Cúcuta: una bomba de tiempo con la gasolina ilegal

Frontera con Colombia y Venezuela. Foto tomada de Internet.

Frontera con Colombia y Venezuela. Foto tomada de Internet.

Por Gabriela Camargo Vega. La posición de Cúcuta, capital de Norte de Santander, ciudad fronteriza con Venezuela permite  gozar de las ventajas que ofrece el país vecino. La gasolina es una de ellas. El 60% del tránsito vehicular de la ciudad se abastece con el combustible del otro país por las ventajas del producto frente al colombiano.

Sin embargo, con la llegada de Nicolás Maduro a la Presidencia de Venezuela estas ventajas comienzan a desvanecerse. Bajo la administración de Hugo Chávez Frías, Norte de Santander mediante convenio firmado por los gobiernos de Colombia y Venezuela, pudo abastecerse del combustible que llegaba a las estaciones de la ciudad, sin dejar de lado la venta ilegal en las calles por los llamados “pimpineros”. El 30 de mayo del presente año el gobierno venezolano dentro de las serie de medidas económicas que lleva a cabo, canceló de manera unilateral el convenio y Cúcuta vuelve, una vez más, a afrontar la difícil situación de abastecimiento de gasolina.

Así funciona el negocio de la gasolina ilegal. Foto tomada de Internet.

Así funciona el negocio de la gasolina ilegal. Foto tomada de Internet.

La marcada diferencia de los precios de la gasolina entre Colombia y Venezuela y ante la falta de abastecimiento del producto por parte de Ecopetrol quien siempre ha entregado este problema a Venezuela, la venta callejera de gasolina prolifera sin control convirtiendo a la  ciudad en una “bomba de tiempo” en lo económico y lo social

Actualmente 13 mil familias entre Cúcuta y su área Metropolitana viven de esta venta. Este conglomerado está conformado por desplazados, colombianos inmigrantes de Venezuela y gentes  venidas de otras regiones de Colombia que no encontraron su sustento en sus regiones y vieron en esta zona la manera fácil de vivir.

El llamado “ORO NEGRO”, es hoy manejado por diversos frentes entre los que se encuentra la Guardia Nacional venezolana que ante la grave situación económica de Venezuela, entraron al candente negocio. En esta gran cadena buena parte de los vehículos utilizados para el contrabando, carros de los años 70 con tanques adaptados para ello, son de propiedad de estos guardas, conformando una larga cadena que usufructúan de manera permanente e ilegal. Pero esta, la otra cara, los antiguos militantes paramilitares que delinquían en el Catatumbo nortesantandereano, hoy convertidos en Águilas Negras, Rastrojos, Bacrim y Urabeños, también entraron al grandioso engranaje convirtiéndose en amos y señores. Estos grupos son los encargados de autorizar el paso de carrotanques y vehículos, distribución que se hace a Norte de Santander y que mucha sale hacía el interior de Colombia.

El irregular sistema comercial, tomo auge cuando en 1983 el Bolívar, moneda venezolana, sufrió la más grave devaluación de su historia. Sin embargo después de más de tres décadas esta ficticia economía cada día prolifera más, nuevamente acompañada de otra estruendosa caída de la moneda venezolana. Mientras tanto, la ciudad sigue abocada a una catástrofe sin proporciones y a una crisis en el abastecimiento del producto.

La empresa colombiana de petróleo ECOPETROL, suministra actualmente a la ciudad 3 millones 500  mil galones de gasolina que solo cubre un 40%, es decir, el 60% restante lo asumen los llamados “pimpeneros” que hoy venden el producto a un precio superior al establecido en las estaciones de gasolina en la ciudad ante la guerra que genera esta mafia en la frontera y las continuas disputas entre Guardias y compradores.

 

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