¿Arde Venezuela? (Análisis)

Arde Venezuela. Imagen tomada de Internet.

Arde Venezuela. Imagen tomada de Internet.

Por Manue Guillermo Camargo Vega. Especial para somosarevista.com – Parafraseo el título de un famoso libro de Dominique Lapierre, ¿Arde Paris?, en el cual se relata la liberación de esa ciudad en la segunda guerra mundial y el papel que jugó el comandante alemán, quien incumplió la orden de Hitler de arrasarla toda con explosivos, pues en la megalómana mente del fuehrer nada podía sobrevivir su Reich de mil años, que duró apenas 12.

El alto oficial alemán, entendió que habían perdido la guerra y que el mundo debía seguir y no acató la orden de volar una de las ciudades más hermosas del mundo y patrimonio del planeta. En ese momento histórico actuaron un líder megalómano, un oficial consciente y unos aliados facilitadores de la mejor solución.

Pensando en Venezuela, ¿quiénes son los actores de este nuevo drama histórico? Un megalómano cubano, quien vuelve a mostrar que en aras de cumplir su propósito es capaz de arrasar con lo que sea, como lo mostró al facilitar la isla para generar la crisis de los misiles en 1962, en plena guerra fría, que pudo significar el conflicto nuclear final del planeta. Desde hace años este estalinista caribeño (uno de los últimos dinosaurios políticos de la guerra fría), es el guía político de Venezuela, y su isla, Cuba sigue en su condición histórica de nación parasita y hoy sobrevive gracias al petróleo Venezolano que le regalan; Fidel sabe que la caída del Chavismo es la caída de Cuba. Hasta ahí el parecido con los actores del drama parisino.

Diosdado,Chávez y Maduro

Diosdado,Chávez y Maduro

El otro actor, es la dupla Maduro-Diosdado, donde el primero es el típico segundón dispuesto a hacer lo que se le manda, sin límites morales claros, y el segundo es un gran negociante, quien maneja los hilos de los grandes negocios de tráfico en Venezuela, y quien es el verdadero poder interno. Hannah Arendt hablando de Eichmann en el juicio que Israel adelantó a este criminal nazi, uno de los altos “funcionarios” de la solución final al problema judío, es decir, del holocausto, escribió estas palabras que con terror vemos se pueden aplicar a Maduro: “…intente reconciliar la increíble mediocridad del hombre con la terrible envergadura de sus actos”.

Ello la llevo a hablar de la banalidad del mal, definiendo este como la incapacidad de una persona decidir entre lo justo y lo injusto, lo bello y lo fe. Y concluye:”…el mal no puede ser banal y radical al mismo tiempo. El mal solo puede ser extremo. Pero profundo y radical solo puede ser el bien”. Maduro como Eichmann solo cumple ordenes, no las discute. Gentes como estas, son el mal personificado por personas sin corazones crueles o intenciones malévolas, sin motivos, sin convicciones, sin moral. Esto es lo grave. Diosdado, por otra parte, es el típico dirigente corrupto con agenda propia.

Falta describir los aliados facilitadores, que en este caso son la oposición Venezolana y la comunidad internacional. En el caso de Paris eran las tropas aliadas que estaban sacando a los nazis de Francia, pero que negociaron una salida honrosa a cambio de no seguir las órdenes del megalómano Hitler.

Hoy la oposición al Chavismo tiene un líder claro: Leopoldo López. Por eso Diosdado Cabello, como buen negociante no se le ha desprendido, pues sabe que en caso que la situación se haga insostenible, tiene que estar al lado de con quien hay que negociar. No lo duden, cuando el barco se hunden las ratas abandonan; Diosdado quiere salir con sus utilidades y espera que Leopoldo López lo permita. ¿A cambio de qué? Esa es la gran pregunta. ¿Será a cambio de no hacer arder Venezuela? ¿Tiene el poder de hacerlo? Chávez siguiendo los lineamientos de Fidel montó las milicias Bolivarianas que hoy campean matando gente por toda Venezuela. El problema es que estas milicias, como todo grupo paramilitar, cuando terminan de servir a su creador, van por él. Y ahí es cuando las fuerzas armadas Venezolanas, hoy inundadas de corrupción, deben pensar si van a ser sobrepasadas por las milicias. Y Diosdado decide.

leopoldo

Leopoldo López, un líder.

¿Fuera del poder popular interno que hoy tiene López, quien lo puede apoyar en la comunidad internacional? Veamos el papel de los demás países, dejando a Colombia de última, por ser el que más enredado está con la situación Venezolana.

Correa apoya el régimen por lealtad a Chávez; pero no olvidemos, Ecuador no es Venezuela. Bolivia se aguantó hasta que Chávez los volviera una estrella más en la bandera Venezolana; es una caja de resonancia del régimen venezolano. Perú, solicitando una salida negociada. Argentina tiene con sus propios problemas económicos que son tan graves como los de Venezuela. Uruguay, apoyó por coherencia ideológica; Paraguay, distante. Chile, en su posición de líder latinoamericano de la economía de mercado, apoya un cambio en Venezuela.

¿Y qué opina Itamaray? La potencia regional no ha hablado y eso es bueno. En la medida que no habla está trabajando y esa puede ser la gran negociadora. Tiene el mejor servicio exterior del continente. En Brasil confiamos.

Al norte Centroamérica está dividida. En general, distantes pero más a favor de un cambio en Venezuela; Nicaragua, en cambio, envalentonada con el fallo de la Haya que posiciono a Ortega quien quiere eternizarse en el poder, es claro defensor del modelo Chavista. Y es además, el agente desestabilizador en el Istmo Centroamericano. En el caribe, fuera de Cuba, parte esencial del problema, se mantienen según sus necesidades; los que reciben regalos de Venezuela, apoyan el régimen Chavista, los otros, indiferentes.

México, del lado de Chile, y también de Perú, mostrando que el acuerdo del Pacifico es algo más que comercio: es claridad de modelo. Estados Unidos, interviniendo menos de lo que todos creen, pero bastante inmerso en el tema; tiene el arma de radicalización de la crisis, que tiene programado usar en 2015. El arma es no comprar más petróleo a Venezuela, pero ello significaría dejar ser el gran vendedor de gasolina que es hoy para Venezuela. No olvidemos que Estados Unidos solo tiene intereses, no tendencias. Y Venezuela sigue siendo para Estados Unidos un problema regional, no de seguridad nacional. No es el gran interventor de que habla Maduro; es el gran vigilante.

Pero fuera del continente americano hay actores que participan de manera importante: China y Rusia. China es el gran prestamista de Venezuela y es la principal potencia emergente del mundo; la gran incógnita es que tan coordinados pueden estar Estados Unidos y China en el tema. Rusia, es como siempre en la historia, el gran interrogante. ¿Qué papel quiere jugar en la nueva geopolítica? Chávez lo metió en Venezuela, pero ellos no lo sacan. Ellos sí, ya no son estalinistas, pero siguen siendo rusos y quieren una posición en el nuevo mapa político mundial. Tiene la ventaja de conocer a Cuba en detalle, pues la manejaron mucho tiempo y saben que el modelo cubano no le sirve sino a la nomenclatura Castrista. Puede ser un buen aliado como lo mostro en el caso de Siria.

Venezuela enfrenta su crisis en el nuevo mundo multipolar, y es en esa coyuntura donde se debe solucionar el problema. Funciono en Siria e incluso en Corea del Norte. Esperemos que funcione en Venezuela.

¿Y Colombia qué?

Está más involucrado en el problema de lo que cree, sin que tenga una estrategia para manejar ese ajedrez político. Santos siempre quiere ganar con cara y con sello, pero no sabe qué hacer cuando de tomar un camino se trata. Y hoy es uno de esos momentos. El proceso de paz con las Farc basa gran parte de su éxito de la ascendencia de Venezuela y Cuba sobre las guerrillas colombianas; Álvaro Uribe, su gran contradictor es un declarado enemigo del chavismo; mantiene con un gran aliado de Venezuela, Nicaragua un conflicto  y la dirigencia venezolana siempre ha optado por el anticolombianismo latente de Venezuela para controlar problemas internos. Hoy lo sigue usando, como lo vimos con Maduro, así este mediocre no entienda que ese argumento interno pesa mucho menos, pues hay 5 millones de colombianos en Venezuela y 3 millones de venezolanos en Colombia; eso se llama integración de pueblos, y es lo único bueno del régimen venezolano actual. Y ese es otro elemento a considerar: gran parte de la oposición chavista está físicamente en Colombia.

¿Qué hará Santos, cuando con cara pierde y con sello no gana?

Presidente Santos y ex presidente Uribe.

Presidente Santos y ex presidente Uribe.

Si escoge irse a favor e Maduro-Diosdado, agravará la situación política interna y le da al Uribismo la gasolina que está perdiendo, así como a Ortega, quien lo sentiría débil frente al Alba; si escoge irse contra Venezuela-Cuba peligra el proceso de paz sobre el que basa su reelección; si escoge no escoger, gana Uribe, ganan las Farc, quienes se fortalecen en la mesa y gana Ortega quien ya va por San Andrés. Santos no es el hombre para este momento histórico. Y su tragedia es que puede salir sin proceso de paz, sin San Andrés y sin futuro. Será otro lánguido ex presidente Colombiano.

Venezuela ya encontró su líder; Colombia no. ¿Es el momento de encontrarlo? Tal vez sí.

¿Qué puede hacer Colombia? Profundizar el cambio, sacar la mesa de la Habana, ampliarla en un gran acuerdo de inclusión Colombiano que concluya en una nueva Asamblea Constituyente y en un nuevo país; debemos desalbanizar la negociación interna. Para eso se necesita que el Estado recupere el monopolio de la fuerza, no solo contra las guerrillas, sino contra el crimen organizado, pero lograrlo no es solo cuestión de armas, sino de real inteligencia y claridad de metas históricas que aplique una verdadera concepción de Estado incluyente; por eso queremos un estadista. No nos sirve un líder mesiánico y autócrata, sino un hombre con mente de Estado, que sepa institucionalizar un nuevo Estado. Dicen que los grandes momentos históricos generan sus líderes; ojalá.

Vendrán días difíciles para Colombia por cuenta de Venezuela, y peores para Cúcuta. Pues si nuestra dirigencia nacional es inferior al momento histórico, la local no tiene idea que hacer, ni le interesa. Al final París no ardió; esperamos que todo trabaje para que Venezuela no arda, pero los actores de este drama están mucho más desbalanceados que los del drama parisino.

Manuel Guillermo Camargo Vega

Febrero de 2014

 

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