Está en nuestras manos

Drogadicción,  prostitución y violengia. Foto tomada de Internet.

Drogadicción, prostitución y violencia. Foto tomada de Internet.

Por Jorge Eduardo Hartmann*Muy atareadas están las autoridades locales por los últimos acontecimientos y enfrentamientos de la fuerza pública con una de las bandas que hace presencia en la ciudad de manera activa y contundente; compitiendo por el control del manejo de la prostitución, el microtráfico y la microextorsión; flagelos que hoy nos van ganando terreno.

Esto a causa de  las  utilidades cuantiosas que generan para estos delincuentes, a un alto costo para los ciudadanos de bien. Degradando las vidas de  los que son  blanco principal de sus fechorías: aquellos que por su vulnerabilidad son fácil presa y terminan esclavizados y comprados por una ganancia irrisoria con la que  suplen ciertas necesidades de su difícil situación personal, familiar o social.

Familias que son desplazadas de sus viviendas y negocios sin contemplación deben salir presionadas a lo incierto y como si fuera poco acosan niños y adolescentes,  incitándolos  en la puerta de los colegios y escuelas, obsequiándoles dosis de bazuco para involucrarlos en el consumo, comercio y delincuencia; encontrándose a corto plazo, en el laberinto sin salida de la drogodependencia.

Quiero invitarlos a mirar la radiografía de los acontecimientos de la semana anterior en nuestra querida Colombia, bloqueos en muchas de las carreteras del país por la justificada crisis agraria  ocasionando grandes perdidas, humanas, materiales, la  escasés de alimentos entre otros,  y la gran incertidumbre en todos los colombianos.

Pero mi objetivo se orienta a  que miremos con lupa lo que a este paro le hizo compañía: episodios de violencia, despojo, desolación y destrucción de negocios de compatriotas totalmente ajenos a la situación, por un número importante de vándalos y terroristas conforme han sido señalados y judicializados por las autoridades competentes, los cuales  fueron muy seguramente direccionados y pagados por el micro tráfico a través de una fuerza oscura cuyo objetivo sería desestabilizar el gobierno de turno y crear zozobra en la ciudadanía. Pero el punto que preocupa es la población que utilizan para cumplir estos objetivos; personas jóvenes, la mayoría adictos a quienes fácilmente se les dispara la conducta adictiva  generando en ellos violencia y agresión, y que incentivados por una recompensa, que pagada en dinero o en especie  los estimula  a realizar su “mejor” intervención según las instrucciones que reciben.

Volvamos a nuestra ciudad de Cúcuta que por ser frontera tiene grandes beneficios y a la vez tremendos perjuicios sin resolver, uno de ellos, la cantidad de droga que pasa por la ciudad que se ha convertido en  lugar estratégico para darle, salida  a otros países. Mucha de esa droga se queda aquí y se obliga a distribuir vender y consumir por nuestros jóvenes: unos están en peligro de caer, otros lo han hecho esporádicamente y otra cantidad importante ya son adictos.

Recordemos el caso de un joven de 25 años, encontrado tirado y sin ropa, muerto en el malecón, uno de estos amaneceres de parranda y vicio sin conocimiento alguno de cuáles fueron las circunstancias de su deceso, que atando cabos, y por el lugar controlado por jíbaros y viciosos podemos deducir que pudo haber sido un ajuste de cuentas o consumo de varias dosis destinadas a la venta.

Pero el caso es que muchos de nuestros niños y adolescentes que han sido educados con principios y valores en el seno de su hogar en algún momento bien sea por curiosidad o presión de grupo caen en la adicción y queriendo buscar como salir, terminan sumergidos  en el consumo debido a la limitada y casi nula ayuda integral al adicto, tampoco es  promovida ni divulgada por ningún medio. Los recursos existen, fueron direccionados  por el gobierno central a todos los departamentos para  gestionar en su totalidad el problema evidente de salud pública que afecta al menos el 60% de nuestros adolescentes y jóvenes que han sucumbido a alguna droga; situación que es fatal para sus seres queridos y nuestra sociedad,  ya que el destino desafortunado será hacer parte de grupos violentos y agresivos perseguidos por las autoridades.

Jorge Eduardo Hartmann.

Por Jorge Eduardo Hartmann.

¿Cuál sería el paso a seguir? Diría que darle prioridad a fortalecer la voluntad y la toma de decisiones de la población escolar que se encuentra indefensa, utilizando medios prácticos de conocimiento en la prevención, atención y rehabilitación. El resultado sería un futuro más seguro, dinámico y progresista.

*Fundación Rescate I.P.S-CAD

Cel. 3002178133

 

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