Google rinde homenaje a Rafael Pombo: un andariego que atrapa moralejas

Con un doodle especial, Google,  conmemora los 180 años del natalicio del poeta colombiano, Rafael Pombo.  El escritor y poeta Jesús María Stapper nos refresca la memoria y habla de “un ser que juega con las mariposas vespertinas y atrapa entre su morral de experiencias, los ronquidos de las ranas, el estruendo de las chicharras (cigarras), y las miradas supremas de los búhos”.

rafael-pombos-180th-birthday-5754053585797120-hpPor: Jesús María Stapper – Escritor. Cien años de la desaparición de Rafael Pombo y 180 de su natalicio, continúa de paseo lúdico en las edades contemporáneas de su tiempo matutino. ¡Un hombre de la tarde! Un ser que juega con las mariposas vespertinas y atrapa entre su morral de experiencias, los ronquidos de las ranas, el estruendo de las chicharras (cigarras), y las miradas supremas de los búhos.

El renacuajo paseador, famosa Fábula de Rafael Pombo. Imagen tomada de Internet.

El renacuajo paseador, famosa Fábula de Rafael Pombo. Imagen tomada de Internet.

Vaga seguro siguiendo la fuente luminosa de las luciérnagas. Es un guía perenne que va con sus animales por la vereda, tras los enigmas de la montaña, tras los enigmas de la noche. Es un cazador de albas. Una madrugada, de pesca, sustrajo del río los peces taciturnos que huían del sueño y los llevó a sus tiendas de reposo y antes de salir el sol los acostó sobre las hamacas. Una manada de venados sigue sus pasos con la intención de vivir una fiesta en la manigua. Las nubes extienden sus manos húmedas y dan de beber –gotas de cristal-  a los cachorros. Las lobas parturientas aúllan con los lenguajes de lejanos horizontes. El poeta bogotano, en las alegres sendas de sus fábulas, va de camino con sus animales porque sabe que detrás de las montañas se encuentra el paraíso de las sonrisas y los retozos de la magia y la sublime expresión de la selva. La palabra poética de Pombo vuela con certeza en el tiempo y en la vida porque está tupida de colibríes amparados en la fuerza inmortal de sus veloces alas.

Rafael Pombo. Imagen tomada de Google.

Rafael Pombo. Imagen tomada de Google.

Los ecos de la voz de Pombo tienen una estela centenaria gracias al valor de sus ethos desbordantes. Su palabra no pasa de moda porque está a la moda. Rafael Pombo, el señor de la fábula latinoamericana, no ha muerto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El renacuajo paseador 

Fábula de Rafael Pombo.

El hijo de Rana, Rinrín Renacuajo,

salió esta mañana, muy tieso y muy majo

con pantalón corto, corbata a la moda,

sombrero encintado y chupa de boda.

 

 

“¡Muchacho, no salgas!” le grita mamá.

Pero él hace un gesto y orondo se va.

 

 

Halló en el camino a un ratón vecino,

y le dijo: “¡Amigo! venga, usted conmigo,

visitemos juntos a doña Ratona

y habrá francachela y habrá comilona”.

 

A poco llegaron, y avanza Ratón,

estírase el cuello, coge el aldabón.

 

Da dos o tres golpes, preguntan: “¿Quién es?”

“–Yo, doña Ratona, beso a usted los pies”.

“¿Está usted en casa?” –”Sí, señor, sí estoy:

y celebro mucho ver a ustedes hoy;

estaba en mi oficio, hilando algodón,

pero eso no importa; bienvenidos son”.

 

Se hicieron la venia, se dieron la mano,

y dice Ratico, que es más veterano:

“Mi amigo el de verde rabia de calor,

démele cerveza, hágame el favor”.

 

 

Y en tanto que el pillo consume la jarra

mandó la señora traer la guitarra

y a Renacuajito le pide que cante

versitos alegres, tonada elegante.

 

“–¡Ay! de mil amores lo hiciera, señora,

pero es imposible darle gusto ahora,

que tengo el gaznate más seco que estopa

y me aprieta mucho esta nueva ropa”.

 

“–Lo siento infinito, responde tía Rata,

aflójese un poco chaleco y corbata,

y yo mientras tanto les voy a cantar

una cancioncita muy particular”.

 

Mas estando en esta brillante función

de baile y cerveza, guitarra y canción,

la Gata y sus Gatos salvan el umbral,

y vuélvese aquello el juicio final.

 

Doña Gata vieja trinchó por la oreja

al niño Ratico maullándole: “¡Hola!”

y los niños Gatos a la vieja Rata

uno por la pata y otro por la cola.

 

Don Renacuajito mirando este asalto

tomó su sombrero, dio un tremendo salto,

y abriendo la puerta con mano y narices,

se fue dando a todos “noches muy felices”.

 

Y siguió saltando tan alto y aprisa,

que perdió el sombrero, rasgó la camisa,

se coló en la boca de un pato tragón

y éste se lo embucha de un solo estirón.

 

Y así concluyeron, uno, dos y tres,

ratón y Ratona, y el Rana después;

los gatos comieron y el Pato cenó,

¡y mamá Ranita solita quedó!

Jesús María Stapper

Bogotá D. C.

 

Un comentario para "Google rinde homenaje a Rafael Pombo: un andariego que atrapa moralejas"

  1. Samuel Montes Becerra  noviembre 7, 2013 at 2:21 pm

    Sin lugar a dudas, todas y cada una de las elocuentes palabras con que un poeta describe a uno de sus Maestros. Bueno sería que todos nosotros intentáramos, al menos, cabalgar sobre los mismos lomos audaces y eternos de Pombo.

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