Esta vaina tiene que cambiar

Presidente Juan Manuel Santos.

Presidente Juan Manuel Santos.

Por Mary Stapper. Cada vez que hablo con mi amigo y contradictor, terminamos en charlas interminables sobre distintos temas con los cuales hay encuentros y desencuentros. El tema de hoy, comenzó con una pregunta que me lanzó para indagar si estaba enterada de la política nacional.

¿Leyó lo de Aída Abello en Semana?

Sí. Le respondí. Está pidiendo 15 curules y quiere ser candidata a la presidencia por la recién resucitada, Unión Patriótica. Seguramente hará alianza con los mamertos…

Mi contradictor dijo “Son muchos los sapos que no vamos a tener que tragar… Pero esta guerra se tiene que acabar. ¿O qué?”

Por intuición supe para donde iba y le respondí: Claro. Pero Santos está entregando demasiado a la insurgencia.

-La paz se hace con los enemigos. La reconciliación es entre buenos y malos, recitó una y otra vez. Hay que entregar para recibir lo contrario es seguir en esta guerra absurda. No hay que hacerle el juego a los guerreristas.

-Pero el país en materia de seguridad retrocedió, le dije.

Y siguió como si no hubiera escuchado mi reclamo. -Ya estamos mamados de tanto muerto sin razón… Muertos de lado y lado.

Bueno, le contesté. La economía mejoró, le reconozco eso a este gobierno. Pero quien comenzó a fortalecerla fue Uribe, así sus enemigos sean miopes.

Mi amigable contradictor aprovechó para confesar que le va a apostar a Santos para su segundo periodo. Y como las cartas se empezaron a destapar, aproveché para decirle que me gusta el estilo de “gallito fino” de Uribe, aunque no sé si vote por Óscar Iván porque le falta ese no sé qué de su jefe. Debe ser porque le falta carisma. Habrá que pedirle a JJ Rendón, le cambie el “carómetro”, o a Marlo Chacón, otro venezolano experto en oratoria y en el arte de hacer buena cara al mal tiempo.

Mi contradictor se hizo el que no escuchaba y siguió: -Como dijo López en 1985, “y si no es Barco, ¿quién?”  Igual, si no es Santos ¿quién? Hay que apostarle a Santos, insistió.

Le respondí: También están Vargas Lleras, Peñalosa y el mismo Óscar Iván si le mejoramos su expresión adusta.

-Ninguno le da la medida a Santos, aseguró.

Le confesé que yo le di una mano a Santos cuando la mayoría de periodistas de este país estaba en contra suya y le solté, en rueda de prensa, este aparente halago. “Me gusta su nuevo look”. Mis colegas se rieron porque creyeron, estaba refiriéndome a sus cejas bien depiladas, o al color azuloso de sus párpados. Y no era ese el objetivo. Lo dije porque me gustó el cambio de estrategia en su campaña hacia la presidencia. Aclaradas las cosas, Santos me agradeció públicamente y las cosas empezaron a cambiar cada vez que un periodista capitalino lo criticaba y él respondía, “pero al resto del país sí le gusta”. Yo voté por Santos, porque las contradicciones de Mockus terminaron por hacerme pensar que no era la mejor opción para Colombia y Vargas Lleras no fue leal. Noemí se dedicó a pelear contra Uribe. Y Petro, bueno, nunca me han gustado estos hombres y mujeres de izquierda que hablan de repartir lo que ellos no han trabajado como está pasando ahora con Venezuela.

Después de mi discurso, mi amigo y contradictor soltó esta frase: “Vargas Lleras no se le sale a Santos. Él espera cuatro años”.

-El país no da espera, dije.

-Y Peñaloza no arrancó respondió, mi amigo.

-Vargas Lleras, Peñaloza y de pronto Óscar Iván, serían gobernantes ideales, contesté

-Por eso Santos arrancó y  no se puede parar el proceso. Hay que apostarle a eso. Hay que hacer un último esfuerzo. Mary, la guerra nos ha tocado muy duro. Eustorgio Colmenares (director de La Opinión), fue sacrificado. Todavía nos duele a usted y a mí. ¿O no?  Estoy seguro que si él viviera, estaría con el proceso de paz. A él no le gustaba la guerra que a la postre lo mató.

-Con el proceso de paz sí, con tantas concesiones, no, objeté.

“¿Y si no se hace así…qué? ¿Guerra total?”, dijo mi contradictor.

Foto polémica de las FARC. Imagen tomada de Internet.

Foto polémica de las FARC. Imagen tomada de Internet.

-Mire a estos del secretariado de las FARC, aplaudiendo a Nicaragua porque se robaron el Caribe. Y dándose la gran vida de magnates, paseando en yate, refuté.

Mi amigo contradictor respondió con dos preguntas: ¿Y nuestros congresistas qué? ¿Qué tal la vida que se dan?

-Los congresistas, malos o buenos, al menos fueron elegidos en una contienda electoral, le dije en un tono alto.

-¿No son igual de peligrosos los Moreno Rojas y los Nule que Márquez y compañía? Increpó nuevamente.

-Pero las FARC lo quieren todo a cambio de nada… espeté.

¿De nada? ¿Le parece poco que esta guerra se acabe? Mary…la paz es muy costosa, insistió.

Le pregunté entonces si cree que con la firma del acuerdo de La Habana, se acabe la guerra. Le recordé cómo con los “paras”, aparecieron las Bacrin. Muchos de los reinsertados están delinquiendo.

Me disparó esta respuesta. “Lo contrario es guerra, muertos de todos los bandos y usted y yo estamos mamados de eso. ¿Entonces, qué?”

Mi estimado amigo. Es que la situación es bastante contradictoria. En las negociaciones le han ocultado muchas cosas al país. Y el constituyente primario somos todos los ciudadanos.

Y arremetió nuevamente contra Uribe: “Cambiamos un articulito de la Constitución y elegimos a Uribe y que vuelvan Agroingreso, las chuzadas, los falsos positivos”…

-Pero, Santos era parte del gabinete de Uribe. ¿A qué jugamos?

-Sí, respondió mi interlocutor. En buena hora se salió.

-A la hora de hacer campaña para la presidencia bajo la sombra de Uribe, respondí.

Y vuelve la burra al trigo como decía mi mamá. Con insistencia volvió a preguntar. ¿Si no es Santos….quién? Dígame quién… La conversación estaba aumentando el calor… Entonces le dije que iba a escribir esta columna. Lástima que no puedo nombrarlo a usted.

-Me menciona como un amigable contradictor.

-De acuerdo. Aquí hay mucha tela de donde cortar.

Amigable contradictor: “Ojalá podamos llegar un día en el cual las diferencias políticas se resuelvan con palabras y no con balas”.

Mi amigo quien ya es un ilustre abuelo respondió: “no quiero que mis nietos sigan en esta vaina. Esto está muy aburridor. ¿O no le parece?”

Efectivamente, estamos mamados, le contesté. Los periodistas nos estamos preparando para la posguerra.

“Hay que perdonar. El perdón nos hace grandes”. Insistió como un predicador.

-De acuerdo, en cierta medida, mi querido amigo.

-“Nosotros con nuestro voto y nuestra indiferencia permitimos que unos pocos vagabundos hicieran un país injusto. ¿O no somos responsables de elegir a los Moreno Rojas, a los Martínez?”

Por supuesto, le dije. Y a Petro hablador…

-“Los elegimos nosotros y sostenemos las injusticias con nuestra indiferencia”, recalcó. Martin Luther King dijo, “no me preocupa la maldad de los malos, sino la indiferencia de los buenos”.

mary-stapper-bn

Mary Stapper – Periodista y articulista política.

Y remató diciendo: – estoy molesto y mamado. No quiero más guerra. Todos tenemos que hacer algo. Nosotros dos hoy hicimos algo con este ejercicio.

-Sí, contesté: Conversamos como personas civilizadas aunque no estemos de acuerdo en algunas cosas.

“Que hartera estar de acuerdo en todo”, replicó.

Por eso es que la política es tan apasionante. Y de la controversia, nacen las soluciones.

 

 

 

 

 

 

 

Comentar

Su correo electrónico se mantendrá en privado.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.