Severidad de la adicción. Necesidad de tratamiento

Por Jorge Eduardo Hartman Paz. Hace unos días en un festival de música en Cartagena más de cien personas jóvenes fueron intoxicadas con la droga alucinógena conocida como LSD.

Drogadicción.

Drogadicción.

Esta droga es la más consumida por nuestros jóvenes después de la marihuana y puede desencadenar crisis de pánico, cuadros de despersonalización y hasta epilepsia y en altas dosis puede llevar a la muerte; el LSD consumida en Colombia está  mezclada con Ketamina medicina usada en anestesia.

Los malhechores van buscando negocios de alta rentabilidad. El mayor traficante fue un colombiano que nos dejó como herencia el sicariato y la delincuencia. Las tasas de homicidio del 2013 muestran que después del sicariato, las riñas son la segunda causa de asesinatos en el país; cada año 600 menores son capturados por el mismo delito, 27000 son detenidos por hurto, tráfico y porte de estupefacientes y armas.

El que se siente adicto se ve obligado a consumir y ese consumo cuesta. A un hijo le suplimos el techo, alimento, estudio, salud, pero la dosis que necesita el adicto, lo obliga a robar y a delinquir debido a la tolerancia que  genera la sustancia en el organismo; el primer efecto es la euforia y cuando se habitúa, al no sentir esa sensación se convierte en consumidor compulsivo.

Por el trabajo incansable de las autoridades por años, se erradicaron miles de hectáreas de cultivos de coca y el plan consistía en debilitar la oferta, pero las bandas de micro tráfico no claudican sino que cambian de estrategia; esta reducción hace que los expendedores incluyan una nueva modalidad, vender lo producido a nuestros jóvenes.

Sigue siendo gran negocio para los expendedores por la aprobación del Estado de la dosis personal; esto ha disparado la venta y  ahora el jíbaro no lleva un kilo sino la dosis personal, 22 gramos de marihuana y un gramo de cocaína, y en muchos casos el distribuidor de nuestro entorno es un adicto que con el producido suple su necesidad de consumo.

Estos jíbaros que son contactados por teléfono, internet o redes sociales hacen llegar la dosis a domicilio, facilitando el consumo; y lo más alarmante, la adicción perjudicando a nuestros niños en edades más tempranas.

Por muchos años la delincuencia se  dedicó a enviar a todos los países, por cualquier medio, la droga que se producía en grandes cantidades; ahora podemos asegurar que de los cuarenta y cinco millones de Colombianos la tercera parte son consumidores  de sustancias psicoactivas legales e ilegales, convirtiéndonos de productores “exportadores” a consumidores habituales. Se ha disminuido el envío de drogas a otros países porque el consumo se quedó en casa.

El tráfico de drogas es altamente delictivo con consecuencias físicas y psicológicas en muchos casos irreversibles.

Jorge Eduardo Hartmann Paz. Director Fundación rescate i.p.s-cad,

Jorge Eduardo Hartmann Paz. Director Fundación rescate i.p.s-cad,

¡En hora buena! recibimos con beneplácito los colombianos la noticia sobre la nueva Ley que demanda del Estado la inversión de grandes recursos de prevención, mitigación y capacidad de respuesta, incluyendo entidades como el Sena, Ministerio de Trabajo y la Sociedad Civil para que en conjunto implementen iniciativas con el único objetivo de mejorar la condición de vida de los individuos, provocando el autocontrol y la resistencia colectiva ante la oferta de droga.

Teléfono: 3002178133 de la Fundacion rescate i.p.s-cad,

 

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