a la creación de un centro para albergar a niños con problemas de retardo mental ausente en la ciudad, hasta ese entonces.

El camino fue duro y triste. La historia comienza cuando cuatro madres de hijos especiales inician un largo transitar por los barrios marginales de Cúcuta. Gloria Rodríguez Ruíz,  Eumelia de Pacheco, Josefa de Urbina y Ana Helena Vega de Camargo,  se dieron a la lucha de fundar una institución, donde ellos y otros muchos, tuvieran cabida sin ser rechazados y pudieran vivir en un mundo que solo fuera de ellos, con comprensión, disciplina y derecho a  especiales oportunidades. Así inicia la obra.

El camino emprendido duró cerca de un año, de casa en casa y de puerta en puerta, estas cuatro mujeres  con el apoyo de la ciudadanía, insistían en convencer a otros padres de que esta era la gran oportunidad para sus hijos y olvidar así, esas viejas  creencias que rondaban sobre por qué se tenía un hijo con retardado, muchos consideraban esto como un  castigo divino, mientras que otros señalaban que era una posesión demoniaca. Entre tanto, estas madres explicaban en sus términos caseros que esto era solo una enfermedad y tener un hijo especial significaba tener un ángel en casa con todos los beneficios celestiales. Así se fue abriendo paso hasta formar un grupo de 12 discapacitados con el cual empezaba a cristalizarse este gran proyecto de vida.

En una casa situada en la avenida tercera entre calles10 y 9 se dio inicio a la apertura de lo que hoy conocemos como el Instituto de Educación Especial “La Esperanza”.

El 26  de mayo de 1968, dos años después de aquel primer paso para su formación, La institución obtiene su personería jurídica, cuyo primer presidente fue el siquiatra, Carlos Castro, los fundadores y 17 personas más dan inicio al gran ideal de crear un servicio adecuado y efectivo para los niños especiales de Cúcuta.

En un lote donado por la Alcaldía de Cúcuta y con el apoyo del Club de Leones Centro Cúcuta y el apoyo de la ciudadanía a través de una radiotón que duro tres días, se inicia la construcción de la sede en el barrio Quinta Oriental y en 1971 se entrega la obra. Y comienza la gran tarea de formar lo que sería la nueva institución. Empieza a verse gran solicitud de cupos, el porcentaje de retardo en la ciudad es muy alto, llega a más del 10 por ciento  por causas sociales tan dramáticas como la desnutrición en la madre en  primer plano, cuadros convulsivos, discapacidad múltiple y síndrome de Down, originadas en su gran mayoría por sífilis, enfermedad venérea de la cual Cúcuta es una de las ciudades más infectadas del país.

En 1980, el centro de educación especial atraviesa por una grave crisis económica y es entregado a la comunidad de las hermanas de Santa María de la Providencia, quienes ante el alto número de solicitudes ponen en marcha la doble jornada de la institución y asumen las Olimpiadas Nacionales  con la participación de 600 niños de todo el país. Seis años más tarde se retiran y la dirección regresa a manos de padres de familia.

Transcurren los años y  la institución   se enfrenta a un nuevo problema, existe un gran número de niños con discapacidad física y mental abandonados por sus padres. Esta nueva faceta que se presentaba sin piedad las obliga a  arrendar una nueva casa para emprender esta loable labor de recibirlos y suplir ese afecto que les fue negado. Comienzan a florecer casos  tristes, dramáticos  e inimaginables como el de Oscar, un muchacho criado por sus tías que lo alimentan entre los cerdos y de manera infame e infrahumana lo mantienen en una cochera. Oscar fue creciendo como crece un cerdo, perdió su capacidad motriz, el habla y el derecho a vivir como un niño que a pasar de ser limitado y abandonado, podía  participar de lo poco o mucho que la vida le ofreciera. Actualmente el internado está  cobijado por el Instituto de Bienestar Familiar y cumple una de las más altruistas labores en pro de la sociedad.

La carencia de establecimientos para estos menores en Cúcuta y el alto número de niños con discapacidad, hace que se mire hacía otras posibilidades. Es así que se logra la consecución de un lote y se dispone a la construcción de una nueva sede que recoja a todos  en un mismo lugar. La nueva institución, ubicada en el corregimiento de  Lomitas tiene un costo de 5 mil millones de pesos y faltan 3 mil millones para concluirla. El nuevo centro con amplias zonas verdes, cuenta con una huerta taller, aulas, baños, comedores, donde son atendidos 200  niños, parqueaderos, piscina, dormitorios y salas múltiples.

El Instituto del Niño Retardado Mental desarrolló un exitoso modelo de reinserción social de niños con retardo mental no profundo a labores productivas, bajo control y seguimiento en tareas específicas. En 2005, se inicia la construcción de la nueva sede y a partir de 2012, como resultado de la unificación de las tres sedes, en Lomitas albergan a 400 discapacitados mentales o múltiples moderados, severos y profundos.

Noticia en desarrollo.

2 comentarios para "Ana Helena Vega de Camargo, segunda mujer Cafam de Colombia."

  1. Esmeralda Rivas  marzo 7, 2014 at 7:37 pm

    Ana Helena, un ejemplo para todas las mujeres de mundo. Felicitaciones por su premio.

    Responder
  2. Oscar Monroy Vega/Pilar Villalobos de Monroy  marzo 10, 2014 at 2:19 pm

    Ana Helena, naná:
    recibe un fuerte abrazo por este meritorio logro por tan meritoria labor en pro de la mejor juventud. Dios te colme de bendiciones y prosigue con esa hermosa labor, Mi Tío Antonio, Teresita, Gabriela y todos los tuyos son tu gran recompensa.
    Hasta pronto, Oscar y Pilar, Angela María y María Paula.

    Responder

Comentar

Su correo electrónico se mantendrá en privado.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.