El negocio oscuro de los carros nuevos venezolanos

Los carros venezolanos.

Los carros venezolanos.

Por Gabriela Camargo Vega. Los cucuteños por costumbre y beneficio y amparados por convenios internacionales y por la Ley de Frontera de Colombia durante décadas adquirieron vehículos venezolanos. En principio mientras Colombia vendía sus automotores a mayor precio que Venezuela y algunos elementos del vehículo eran facturados como “de lujo”, en el vecino país los carros los entregaban con una gran facilidad y full equipo como ellos lo denominan que no era otra cosa que con todo lo que en su momento conformaba un carro.

A la llegada al poder de Hugo Chávez Frías comienzan los obstáculos para la adquisición de vehículos a nacionales cucuteños, lo que hace que las grandes concesionarias colombianas vieran en Cúcuta por primera en la historia, una plaza fuerte para entrar, y así fue.

El cucuteño comenzó a cambiar su placa venezolana por la colombiana a pesar que los impuestos de rodamiento comparados con el país vecino son escandalosos, pese a ello sería una nueva costumbre que debía asumir el habitante de frontera.

Transcurren los años de gobierno y las concesionarias establecidas en las poblaciones fronterizas venezolanas comienzan a cerrar sus puertas a la venta y sus talleres que ofrecían el servicio para mantenimiento del vehículo, fueron acabándose paulatinamente.

Sin embargo, en las calles cucuteñas continuaban rodando vehículos último modelo de placa venezolana, ya a mayor precio que el colombiano, pero existían. ¿Qué estaba pasando entonces?

Mientras tanto, en Cúcuta y San Cristóbal comenzaba la proliferación de negocios de carros usados. Pues bien, ahí está la respuesta a la pregunta de qué estaba pasando. Y en este mercado  secundario se comienzan a encontrar los carros venezolanos cero kilómetros con el doble de precio que en un concesionario establecido.

¿Y entonces? Se comienza a tejer una nueva mafia, esta vez, con la venta de vehículos de matrícula venezolana. Los carros en el mercado secundario, es decir, en la venta de carros nuevos y usados valen más que los que están en la agencia porque allí no hay, y cuando los hay los esconden y los venden al mejor postor para revenderlos en este nuevo mercado.

En este nuevo modus operandi sobre la salida de vehículos con placa venezolana existen diferentes modalidades de venta desde el mismo concesionario. El primero, el  dueño de la agencia contacta estas empresas de autos usados y les vende a un mayor precio  y estos posteriormente lo revenden ganando también un margen que oscila entre los tres y cinco millones de pesos en Colombia.

La otra modalidad existente es a través de los sindicatos de las agencias  y ensambladoras registradas en Venezuela quienes compran el lote de vehículos y los ofrecen a estos “nuevos empresarios”, y la más grave y preocupante es la compra de estos vehículos  para lavar grandes cantidades de dinero.

En Cúcuta, algunas de estas ventas de carros nuevos y usados han sido blanco de ataques y algunos de sus miembros, asesinados. Sin embargo en la ciudad encontramos,  pese al cierre ordenado por la Alcaldía Municipal de Cúcuta, algunas que mantienen sus puertas abiertas.

En sus instalaciones se encuentran diversidad de marcas de vehículos venezolanos cero kilómetro, mientras en el país vecino no se pueden adquirir. Es  este otro renglón de la economía venezolana sometido  a la corrupción.

Un comentario para "El negocio oscuro de los carros nuevos venezolanos"

  1. Gerardo  enero 22, 2017 at 3:41 am

    El carro venezolano de puede matricular en colombia

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